T-MEC

Trump y Canadá escalan su guerra comercial y presionan al T-MEC

El choque entre Trump y Carney amenaza las cadenas automotrices y eleva la tensión para México.
Redacción | 24 Agosto, 2026
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La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá entró en una nueva fase. Donald Trump amenazó con imponer aranceles de 50 por ciento a automóviles, camiones y autopartes canadienses desde el 1 de enero de 2027, mientras Ottawa prepara represalias comerciales después del fracaso de las negociaciones entre ambos gobiernos.

El conflicto tiene implicaciones que rebasan la frontera entre ambos países. La profunda integración de la industria automotriz de América del Norte coloca también bajo presión al T-MEC y a México, que mantiene sus propias conversaciones con Washington sobre vehículos, acero, aluminio y cadenas regionales de suministro.

 

Trump endurece la presión sobre la industria automotriz canadiense

La nueva amenaza de Trump llevaría al 50 por ciento los aranceles sobre todos los vehículos, camiones y componentes automotrices procedentes de Canadá a partir del próximo año.

La medida todavía no está vigente. El mandatario estadounidense fijó como fecha el 1 de enero de 2027, después de que las negociaciones con el gobierno canadiense se desplomaran pese a que apenas días antes ambos países aseguraban estar cerca de alcanzar un entendimiento.

El acuerdo que se discutía habría reducido de 25 a 15 por ciento los gravámenes para determinados vehículos canadienses y de 50 a 25 por ciento los correspondientes al acero y aluminio. Las diferencias sobre camiones medianos y pesados terminaron por convertirse en uno de los principales obstáculos.

Con el rompimiento, Trump elevó nuevamente la presión y pidió a fabricantes canadienses trasladar producción a Estados Unidos si quieren evitar las tarifas.

 

Canadá prepara una respuesta desde el 8 de septiembre

El primer ministro Mark Carney rechazó las últimas condiciones presentadas por Washington y sostuvo que Canadá no aceptaría un acuerdo que perjudicara sus intereses económicos.

Su gobierno dejó abierta la posibilidad de regresar a las negociaciones, pero defendió que cualquier entendimiento deberá respetar los intereses y la soberanía canadiense.

Mientras tanto, Canadá anunció que aplicará aranceles de represalia a productos estadounidenses desde el 8 de septiembre, bajo un esquema equivalente al valor de los gravámenes impuestos por Washington.

La respuesta llegará después de que Estados Unidos mantuviera tarifas de 50 por ciento sobre alrededor de 20 mil millones de dólares en exportaciones canadienses, una medida distinta de la nueva amenaza contra todos los automóviles y autopartes prevista para enero de 2027.

 

 

Fabricantes de autos resienten la nueva amenaza

La escalada comenzó a reflejarse inmediatamente en los mercados. Las acciones de fabricantes como Ford, General Motors, Stellantis, Toyota y Honda registraron retrocesos mientras los inversionistas evaluaban el impacto que tendría una nueva barrera comercial entre Estados Unidos y Canadá.

El problema para la industria es que la producción automotriz norteamericana funciona como una cadena regional altamente integrada. Componentes, materias primas y vehículos pueden cruzar la frontera varias veces antes de que una unidad quede terminada.

Por ello, los aranceles no necesariamente afectarían únicamente a fabricantes canadienses. También podrían incrementar costos de compañías instaladas en Estados Unidos que utilizan componentes producidos al norte de la frontera.

La incertidumbre también golpeó al dólar canadiense, que perdió terreno después de conocerse la nueva ofensiva arancelaria de Washington.

 

México observa una negociación que también toca al T-MEC

La tarifa anunciada por Trump no está dirigida contra México. Sin embargo, la ruptura entre Washington y Ottawa ocurre mientras el gobierno mexicano mantiene negociaciones propias con Estados Unidos y busca resolver diferencias en sectores estratégicos.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había señalado apenas el 21 de agosto que México esperaba conseguir resultados similares en varios aspectos a los que Canadá negociaba entonces con Washington. Entre las conversaciones mexicanas están el acero, aluminio y la integración de las cadenas de suministro de América del Norte.

La ruptura del diálogo canadiense modifica ahora ese escenario y añade incertidumbre a la revisión del T-MEC.

Estados Unidos rechazó en julio una extensión automática del tratado por otros 16 años, lo que mantiene abierto un esquema de revisiones anuales. Algunos asuntos más complejos, entre ellos las reglas de origen automotrices, podrían continuar negociándose durante 2027.

Así, el choque Trump-Carney deja de ser únicamente una disputa bilateral. El riesgo para México está en que una mayor fragmentación comercial complique las cadenas productivas que durante años han integrado fábricas y proveedores de los tres países.

 

El arancel de 50% aún no es un hecho consumado

Aunque Trump fijó una fecha y un porcentaje, la tarifa del 50 por ciento para automóviles, camiones y autopartes canadienses todavía debe tratarse como una amenaza anunciada y no como un gravamen que ya esté operando.

Al momento del anuncio todavía faltaban detalles sobre su implementación definitiva. Además, las posiciones de ambos gobiernos dejan abierta la posibilidad de que las negociaciones comerciales se reactiven antes del 1 de enero de 2027.

El escenario inmediato será la respuesta de Canadá programada para septiembre y cualquier intento de Washington y Ottawa por reconstruir un acuerdo antes de que la guerra comercial alcance de lleno a uno de los sectores más integrados de América del Norte.

 

 

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EU amenaza a Canadá con un impacto “devastador” por guerra comercial

Canadá igualará dólar por dólar los nuevos aranceles de EU mientras busca reducir su dependencia
Redacción | 24 Agosto, 2026
Cuerpo

La disputa comercial entre Canadá y Estados Unidos escaló después de que Ottawa rechazó las condiciones planteadas por Washington para alcanzar un nuevo acuerdo y anunció que responderá dólar por dólar a los aranceles de 50% impuestos por el gobierno de Donald Trump.

El enfrentamiento expone la principal vulnerabilidad canadiense: Estados Unidos continúa siendo el destino de más de siete de cada 10 exportaciones de mercancías de Canadá. Sin embargo, el gobierno de Mark Carney decidió asumir el costo de una posible confrontación antes que aceptar condiciones que considera perjudiciales para industrias estratégicas y para la autonomía comercial del país.

