La tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá escaló este sábado 22 de agosto después de que entraran en vigor aranceles adicionales de 50% sobre determinados productos canadienses, tras el fracaso de las negociaciones que buscaban evitar una nueva confrontación entre dos de las economías más integradas de América del Norte.
El gobierno del primer ministro Mark Carney respondió anunciando que aplicará nuevas represalias comerciales contra productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre, mientras las conversaciones con Washington quedaron suspendidas y, por ahora, no existen nuevas reuniones programadas.
El conflicto ocurre además en un momento sensible para México, debido a que los tres países atraviesan una etapa de negociaciones relacionadas con el T-MEC y Washington mantiene conversaciones paralelas con sus socios norteamericanos sobre automóviles, acero, aluminio y cadenas de suministro.
Trump activa los aranceles de 50% contra productos de Canadá
La administración de Donald Trump había anunciado desde julio aranceles adicionales de 50% contra determinados bienes canadienses bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930.
Las medidas abarcan grupos de productos relacionados con bebidas alcohólicas, lácteos y otras mercancías, con artículos que van desde vino y cemento hasta productos vinculados con el hockey. La Casa Blanca estableció además que los gravámenes alcanzan los bienes incluidos independientemente de que cumplan con las reglas de origen del T-MEC.
No todos los productos canadienses están incluidos. Las disposiciones excluyen, entre otros, energía, potasa, determinados minerales críticos y mercancías sujetas a otras medidas arancelarias estadounidenses.
El valor de las exportaciones afectadas ronda los 20 mil millones de dólares, de acuerdo con los datos disponibles tras la entrada en vigor de las tarifas. Entre las mercancías alcanzadas aparecen vino, muebles, lácteos, cemento, ropa, equipo para pesca y artículos de hockey.
Una prórroga de tres días no fue suficiente para cerrar el acuerdo
Los nuevos aranceles estuvieron a punto de entrar en vigor desde el 19 de agosto. Sin embargo, Trump concedió una pausa de tres días al asegurar que existían avances importantes en las conversaciones con Canadá.
Durante ese periodo, ambos gobiernos intentaron cerrar un entendimiento que pudiera reducir algunas de las barreras comerciales existentes. Entre los sectores involucrados estaban automóviles, acero y aluminio, áreas particularmente sensibles debido a la integración productiva entre ambos países.
Las negociaciones llegaron a contemplar una posible reducción de algunos aranceles estadounidenses y cambios en medidas canadienses contra productos procedentes de Estados Unidos.
Pero el acuerdo no llegó.
Las conversaciones terminaron sin una solución antes del vencimiento del plazo y Estados Unidos avanzó con los aranceles de 50%.
Canadá prepara represalias desde el 8 de septiembre
La respuesta de Ottawa fue elevar también la presión comercial.
El gobierno de Mark Carney anunció nuevos aranceles contra productos estadounidenses que comenzarán a aplicarse el 8 de septiembre y que alcanzarán mercancías de sectores como acero, electrónicos, lácteos, pulpa y papel, además de otros bienes.
Carney sostuvo que Canadá responderá de manera equivalente al impacto generado por las nuevas medidas estadounidenses y anunció también apoyos para las industrias canadienses afectadas.
El mandatario atribuyó el fracaso de las conversaciones a exigencias planteadas en la etapa final de la negociación que su gobierno consideró desfavorables para los intereses económicos del país.
La decisión coloca nuevamente a las dos economías en una dinámica de aranceles y contramedidas, después de que Canadá ya hubiera utilizado este mecanismo frente a decisiones comerciales estadounidenses anteriores.
Automóviles, acero y aluminio estuvieron en el centro de la negociación
Uno de los principales puntos de discusión fue el sector automotriz.
Antes del rompimiento, estaba sobre la mesa la posibilidad de que Estados Unidos redujera algunos de los gravámenes aplicados a vehículos fabricados en Canadá, además de posibles ajustes para el acero y el aluminio.
El mercado automotriz norteamericano funciona mediante cadenas de suministro que atraviesan repetidamente las fronteras de México, Estados Unidos y Canadá, por lo que cualquier modificación en aranceles y reglas de origen puede repercutir en fabricantes y proveedores instalados en los tres países.
Canadá mantiene desde 2025 aranceles de 25% sobre determinados vehículos estadounidenses como respuesta a medidas implementadas previamente por Washington.
Las diferencias en este sector fueron una de las razones por las que un acuerdo que parecía cercano terminó sin concretarse.
¿Qué pasa ahora con el T-MEC?
El nuevo enfrentamiento aparece en plena discusión sobre el futuro de la relación comercial de América del Norte.
El T-MEC permanece vigente, pero Estados Unidos rechazó en julio extender de inmediato el acuerdo por otros 16 años. Esto abrió la puerta a revisiones anuales, mientras el tratado puede continuar vigente hasta 2036 bajo el mecanismo establecido en el propio acuerdo.
Washington busca además acuerdos intermedios con Canadá y México para resolver algunos problemas comerciales durante 2026, mientras asuntos más complejos podrían extenderse hacia 2027.
Entre los temas que permanecen en discusión se encuentran las reglas de origen automotrices, acero, aluminio, condiciones laborales y cadenas de suministro regionales.
El choque entre Washington y Ottawa agrega presión a ese proceso porque demuestra que las negociaciones bilaterales pueden pasar rápidamente de posibles reducciones arancelarias a nuevas medidas comerciales.

México sigue negociando por separado con Estados Unidos
Para México, el conflicto tiene especial relevancia.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había señalado que México esperaba alcanzar resultados semejantes a algunos de los acuerdos que Estados Unidos y Canadá estaban negociando, particularmente en sectores industriales estratégicos.
México desarrolla sus propias conversaciones con Washington y ha sostenido que las negociaciones canadienses no representan una competencia entre los socios del T-MEC.
Entre los asuntos que México busca resolver están precisamente el acero, aluminio y la integración de cadenas productivas de América del Norte.
El fracaso del entendimiento canadiense modifica ahora el contexto en el que se desarrollan esas conversaciones, al mostrar que Washington está dispuesto a activar medidas arancelarias cuando considera que las negociaciones no responden a sus objetivos comerciales.
Washington y Ottawa quedan sin una nueva fecha para negociar
Tras varios días de reuniones intensas, el escenario cambió de forma abrupta.
Primero hubo una prórroga; después, expectativas de un posible acuerdo; finalmente, entraron en vigor los aranceles.
Con Canadá preparando ahora represalias desde septiembre, no existe por el momento una nueva ronda de conversaciones programada, por lo que la tensión podría mantenerse durante las próximas semanas.
El resultado deja a América del Norte frente a un escenario comercial más complejo: Estados Unidos y Canadá enfrentados nuevamente mediante tarifas, México negociando por separado con Washington y los tres países discutiendo al mismo tiempo el futuro de las reglas que sostienen una de las regiones productivas más integradas del mundo.
*BC
