En medio del semidesierto de Guanajuato, Mineral de Pozos guarda bajo tierra una parte de la historia que lo convirtió primero en un poderoso centro minero y después en uno de los llamados pueblos fantasma de México. Entre sus antiguos complejos sobresale la Mina San Rafael, donde todavía es posible internarse por galerías vinculadas con la explotación de oro, plata y cobre.
La experiencia va más allá de observar ruinas desde el exterior. El portal oficial de Turismo de Guanajuato incluye entre las actividades básicas del Pueblo Mágico caminar por los túneles de Mina San Rafael, junto con la visita a los hornos de Santa Brígida y los tiros de Cinco Señores.
¿Qué hay dentro de Mina San Rafael?
El Servicio Geológico Mexicano (SGM) identifica el sitio con la clave SLP-009 y lo ubica en Mineral de Pozos, municipio de San Luis de la Paz. Su inventario registra un depósito epitermal asociado con oro, plata y cobre, formado en rocas como lutitas, limolitas y areniscas.
El documento técnico señala una profundidad conocida de 44 metros hasta el nivel del agua y describe un tiro vertical construido sobre la llamada Veta Rosario. Cuando especialistas realizaron el levantamiento en 2002, la bocamina ya había sido acondicionada con escalones, cables e iluminación eléctrica para recorridos turísticos.
Años después, la promoción turística oficial de Guanajuato continúa presentando los túneles de San Rafael como parte de la experiencia de visitar Mineral de Pozos, lo que mantiene al antiguo espacio minero como uno de los atractivos más peculiares de la localidad.
Mineral de Pozos vivió dos grandes épocas de bonanza
La historia de San Rafael forma parte de un territorio cuya riqueza mineral transformó por completo a la región. El Instituto Nacional de Antropología e Historia señala que la zona estuvo habitada originalmente por grupos chichimecas y que los jesuitas llegaron en 1576, cuando el sitio recibió el nombre de Palmar de la Vega.
Mineral de Pozos se consolidó después como uno de los centros mineros destacados desde el Virreinato hasta el Porfiriato. De sus minas se extraían principalmente oro, plata y mercurio, mientras el crecimiento económico dejó templos, haciendas, edificios civiles y obras relacionadas con la explotación del subsuelo.
La magnitud de aquella actividad queda reflejada en otro dato: hacia finales del siglo XIX llegaron a registrarse más de 360 concesiones mineras en Pozos. Con el declive de la explotación quedaron extensas ruinas, tiros y construcciones abandonadas que terminaron por darle fama de pueblo fantasma.
Ese patrimonio llevó a que la población fuera declarada Zona de Monumentos Históricos el 27 de julio de 1982. En 2012, Mineral de Pozos recibió además el nombramiento de Pueblo Mágico, reforzando su transformación de antiguo enclave minero en destino cultural y turístico.
Cómo llegar a Mina San Rafael
La referencia principal para llegar es San Luis de la Paz, Guanajuato. De acuerdo con la ficha del Servicio Geológico Mexicano, desde esa ciudad se toma la carretera estatal hacia Mineral de Pozos, localizado aproximadamente a 8 kilómetros.
Ya en Mineral de Pozos, el registro técnico indica continuar por el camino de terracería que enlaza con la carretera federal 57. Después de aproximadamente un kilómetro, el Tiro San Rafael se localiza a unos 50 metros del camino. Este acceso coloca a la mina muy cerca del propio Pueblo Mágico, por lo que puede integrarse a una visita que incluya el centro histórico y otros antiguos complejos mineros.
Para quienes llegan desde Querétaro, San Miguel de Allende u otros puntos del Bajío, la referencia práctica es dirigirse hacia San Luis de la Paz y desde ahí tomar la desviación señalada a Mineral de Pozos. En la zona minera conviene seguir los accesos habilitados y realizar la entrada a las galerías mediante los recorridos turísticos disponibles en el destino.
Un viaje bajo tierra en uno de los pueblos más enigmáticos de Guanajuato
Recorrer Mina San Rafael permite mirar Mineral de Pozos desde una perspectiva diferente: no únicamente desde sus fachadas y edificios abandonados, sino desde los espacios donde durante décadas se buscó la riqueza que sostuvo a toda una población.
Túneles, vetas y antiguos tiros sobreviven como testigos de esa época. Hoy, el mismo subsuelo que alguna vez fue perforado en busca de metales se ha convertido en una puerta para descubrir la historia minera de Guanajuato y uno de los atractivos que distinguen a Mineral de Pozos de otros Pueblos Mágicos del país
*ARD