Canadá rompe negociaciones tras rechazar condiciones de Estados Unidos

Las conversaciones comerciales terminaron sin acuerdo el viernes 21 de agosto. El primer ministro Mark Carney ordenó a los negociadores canadienses regresar a Ottawa después de considerar que las nuevas exigencias estadounidenses eran económicamente desfavorables y ofrecían beneficios insuficientes para Canadá.

El gobierno canadiense había mostrado disposición para retirar parte de sus represalias en sectores como acero, aluminio y automóviles si Estados Unidos reducía de manera significativa sus propios aranceles.

También planteó posibles ajustes administrativos relacionados con productos estadounidenses, pero estableció límites sobre asuntos que considera estratégicos, entre ellos su sistema de gestión de oferta agrícola, las industrias nacionales y su capacidad para tomar decisiones comerciales independientes.

La negociación terminó cuando Ottawa concluyó que las nuevas condiciones presentadas por Washington modificaban el equilibrio del posible acuerdo y reducían los beneficios para la economía canadiense.

Trump aplica aranceles de 50% a productos canadienses

Estados Unidos activó aranceles adicionales de 50% sobre cerca de 20 mil millones de dólares en importaciones provenientes de Canadá.

Washington había anunciado las medidas desde julio bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, utilizada por la administración Trump para responder a prácticas comerciales canadienses que considera discriminatorias en sectores como automóviles, productos lácteos y bebidas alcohólicas.

La entrada en vigor de las tarifas fue aplazada temporalmente durante tres días mientras continuaban las negociaciones. La Casa Blanca trasladó finalmente su aplicación al 22 de agosto de 2026.

De acuerdo con los datos difundidos tras el fracaso de las conversaciones, los productos alcanzados por esta nueva ronda representan aproximadamente 5.5% de las exportaciones totales canadienses destinadas al mercado estadounidense.

Canadá responderá dólar por dólar desde septiembre

La reacción canadiense no será inmediata, pero ya tiene fecha.

Carney anunció que Canadá impondrá contraaranceles equivalentes al valor de las nuevas tarifas estadounidenses, con entrada en vigor el martes posterior al Día del Trabajo, es decir, el 8 de septiembre. El gobierno dará a conocer los detalles adicionales de las mercancías alcanzadas antes de su aplicación.

Entre los sectores que estarán en el centro de la respuesta aparecen productos vinculados con acero y lácteos estadounidenses, mientras Ottawa prepara medidas adicionales para respaldar a empresas y trabajadores expuestos al conflicto.

El movimiento convierte la disputa en un esquema de represalias: nuevos aranceles estadounidenses provocan tarifas canadienses por un monto equivalente.

 

 

Gobierno de Trump advierte daño “devastador” para Canadá

Washington respondió con una advertencia directa.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, sostuvo que Canadá tiene más que perder en una confrontación prolongada debido a su elevada dependencia comercial del mercado estadounidense.

Duffy calificó como poco realista la posibilidad de que Ottawa pueda imponerse en una guerra comercial contra Estados Unidos y pronosticó consecuencias “devastadoras” para la economía canadiense si mantiene el enfrentamiento. También anticipó que Canadá terminará regresando a la mesa de negociación.

Trump reforzó el mensaje al acusar nuevamente a Canadá de beneficiarse de su relación económica con Estados Unidos y de perjudicar durante años a productores estadounidenses mediante barreras comerciales.

Las diferencias económicas se suman a una relación política deteriorada desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.

Dependencia de EU es el mayor riesgo para Canadá

Los datos comerciales muestran por qué Washington considera que tiene una posición de ventaja.

En 2025, 71.7% de las exportaciones canadienses de mercancías tuvieron como destino Estados Unidos. Aunque el porcentaje cayó frente al 75.9% de 2024, el mercado estadounidense continúa teniendo un peso determinante para la economía canadiense.

El vínculo también es profundo dentro de las cadenas productivas. De los 922 mil millones de dólares canadienses en exportaciones originadas en la producción nacional durante 2024, 644 mil millones —70%— fueron enviados a Estados Unidos.

Sectores manufactureros están particularmente integrados. Sólo las empresas manufactureras canadienses enviaron mercancías por 324 mil millones de dólares canadienses al mercado estadounidense durante 2024. Parte importante de esos bienes contiene, además, insumos producidos en Estados Unidos.

Por ello, una escalada arancelaria puede golpear a compañías de los dos países y trasladar costos a cadenas de suministro y consumidores.

Canadá acelera estrategia para depender menos de Estados Unidos

La respuesta de Carney no se limita a imponer aranceles.

Desde 2025, Canadá intensificó una estrategia para diversificar sus mercados de exportación, fortalecer el comercio interno entre provincias y desarrollar nuevas relaciones económicas fuera de Estados Unidos.

Las cifras muestran algunos avances. Mientras las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos disminuyeron 5.8% durante 2025, las dirigidas hacia otros países aumentaron 17.2%.

El peso estadounidense en las exportaciones también retrocedió más de cuatro puntos porcentuales en un año, aunque la distancia con cualquier otro socio comercial sigue siendo considerable.

Carney ha defendido que la relación económica tradicional con Estados Unidos cambió y que Canadá debe aumentar su capacidad para resistir presiones externas mediante nuevos mercados, infraestructura y una economía interna más integrada.

 

Mark Carney.

 

Choque comercial pone a prueba una relación histórica

Canadá y Estados Unidos mantienen una de las relaciones comerciales más integradas del mundo. Esa misma integración aumenta las consecuencias potenciales de una guerra de aranceles.

Washington apuesta a que la dependencia canadiense obligará a Ottawa a regresar a negociar. Canadá, en cambio, pretende demostrar que puede soportar temporalmente el costo económico mientras acelera la diversificación de sus mercados.

El siguiente momento clave llegará el 8 de septiembre, cuando están programados los nuevos aranceles canadienses.

Hasta entonces, la disputa deja de concentrarse únicamente en cuánto se cobrará por importar determinados productos. El conflicto también pone en juego hasta dónde está dispuesto Canadá a ceder para conservar su acceso privilegiado al mercado estadounidense y cuánto costo económico aceptará para reducir esa dependencia.

 

 

En síntesis...

