Un muro de la Preparatoria de la BUAP en Tepeaca dejó de ser solamente parte del plantel para convertirse en una obra creada por sus propios estudiantes. Jóvenes del Complejo Regional Centro inauguraron el primer mural surgido del taller “Pintando nuestra identidad colectiva”, una iniciativa que ahora será llevada a otros espacios universitarios regionales.
La intervención coloca a los alumnos en el centro: fueron ellos quienes participaron en el proceso creativo y trasladaron al muro elementos relacionados con su experiencia, su entorno y su pertenencia a la Universidad.
Con Tepeaca como punto de partida, la BUAP abre una serie de murales que permitirá que cada comunidad estudiantil deje una huella propia dentro de los espacios donde transcurre su vida académica.
Un taller que terminó transformando el plantel
El mural nació dentro del taller “Pintando nuestra identidad colectiva”, realizado con estudiantes de la preparatoria perteneciente al Complejo Regional Centro.
La actividad llevó el trabajo artístico más allá del aula. Los jóvenes desarrollaron una propuesta colectiva y posteriormente la trasladaron a uno de los muros de la escuela.
La pieza reúne creatividad y participación estudiantil, pero también tiene un componente de permanencia: quienes intervinieron en su elaboración dejarán dentro del plantel una obra que podrá ser observada por nuevas generaciones de alumnos.
El proyecto parte de una idea sencilla: que los estudiantes puedan reconocer parte de su propia historia universitaria en los lugares que utilizan todos los días.
Tepeaca inaugura una ruta de murales por las regiones
La obra presentada en Tepeaca es la primera de una serie que se realizará en preparatorias de los Complejos Regionales de la BUAP.
Eso amplía el alcance del proyecto.
Cada sede podrá incorporar elementos ligados a su comunidad, su región y la manera en que sus estudiantes interpretan la identidad universitaria.
La iniciativa permite además llevar actividades culturales a planteles ubicados fuera de la capital poblana y reforzar la participación de jóvenes que estudian en los distintos municipios donde tiene presencia la Universidad.
Tepeaca se convierte así en el primer escenario de una propuesta que crecerá conforme nuevos murales aparezcan en otros espacios regionales.
Los estudiantes se apropian de los espacios universitarios
Uno de los principales valores de la iniciativa está en que la obra no llegó terminada desde fuera del plantel.
Los propios alumnos participaron en su creación.
La intervención convierte el espacio universitario en algo más cercano a quienes lo habitan diariamente. Los muros adquieren significado porque comienzan a incorporar las ideas, experiencias y expresiones de la comunidad que estudia dentro de ellos.
El muralismo funciona además como una actividad colectiva: exige acordar conceptos, organizar el trabajo y convertir distintas ideas en una sola composición.
Ese proceso refuerza el sentido del nombre elegido para el taller: “Pintando nuestra identidad colectiva”.

BUAP lleva cultura al nivel medio superior
La inauguración también muestra una dimensión cultural dentro de la formación de los estudiantes de preparatoria.
El arte se incorpora al entorno académico como una experiencia complementaria que permite a los jóvenes expresarse y participar directamente en la construcción visual de su escuela.
Al evento asistieron Juan Antonio Cruz Moctezuma, secretario Administrativo de la BUAP, y Rosalinda Merino Calderón, encargada de despacho de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura.
La presencia de esta última área vincula el proyecto con la actividad cultural de la Universidad y con su intención de extender las expresiones artísticas hacia distintas sedes.
La obra de Tepeaca representa así el comienzo de una dinámica que podrá adquirir características diferentes en cada comunidad universitaria.
Una preparatoria que ha crecido durante 15 años
La sede de Tepeaca inició actividades en agosto de 2011, cuando atendía aproximadamente a 120 estudiantes.
Con el paso de los años, la comunidad académica aumentó y la Universidad amplió su infraestructura.
Para el ciclo 2024-2025, la preparatoria registró una matrícula de 665 estudiantes, mientras que para el ingreso de otoño de 2026 se contemplaron 250 lugares de nuevo ingreso.
Ese crecimiento también llevó a ampliar las instalaciones.
En 2019 se inauguró el edificio TEP 4, equipado con nueve aulas y un laboratorio de inglés, como parte de las acciones para responder al aumento de alumnos y fortalecer la capacidad académica de la sede.
Ahora, además del crecimiento físico y educativo, el plantel incorpora una nueva etapa vinculada con la identidad cultural.
De construir aulas a dejar memoria en los muros
Durante años, el desarrollo de la preparatoria estuvo marcado por la ampliación de matrícula, aulas y servicios.
El nuevo mural agrega otra dimensión.
Los estudiantes no solamente utilizan los espacios construidos por la Universidad: ahora participan en la manera en que esos espacios se ven y se identifican.
Una pared puede convertirse en memoria de una generación, en una referencia para quienes llegan después y en un punto de encuentro dentro de la escuela.
Ese modelo podrá repetirse en las demás preparatorias regionales, pero con resultados distintos porque cada comunidad tendrá la posibilidad de representar sus propios rasgos.
Un proyecto que puede crecer con cada generación
El primer mural inaugurado en Tepeaca abre una oportunidad para que el proyecto evolucione conforme llegue a nuevos planteles.
Cada obra podrá convertirse en una fotografía de la comunidad que la creó: sus intereses, su entorno, sus símbolos y la forma en que entiende su pertenencia a la BUAP.
La iniciativa también ofrece una forma de documentar visualmente la diversidad que existe entre las regiones donde tiene presencia la Universidad.
Desde Tepeaca comienza una serie en la que los estudiantes dejan de ser únicamente espectadores de los espacios universitarios y se convierten en autores de una parte de ellos.
El resultado queda sobre los muros, pero el proyecto comienza mucho antes: en las ideas compartidas por jóvenes que encontraron en la pintura una forma de contar quiénes son y cómo quieren representar a su comunidad.
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