  • Estados Unidos aplica aranceles adicionales de 50% sobre cerca de 20 mil millones de dólares en productos canadienses.
  • Canadá abandonó las negociaciones después de considerar insuficientes y desfavorables las nuevas condiciones planteadas por Washington.
  • Mark Carney anunció una respuesta dólar por dólar a los gravámenes estadounidenses.
  • Los contraaranceles de Canadá están programados para entrar en vigor el 8 de septiembre.
  • El gobierno de Trump advirtió que una guerra comercial tendría consecuencias “devastadoras” para Canadá.
  • 71.7% de las exportaciones canadienses de mercancías se dirigieron a Estados Unidos durante 2025.
  • Canadá intenta reducir esa vulnerabilidad mediante nuevos mercados, comercio interno e inversión en sectores estratégicos.

 

 

*BC

Trump y Canadá no logran acuerdo; aranceles del 50% entran en vigor

Ottawa prepara represalias desde septiembre tras fracasar las negociaciones con Washington
Redacción | 22 Agosto, 2026
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La tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá escaló este sábado 22 de agosto después de que entraran en vigor aranceles adicionales de 50% sobre determinados productos canadienses, tras el fracaso de las negociaciones que buscaban evitar una nueva confrontación entre dos de las economías más integradas de América del Norte.

El gobierno del primer ministro Mark Carney respondió anunciando que aplicará nuevas represalias comerciales contra productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre, mientras las conversaciones con Washington quedaron suspendidas y, por ahora, no existen nuevas reuniones programadas.

El conflicto ocurre además en un momento sensible para México, debido a que los tres países atraviesan una etapa de negociaciones relacionadas con el T-MEC y Washington mantiene conversaciones paralelas con sus socios norteamericanos sobre automóviles, acero, aluminio y cadenas de suministro.

Trump activa los aranceles de 50% contra productos de Canadá

La administración de Donald Trump había anunciado desde julio aranceles adicionales de 50% contra determinados bienes canadienses bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930.

Las medidas abarcan grupos de productos relacionados con bebidas alcohólicas, lácteos y otras mercancías, con artículos que van desde vino y cemento hasta productos vinculados con el hockey. La Casa Blanca estableció además que los gravámenes alcanzan los bienes incluidos independientemente de que cumplan con las reglas de origen del T-MEC.

No todos los productos canadienses están incluidos. Las disposiciones excluyen, entre otros, energía, potasa, determinados minerales críticos y mercancías sujetas a otras medidas arancelarias estadounidenses.

El valor de las exportaciones afectadas ronda los 20 mil millones de dólares, de acuerdo con los datos disponibles tras la entrada en vigor de las tarifas. Entre las mercancías alcanzadas aparecen vino, muebles, lácteos, cemento, ropa, equipo para pesca y artículos de hockey.

Una prórroga de tres días no fue suficiente para cerrar el acuerdo

Los nuevos aranceles estuvieron a punto de entrar en vigor desde el 19 de agosto. Sin embargo, Trump concedió una pausa de tres días al asegurar que existían avances importantes en las conversaciones con Canadá.

Durante ese periodo, ambos gobiernos intentaron cerrar un entendimiento que pudiera reducir algunas de las barreras comerciales existentes. Entre los sectores involucrados estaban automóviles, acero y aluminio, áreas particularmente sensibles debido a la integración productiva entre ambos países.

Las negociaciones llegaron a contemplar una posible reducción de algunos aranceles estadounidenses y cambios en medidas canadienses contra productos procedentes de Estados Unidos.

Pero el acuerdo no llegó.

Las conversaciones terminaron sin una solución antes del vencimiento del plazo y Estados Unidos avanzó con los aranceles de 50%.

Canadá prepara represalias desde el 8 de septiembre

La respuesta de Ottawa fue elevar también la presión comercial.

El gobierno de Mark Carney anunció nuevos aranceles contra productos estadounidenses que comenzarán a aplicarse el 8 de septiembre y que alcanzarán mercancías de sectores como acero, electrónicos, lácteos, pulpa y papel, además de otros bienes.

Carney sostuvo que Canadá responderá de manera equivalente al impacto generado por las nuevas medidas estadounidenses y anunció también apoyos para las industrias canadienses afectadas.

El mandatario atribuyó el fracaso de las conversaciones a exigencias planteadas en la etapa final de la negociación que su gobierno consideró desfavorables para los intereses económicos del país.

La decisión coloca nuevamente a las dos economías en una dinámica de aranceles y contramedidas, después de que Canadá ya hubiera utilizado este mecanismo frente a decisiones comerciales estadounidenses anteriores.

Automóviles, acero y aluminio estuvieron en el centro de la negociación

Uno de los principales puntos de discusión fue el sector automotriz.

Antes del rompimiento, estaba sobre la mesa la posibilidad de que Estados Unidos redujera algunos de los gravámenes aplicados a vehículos fabricados en Canadá, además de posibles ajustes para el acero y el aluminio.

El mercado automotriz norteamericano funciona mediante cadenas de suministro que atraviesan repetidamente las fronteras de México, Estados Unidos y Canadá, por lo que cualquier modificación en aranceles y reglas de origen puede repercutir en fabricantes y proveedores instalados en los tres países.

Canadá mantiene desde 2025 aranceles de 25% sobre determinados vehículos estadounidenses como respuesta a medidas implementadas previamente por Washington.

Las diferencias en este sector fueron una de las razones por las que un acuerdo que parecía cercano terminó sin concretarse.

¿Qué pasa ahora con el T-MEC?

El nuevo enfrentamiento aparece en plena discusión sobre el futuro de la relación comercial de América del Norte.

El T-MEC permanece vigente, pero Estados Unidos rechazó en julio extender de inmediato el acuerdo por otros 16 años. Esto abrió la puerta a revisiones anuales, mientras el tratado puede continuar vigente hasta 2036 bajo el mecanismo establecido en el propio acuerdo.

Washington busca además acuerdos intermedios con Canadá y México para resolver algunos problemas comerciales durante 2026, mientras asuntos más complejos podrían extenderse hacia 2027.

Entre los temas que permanecen en discusión se encuentran las reglas de origen automotrices, acero, aluminio, condiciones laborales y cadenas de suministro regionales.

El choque entre Washington y Ottawa agrega presión a ese proceso porque demuestra que las negociaciones bilaterales pueden pasar rápidamente de posibles reducciones arancelarias a nuevas medidas comerciales.

 

 

México sigue negociando por separado con Estados Unidos

Para México, el conflicto tiene especial relevancia.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había señalado que México esperaba alcanzar resultados semejantes a algunos de los acuerdos que Estados Unidos y Canadá estaban negociando, particularmente en sectores industriales estratégicos.

México desarrolla sus propias conversaciones con Washington y ha sostenido que las negociaciones canadienses no representan una competencia entre los socios del T-MEC.

Entre los asuntos que México busca resolver están precisamente el acero, aluminio y la integración de cadenas productivas de América del Norte.

El fracaso del entendimiento canadiense modifica ahora el contexto en el que se desarrollan esas conversaciones, al mostrar que Washington está dispuesto a activar medidas arancelarias cuando considera que las negociaciones no responden a sus objetivos comerciales.

Washington y Ottawa quedan sin una nueva fecha para negociar

Tras varios días de reuniones intensas, el escenario cambió de forma abrupta.

Primero hubo una prórroga; después, expectativas de un posible acuerdo; finalmente, entraron en vigor los aranceles.

Con Canadá preparando ahora represalias desde septiembre, no existe por el momento una nueva ronda de conversaciones programada, por lo que la tensión podría mantenerse durante las próximas semanas.

El resultado deja a América del Norte frente a un escenario comercial más complejo: Estados Unidos y Canadá enfrentados nuevamente mediante tarifas, México negociando por separado con Washington y los tres países discutiendo al mismo tiempo el futuro de las reglas que sostienen una de las regiones productivas más integradas del mundo.

 

 

*BC

El presente y futuro de VW

Del Reportero
Fernando Crisanto | 21 Agosto, 2026
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Ahora, que se prorrogó el estallamiento de la huelga en Volkswagen de México, quedó claro que sindicato y empresa están conscientes de la importancia que tiene la planta en los mercados norteamericano mundial y como deberán enfrentar su realidad para ser líderes en la producción de vehículos en 2030.

Por ejemplo, la incertidumbre sobre el futuro de los modelos Jetta y Taos en la planta de Puebla creció tras el anuncio de una profunda reestructura global del grupo alemán. Sin embargo, especialistas consideran que la armadora aún tiene margen para realizar ajustes comerciales antes de modificar su producción en México.

Eric Ramírez, director general de Urban Science Latam, explicó que la estrategia más probable sería disminuir las importaciones de vehículos provenientes de Brasil e India, en lugar de reducir la fabricación local o eliminar líneas de producción en Puebla.

“Cerrar una planta es extremadamente costoso debido a las implicaciones laborales, indemnizaciones y liquidaciones de proveedores. Las automotrices pueden evaluar alternativas durante años antes de tomar una decisión de esa magnitud”, explicó el analista.

El ajuste forma parte de un escenario más amplio que vive la industria automotriz mundial tras el retiro de subsidios a los vehículos eléctricos en diversos mercados.

Según estimaciones de Urban Science Latam, las pérdidas acumuladas declaradas por los fabricantes ya rondan los 70 mil millones de dólares y podrían alcanzar los 100 mil millones de dólares, cuando Volkswagen publique sus resultados financieros.

A pesar del contexto internacional, Ramírez descartó que exista un riesgo inmediato para la operación de la alemana en México.

La planta de Puebla es la segunda instalación más grande del Grupo Volkswagen en el mundo y la más importante del continente americano. Además de producir el Jetta y el Taos, volverá a fabricar el Golf ahora híbrido a partir de 2027.

La propuesta del gobierno de Estados Unidos de elevar de 75 a 90% el contenido regional de los vehículos fabricados en América del Norte podría representar un reto para la industria automotriz y golpeará a las armadoras Volkswagen y Audi, ya que obligaría a reorganizar cadenas globales de suministro, elevaría costos y restaría competitividad frente a fabricantes asiáticos, advirtieron los especialistas.

La discusión se da luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que el país está dispuesto a negociar un incremento del contenido regional en la fabricación de vehículos, siempre que se preserve ese carácter.

La postura responde a la intención de Estados Unidos de endurecer las reglas de origen para reducir la dependencia de insumos provenientes de terceros países y fortalecer la producción dentro de América del Norte, aunque sin aceptar que el contenido sea exclusivamente estadounidense.

"Lo que nosotros estamos buscando es que esas reglas de origen, aunque aumenten del 70 al 90% sean regionales, o sea, no solamente se descuente lo fabricado en Estados Unidos, sino lo que se fabrica en México; eso es lo que nosotros estamos planteando, y ellos tienen algunos otros puntos de vista. Eso es lo que, entre otras cosas, se está negociando. Y ver si se puede llegar a un acuerdo conjunto que permita también alargar más tiempo el Tratado Comercial", explicó la mandataria el pasado 24 de julio en su rueda de prensa mañanera.

En un amplio reportaje de El Sol de Puebla, Juan Alberto Vázquez Muñoz, director de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla explicó que el principal riesgo para Puebla es que una modificación acelerada de las reglas de origen obligue a las armadoras a reestructurar cadenas globales de suministro diseñadas durante décadas para aprovechar las ventajas productivas de distintos países.

El especialista consideró que una de las principales consecuencias sería una pérdida de competitividad para la industria automotriz instalada en Puebla, debido a que América del Norte tendría que competir con costos de producción más elevados frente a fabricantes asiáticos que hoy mantienen economías de escala más eficientes.

La discusión sobre las reglas de origen forma parte de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En las primeras reuniones para revisar el tratado, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, propuso que al menos 50% del valor de cada vehículo fabricado en América del Norte provenga específicamente de Estados Unidos, con el objetivo de fortalecer su industria automotriz y reducir la dependencia de proveedores de terceros países.

La negociación continúa y Estados Unidos insiste, pero México también y armadoras como las alemanas Volkswagen y Audi se la están jugando a su favor, por lo pronto la que se ubica en Cuautlancingo es una prioridad en su proyecto de mediano y largo plazo.

Los alemanes harán todo por volver a ser líderes en la producción de vehículos.
 

De las anécdotas que se cuentan
 

El Grupo Volkswagen anunció en julio pasado una estrategia de transformación global que contempla una reducción en su capacidad de producción, una oferta más limitada de modelos y una reorganización de sus operaciones para enfrentar los retos económicos y comerciales que vive la industria automotriz mundial.

La decisión responde al aumento de aranceles, la presión competitiva internacional y los cambios en las preferencias del mercado.

El nuevo plan estratégico está integrado por 12 acciones enfocadas en mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la rentabilidad del grupo hacia 2030.

Sobresale la reducción de hasta 50 por ciento en la gama de vehículos, así como una disminución del 75 por ciento en la complejidad de su oferta, eliminando configuraciones y versiones con menor demanda.

Asimismo, Volkswagen unificará plataformas de producción, sistemas electrónicos y software para reducir costos de desarrollo y fabricación.

La empresa reducirá su capacidad de producción global a nueve millones de unidades anuales, cifra inferior a los cerca de 12 millones de vehículos que ensamblaba antes de la pandemia.

Los principales ajustes se concentrarán en plantas ubicadas en Europa y China, mercados considerados estratégicos para el grupo.

El proyecto Puebla sigue adelante.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Crisanto

*ARD

 

Canadá gana tres días: Trump aplaza aranceles del 50% mientras negocian acuerdo comercial

Los nuevos gravámenes debían comenzar este miércoles 19 de agosto, pero Washington decidió posponerlos hasta el sábado 22; Trump asegura que ya existe un acuerdo
Redacción | 19 Agosto, 2026
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Canadá evitó por ahora la entrada en vigor de aranceles estadounidenses del 50% sobre una amplia gama de productos, después de que el presidente Donald Trump anunció una pausa de tres días mientras Washington y Ottawa intentan cerrar un acuerdo comercial.

Las tarifas estaban programadas para comenzar este miércoles 19 de agosto, pero Trump informó que quedarán suspendidas durante tres días. Si no existe una nueva modificación, la nueva fecha límite será el 22 de agosto.

La decisión evita una escalada inmediata, pero no significa que los aranceles hayan sido eliminados. La negociación continúa y Canadá todavía enfrenta la posibilidad de que los gravámenes entren en vigor si ambos gobiernos no logran formalizar el entendimiento.

Trump dice que hay acuerdo; Canadá mantiene cautela

Trump aseguró que Estados Unidos y Canadá alcanzaron un acuerdo sujeto a la conclusión de documentos, argumento con el que justificó suspender temporalmente los nuevos aranceles.

La posición canadiense fue más prudente. El primer ministro Mark Carney confirmó que hubo avances sustanciales en las conversaciones, pero advirtió que todavía queda trabajo importante por hacer.

La diferencia en el tono resulta clave: Washington presenta el entendimiento como un acuerdo prácticamente alcanzado, mientras Ottawa evita dar por cerrada la negociación. Los detalles completos tampoco habían sido anunciados públicamente al cierre de las conversaciones del martes.

Los aranceles amenazan unos 20 mil millones de dólares en comercio

La nueva ronda de tarifas del 50% alcanzaría aproximadamente 20 mil millones de dólares en importaciones procedentes de Canadá, equivalentes a alrededor del 5.2% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos.

Entre los productos afectados figuran vino, muebles, lácteos, cemento, ropa, artículos para pesca y equipo de hockey, además de otros bienes. A diferencia de medidas anteriores, estas tarifas alcanzarían productos que normalmente reciben trato preferencial bajo el T-MEC.

Empresas canadienses habían advertido que los gravámenes podrían provocar pérdida de empleos y afectar especialmente a industrias dependientes del mercado estadounidense.

Autos, lácteos y alcohol traban las negociaciones

Entre los principales puntos de conflicto se encuentran el sector automotriz, el sistema canadiense de lácteos y las restricciones provinciales a bebidas alcohólicas estadounidenses. Washington acusa a Canadá de mantener condiciones que perjudican la entrada de productos de Estados Unidos.

El sector automotriz es especialmente sensible debido a las reglas utilizadas para calcular el contenido norteamericano de los vehículos y los posibles descuentos frente a otros aranceles estadounidenses. Canadá busca preservar la integración productiva entre Canadá, Estados Unidos y México.

La oficina del representante comercial estadounidense adelantó que el acuerdo en negociación incluiría mayor acceso al mercado canadiense para productos estadounidenses, compromisos de seguridad económica y disposiciones sobre comercio digital. Canadá todavía no había confirmado públicamente todos esos términos.

La disputa también presiona al T-MEC

El enfrentamiento comercial ocurre mientras los tres países de Norteamérica se preparan para decisiones importantes sobre el futuro del T-MEC.

Los nuevos aranceles son particularmente relevantes porque alcanzan mercancías que anteriormente podían obtener beneficios comerciales bajo el tratado, lo que aumenta la presión sobre Canadá y complica la discusión sobre las reglas que regirán el comercio regional.

La suspensión de tres días abre una pequeña ventana para evitar el choque, pero mantiene el riesgo intacto. La prueba definitiva llegará el 22 de agosto: para entonces Washington y Ottawa deberán haber convertido sus avances políticos en un acuerdo suficientemente sólido para impedir la aplicación de las tarifas.

 

 

*BC

 

México alcanza récord de exportaciones a EU y se consolida como su principal socio comercial

Las exportaciones de México a Estados Unidos alcanzaron un récord de 298.2 mil millones de dólares en el primer semestre de 2026 y consolidaron al país como su principal socio comercial
Redacción | 5 Agosto, 2026
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Las exportaciones de México a Estados Unidos alcanzaron un nivel histórico durante el primer semestre de 2026, al sumar 298.2 mil millones de dólares, un crecimiento anual de 13% que consolidó al país como el principal proveedor de mercancías del mercado estadounidense.

Los resultados reflejan la fortaleza del intercambio comercial entre ambas economías y muestran que, pese a la incertidumbre por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la integración productiva de Norteamérica continúa generando resultados positivos.

 

México amplía ventaja sobre Canadá y China

Información de la Oficina del Censo de Estados Unidos indica que los productos mexicanos representaron 17.1% de todas las importaciones estadounidenses entre enero y junio.

Con ello, México se ubicó nuevamente en el primer lugar entre los principales socios comerciales del vecino país del norte.

El listado quedó conformado por:

  • México, con 17.1%.
  • Canadá, con 11.5%.
  • Taiwán, con 7.8%.
  • China, con 7.4%.

Esta diferencia confirma la creciente participación de la industria mexicana en el mercado estadounidense.

México se ubicó nuevamente en el primer lugar entre los principales socios comerciales del vecino país del norte

 

Intercambio comercial alcanza casi 500 mil millones de dólares

El comercio total entre ambos países también estableció un nuevo referente.

Entre enero y junio, el intercambio bilateral sumó 493.7 mil millones de dólares, superando ampliamente el comercio que Estados Unidos sostuvo con Canadá y China durante el mismo periodo.

El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, destacó que México continúa siendo el principal socio comercial de Estados Unidos y resaltó que el déficit comercial estadounidense con México descendió al tercer lugar.

Actualmente, Vietnam y Taiwán presentan déficits mayores frente a Estados Unidos.

 

Especialistas destacan la fortaleza del T-MEC

Para diversos analistas, las cifras muestran que las cadenas de suministro regionales continúan funcionando de manera eficiente.

La economista Janneth Quiroz explicó que industrias como la automotriz, electrónica, maquinaria, equipo médico y computadoras mantienen una elevada integración que ha permitido enfrentar la incertidumbre provocada por la revisión del T-MEC.

A su juicio, modificar esa estructura productiva sería complejo debido a los fuertes vínculos comerciales desarrollados durante más de treinta años.

Analistas destacan que la integración comercial entre México y Estados Unidos mantiene fuertes las cadenas de suministro pese a la revisión del T-MEC

 

Persisten riesgos para la economía mexicana

Sin embargo, especialistas también advierten algunos desafíos.

La economista Gabriela Siller señaló que el fuerte crecimiento exportador está impulsado principalmente por el equipo de cómputo, un sector que incorpora una alta proporción de insumos importados y genera una menor derrama económica en México.

La dependencia de componentes provenientes de Asia podría convertirse en un punto vulnerable si durante la renegociación del T-MEC se modifican las reglas de origen.

Según sus estimaciones, sin este sector las exportaciones mexicanas habrían crecido alrededor de 5%, en lugar del 13% reportado oficialmente.

 

Junio confirma el buen momento de las exportaciones

El desempeño también fue sobresaliente durante junio.

Las exportaciones mexicanas alcanzaron 55.3 mil millones de dólares, la cifra más alta para ese mes desde que existen registros oficiales.

El incremento anual fue de 23%, mientras que la participación de México en las importaciones estadounidenses ascendió a 17.4%, consolidando por cuarto mes consecutivo ventas superiores a 50 mil millones de dólares.

Los especialistas consideran que, aunque las negociaciones del T-MEC podrían generar episodios de volatilidad en los próximos meses, los incentivos económicos para mantener la integración regional continúan siendo elevados, por lo que el comercio entre ambos países seguirá desempeñando un papel estratégico para las economías de Norteamérica.

*BC

 

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Occidente y China, socios

Del Reportero
Fernando Crisanto | 4 Agosto, 2026
Cuerpo

Los fabricantes occidentales de automóviles practican una nueva forma de hacer rentables sus plantas: abrir sus líneas de producción a competidores chinos.

En semanas, tres anuncios confirmaron una tendencia que parecía imposible.

Primero, Nissan informó que estudia fabricar vehículos de Chery en su planta de Sunderland, Reino Unido. Geely Auto anunció una empresa conjunta con Ford para producir vehículos en la fábrica de Valencia, España. Antes, Renault y Geely acordaron fabricar vehículos conjuntamente en Brasil.

Toda la estrategia llega después de varios años afectados por fuertes inversiones en electrificación, menores volúmenes de producción en diversos mercados y una demanda global que ha perdido dinamismo, factores que han presionado los márgenes de rentabilidad de los fabricantes.

La utilización de la capacidad instalada se ha convertido en uno de los principales desafíos para la industria. De acuerdo con un análisis de Boston Consulting Group (BCG), “una utilización cercana al 80% ha sido históricamente el umbral que permite absorber de manera eficiente los costos fijos y mantener la rentabilidad de una red de plantas”.

La consultora estima que las armadoras europeas operan actualmente con una utilización promedio cercana al 60%, alrededor de 20 puntos porcentuales por debajo del nivel económicamente rentable.

Ante ese escenario, cada vez más fabricantes optan por compartir instalaciones con otras compañías para elevar el volumen de producción y repartir los costos fijos de operación.

El caso más reciente involucra a Ford y Geely.

La automotriz china anunció la creación de una empresa conjunta para operar la planta de Valencia, una de las instalaciones más importantes de Ford en Europa, con capacidad para producir alrededor de 500 mil vehículos al año. La alianza, sujeta a autorizaciones regulatorias, comenzará operaciones durante el primer semestre de 2027 y prevé iniciar la producción en 2028. Ford conservará una participación de 66% en la sociedad.

El plan contempla fabricar tres vehículos multienergía de la marca Ford y dos modelos eléctricos de Geely, compartiendo instalaciones y parte de los costos de desarrollo.

Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, sostuvo que la estrategia permitirá aprovechar mejor una instalación cuya utilización había disminuido tras la reestructuración industrial de la compañía.

El movimiento de Nissan responde a una lógica similar. En junio, la empresa firmó un memorando de entendimiento no vinculante con Chery International UK para analizar la fabricación por contrato en Sunderland.

De concretarse el acuerdo, Nissan produciría vehículos de pasajeros de Chery a partir del ejercicio fiscal 2027, mientras la planta seguiría siendo propiedad de Nissan y conservaría a sus trabajadores.

La automotriz japonesa ya había anunciado previamente la consolidación de sus operaciones en una sola línea de producción para mejorar la utilización de la planta británica.

La reorganización no se limita a Europa. En enero, Nissan acordó vender a Chery SA su planta de Rosslyn, Sudáfrica, junto con una instalación de estampado cercana.

En noviembre de 2025, Renault Group y Geely formalizaron una ampliación de su alianza estratégica en Brasil, mediante la cual la automotriz china adquirió una participación de 26.4% de Renault do Brasil.

Geely obtuvo acceso a la infraestructura industrial y comercial de la filial brasileña para acelerar su expansión en el mayor mercado automotor de la región, mientras Renault mantuvo el control mayoritario de la operación.

La planta Ayrton Senna, ubicada en São José dos Pinhais, producirá vehículos de ambas marcas, al tiempo que Renault incorporará la plataforma de vehículos de nuevas energías de Geely para ampliar su portafolio de modelos de bajas y cero emisiones.

Para los fabricantes chinos, estas alianzas representan una vía de internacionalización con menores riesgos financieros.

En lugar de invertir miles de millones de dólares en nuevas fábricas, pueden aprovechar infraestructura existente, mano de obra especializada, proveedores consolidados y permisos industriales ya disponibles.

Estados Unidos ha endurecido significativamente las restricciones para impedir que fabricantes chinos utilicen terceros países como plataforma de acceso a su mercado.

Además de mantener aranceles elevados para vehículos fabricados en China, Washington ha colocado la revisión del T-MEC como un espacio para reforzar las reglas de origen del sector automotriz y evitar que terceros países se beneficien indirectamente del tratado.

En la primera ronda de revisión del acuerdo, Estados Unidos señaló como prioridad fortalecer las reglas de origen, el contenido regional, casi el 90 por ciento, y evitar el “free-riding” de terceros países sobre las cadenas de suministro norteamericanas.

Aunque los vehículos producidos en Europa o Brasil no tendrían automáticamente acceso preferencial a Estados Unidos, especialistas consideran que este tipo de alianzas podría convertirse en un tema relevante durante las futuras negociaciones comerciales si Washington interpreta que fabricantes chinos buscan utilizar instalaciones de terceros países para ampliar su presencia internacional.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China va en serio y aunque no lo pretenda, México está en medio.

De las anécdotas que se cuentan

Una nueva dirección de Audi será encabezada por la poblana Sahie Gazal Yunes, quien en los últimos años ha estado al frente de asuntos gubernamentales y la relación con grupos de interés de la compañía. Como parte de su nueva responsabilidad, también asumirá la vocería oficial de la planta de San José Chiapa.

Audi México creo la Dirección de Liderazgo, Cultura y Asuntos Públicos. La nueva estructura mantiene las funciones de comunicación, asuntos gubernamentales y ciudadanía corporativa, al tiempo que fortalece el liderazgo, impulsa una cultura inclusiva y contribuye al cumplimiento de las prioridades estratégicas de la compañía.

Sahie Gazal Yunes, Directora de Liderazgo, Cultura y Asuntos Públicos de Audi México: “Asumo esta responsabilidad con mucho entusiasmo y un profundo compromiso con Audi México”.

fcrisanto00@yahoo.com.mx
Twitter @fercrisanto
Facebook: Fernando Crisanto

 

*ARD

Trump impone arancel del 10% a México; Ebrard responde que el T-MEC lo evita

Donald Trump anunció un arancel del 10% a México, pero Marcelo Ebrard afirma que el T-MEC protege más del 80% de exportaciones
Redacción | 24 Julio, 2026
Cuerpo

El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la aplicación de un arancel del 10% a productos procedentes de México despertó inquietud entre empresarios, inversionistas y analistas económicos. No obstante, el Gobierno mexicano aseguró que la medida no altera las condiciones comerciales para la mayoría de las exportaciones nacionales gracias a la protección jurídica del T-MEC.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que el tratado comercial firmado entre México, Estados Unidos y Canadá continúa vigente y mantiene sin cambios los beneficios arancelarios para los productos que cumplen con sus disposiciones.

 

La nueva política comercial de Donald Trump

La Casa Blanca anunció una nueva ronda de aranceles como parte de la estrategia económica impulsada por Donald Trump para fortalecer la producción estadounidense y reducir el déficit comercial con diversos países.

Dentro del paquete de medidas se incluyó una tarifa del 10% para productos originarios de México, lo que inicialmente provocó incertidumbre en los mercados internacionales y movimientos en el tipo de cambio.

La noticia también generó preocupación en empresas exportadoras debido a la estrecha integración económica entre ambas naciones, especialmente en sectores industriales que dependen del comercio transfronterizo.

Sin embargo, especialistas señalaron que cualquier medida comercial debe respetar las obligaciones internacionales adquiridas por Estados Unidos dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el principal acuerdo económico de Norteamérica.

Trump anunció una nueva ronda de aranceles que incluye una tarifa del 10% para México, aunque el Gobierno mexicano sostiene que el T-MEC mantiene protegida la mayor parte de las exportaciones

 

Marcelo Ebrard descarta afectaciones para las exportaciones

Para disipar las dudas, Marcelo Ebrard difundió un mensaje donde aclaró que el anuncio estadounidense no modifica las condiciones de acceso para los productos mexicanos protegidos por el T-MEC.

El secretario explicó que el acuerdo comercial establece mecanismos legales que impiden alterar unilateralmente las preferencias arancelarias de las mercancías que cumplen con las reglas de origen.

"Quedan excluidos todas las exportaciones de México, más del ochenta por ciento, que cumplen con el Tratado de Libre Comercio que tenemos, el T-MEC, es decir, no hay cambio en eso".

Además, informó que la Secretaría de Economía mantiene contacto permanente con la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) para verificar que las operaciones comerciales continúen desarrollándose sin contratiempos.

 

El T-MEC sigue siendo el principal escudo comercial de México

El T-MEC representa uno de los acuerdos comerciales más importantes del mundo y constituye la base del intercambio económico entre los tres países de Norteamérica.

Gracias a este tratado, miles de empresas mexicanas exportan productos con preferencias arancelarias, siempre que cumplan con las reglas establecidas sobre contenido regional y procesos de fabricación.

Por ello, la mayor parte de las mercancías nacionales continuará ingresando al mercado estadounidense bajo las condiciones previamente pactadas, incluso después del anuncio realizado por Donald Trump.

Los sectores automotriz, manufacturero, electrónico, agroalimentario y de autopartes seguirán siendo algunos de los principales beneficiados por el acuerdo comercial.

Gracias al T-MEC, más del 80% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos permanecerán libres del nuevo arancel del 10%, según la Secretaría de Economía

 

Gobierno de México busca mantener estabilidad económica

Las autoridades mexicanas señalaron que el objetivo principal es preservar la confianza de los inversionistas y evitar interpretaciones erróneas sobre el alcance de los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos.

El Gobierno federal reiteró que continuará utilizando los mecanismos institucionales del T-MEC para defender los intereses comerciales del país y mantener un diálogo permanente con Washington.

Mientras tanto, la Secretaría de Economía continuará monitoreando la implementación de las medidas estadounidenses para garantizar que las exportaciones mexicanas sigan operando con normalidad y que las empresas cuenten con la certidumbre necesaria para mantener sus inversiones y operaciones internacionales.

*BC
 

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EU pretende cerrar acuerdos parciales del T-MEC este año; lo más complejo se resolverá en 2027

Estados Unidos acelera la revisión del T-MEC con acuerdos parciales; los asuntos más complejos se negociarán durante 2027
Redacción | 23 Julio, 2026
Cuerpo

La revisión del T-MEC entra en una nueva fase luego de que Estados Unidos anunciara su intención de alcanzar acuerdos parciales con México y Canadá antes de terminar 2026. Sin embargo, los temas considerados más complejos permanecerán abiertos hasta 2027, cuando continuarán las negociaciones sobre las normas de origen, las reglas laborales y los compromisos ambientales.

La decisión refleja la estrategia comercial de la administración del presidente Donald Trump, que busca fortalecer la producción regional sin frenar completamente la actualización del tratado.

EU busca acuerdos provisionales del T-MEC en 2026, mientras las normas de origen seguirán negociándose hasta 2027

 

Jamieson Greer busca acelerar la revisión del T-MEC

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, compareció ante el Comité de Finanzas del Senado para informar sobre el estado de las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.

Durante su intervención explicó que Washington trabaja para lograr avances concretos durante este año mediante acuerdos específicos que permitan mantener vigente el proceso de revisión.

Posteriormente emprendió un viaje a Ciudad de México, donde sostendrá reuniones con autoridades mexicanas, incluida la presidenta Claudia Sheinbaum, para presentar distintas alternativas de negociación.

La intención es que los gobiernos de los tres países puedan analizar dichas propuestas antes de concluir el año y decidir cuáles pueden implementarse de manera inmediata.

 

Washington prioriza producción regional y reglas más estrictas

Uno de los principales objetivos de la administración estadounidense consiste en fortalecer la producción dentro de América del Norte, incentivando que un mayor porcentaje de la manufactura permanezca en la región.

Para lograrlo, Washington busca establecer reglas más estrictas relacionadas con el contenido regional de los productos, particularmente en el sector automotriz.

Asimismo, pretende reforzar las obligaciones en materia de derechos laborales y protección del medio ambiente, aspectos que forman parte de la agenda comercial impulsada por el presidente Donald Trump.

Greer aclaró que los acuerdos provisionales no sustituirán la revisión completa del tratado, sino que representarán avances independientes mientras continúan las negociaciones de mayor complejidad.

 

Las normas de origen seguirán siendo el principal desafío

Entre los temas pendientes destacan las normas de origen, uno de los puntos más sensibles del T-MEC.

Estas reglas determinan el porcentaje de contenido regional que debe tener un producto para beneficiarse de las preferencias arancelarias del tratado.

La industria automotriz será una de las más involucradas en estas discusiones debido a la integración de las cadenas de suministro entre México, Estados Unidos y Canadá.

Las conversaciones también abarcarán nuevos compromisos ambientales y laborales que podrían modificar la forma en que operan numerosas empresas establecidas en los tres países.

 

El futuro del T-MEC será clave para la economía de Norteamérica

El T-MEC ha sido durante más de tres décadas uno de los motores económicos de América del Norte, respaldando un intercambio comercial cercano a 1.6 billones de dólares.

La mayoría de las exportaciones mexicanas y canadienses tienen como destino Estados Unidos, lo que convierte al tratado en una herramienta esencial para la competitividad regional.

En este contexto, el embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, manifestó recientemente que el gobierno mexicano espera alcanzar un nuevo acuerdo comercial antes de finalizar el presente año.

Mientras tanto, la decisión de Donald Trump de no renovar automáticamente el tratado activó el mecanismo de revisiones anuales contemplado por el propio acuerdo.

Si los tres gobiernos no logran una renovación definitiva, el T-MEC permanecerá vigente hasta 2036, fecha en la que expiraría conforme a las disposiciones actuales.

Las negociaciones que se desarrollarán entre 2026 y 2027 serán determinantes para definir el futuro del comercio entre las tres economías más importantes de América del Norte, así como para establecer las nuevas reglas que regirán sectores estratégicos como el automotriz, manufacturero, energético y agrícola.

Las negociaciones del T-MEC definirán el futuro del comercio entre México, Estados Unidos y Canadá

 

*BC
 

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Puebla fortalecerá proveeduría industrial durante expo Mexico's Industry Supply Chain

Puebla será sede de la 4ª Mexico's Industry Supply Chain, un encuentro que reunirá a 7 mil empresas y generará negocios por 15 mil 750 millones de pesos
Alma Méndez | 22 Julio, 2026
Cuerpo

Puebla, Pue- Puebla se prepara para recibir la 4ª Mexico's Industry Supply Chain, uno de los encuentros más importantes del sector manufacturero, que proyecta una bolsa de negocios de 15 mil 750 millones de pesos, además de 2 mil 256 requerimientos de compra y la participación de 7 mil empresas nacionales e internacionales.

El evento se llevará a cabo los próximos 12 y 13 de agosto en el Centro de Convenciones y busca fortalecer la integración de proveedores mexicanos en las cadenas productivas.

Industria apuesta por fortalecer la proveeduría nacional

El presidente de la CAPIM, René Mendoza Acosta, afirmó que la revisión del T-MEC representa una oportunidad para incrementar la participación de proveedores nacionales y reducir la dependencia de productos importados.


Desarrollo Económico


Asimismo, destacó que el crecimiento industrial exige una mayor formación de talento especializado para responder a los retos del mercado.

Educación e innovación, claves para el crecimiento

Como parte del encuentro se presentará la plataforma 5 de Mayo, que permitirá vincular empresas, instituciones educativas y proveedores.

El secretario de Desarrollo Económico y Trabajo, Víctor Gabriel Chedraui, explicó que la herramienta facilitará la búsqueda de capital humano especializado.

En tanto, Roberto Javier López Méndez resaltó que las 370 universidades de Puebla trabajan en la formación de profesionales con conocimientos en robótica, inteligencia artificial y electromovilidad, áreas consideradas estratégicas para la evolución de la industria.

*ARD