Aylin Ibarra y Melissa Márquez convirtieron 2026 en un año histórico para el remo mexicano. Primero conquistaron dos medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo y semanas después alcanzaron la cima en el Campeonato Mundial de Ámsterdam, donde se coronaron en el doble scull ligero femenil.
El triunfo mundial tuvo además un ingrediente que dimensionó su actuación. Ibarra relató que compitieron con un bote de varios años de uso, destinado a una categoría de mayor peso y utilizado también por hombres, una condición que llevó a la campeona a pedir mejores herramientas para afrontar el siguiente tramo de su carrera.
La dupla mexicana tiene ahora un desafío diferente: deberá dejar atrás la categoría ligera y competir en doble abierto para mantener vivo el objetivo de llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
México dominó la final desde los primeros metros
Ibarra y Márquez conquistaron el título mundial en Ámsterdam con un tiempo de 7 minutos, 10.02 segundos en los dos mil metros.
Grecia terminó en segundo lugar con 7:12.05, mientras Túnez completó el podio con 7:14.90. La diferencia entre las mexicanas y las griegas fue de 2.03 segundos.
La carrera tuvo a México al frente desde la salida. Las mexicanas tomaron el liderato durante los primeros metros y lograron sostenerlo cuando Grecia aumentó el ritmo en la parte final.
El resultado convirtió a Ibarra y Márquez en campeonas mundiales y dio a México uno de los triunfos más importantes de su historia dentro de esta disciplina.
El oro llegó con un bote viejo y de otra categoría
Después del campeonato, Aylin Ibarra habló de las condiciones del equipo con el que entrenan y compiten.
La remera explicó que el bote utilizado por la dupla tiene varios años y está diseñado para deportistas de mayor peso. También señaló que la embarcación es utilizada en la rama varonil.
El dato adquiere importancia en el remo competitivo porque los fabricantes desarrollan cascos para distintos rangos de peso de las tripulaciones. La categoría ligera femenil en la que Ibarra y Márquez fueron campeonas establece un promedio máximo de 57 kilogramos por integrante, con un límite individual de 59.
Después de conseguir el oro, Ibarra reconoció el respaldo recibido de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y pidió mejores herramientas para continuar el proceso rumbo al siguiente ciclo internacional.
Botes, palas y equipamiento forman parte de las variables que pueden influir directamente en el rendimiento de una tripulación durante una competencia de alto nivel.
Ibarra y Márquez llevan apenas un año como dupla
La velocidad con la que llegaron los resultados también destaca dentro de su historia.
Aylin Ibarra tiene 23 años y alrededor de una década dentro del remo. Ámsterdam 2026 representó su primer Campeonato Mundial senior.
Melissa Márquez, de 30 años, acumula aproximadamente 14 años en la disciplina y llegó a la competencia con una trayectoria internacional más amplia.
Ambas llevan alrededor de un año trabajando juntas bajo la dirección de la entrenadora Lourdes Montoya.
En ese periodo consiguieron construir una pareja capaz de competir por títulos continentales y mundiales.
Santo Domingo fue el primer aviso
El potencial de la dupla quedó demostrado semanas antes del Mundial.
El 25 de julio, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, Ibarra y Márquez ganaron el doble remo corto ligero femenil con registro de 7:22.51 minutos.
Al día siguiente volvieron al agua y consiguieron otra medalla de oro.
Esta vez lo hicieron en el doble par de remos cortos abierto W2x, donde marcaron 7:19.85.
Ese segundo campeonato cobra ahora una importancia especial porque corresponde precisamente a la categoría hacia la que deberán orientar su preparación para buscar un lugar en Los Ángeles 2028.
El oro mundial fue en una prueba que salió del programa olímpico
La ruta hacia los próximos Juegos obliga a las mexicanas a modificar su proyecto deportivo.
El doble scull ligero femenil dejó de formar parte del programa olímpico después de París 2024.
Para Los Ángeles 2028, el remo tradicional mantendrá las pruebas de peso abierto y se incorporará además el Beach Sprint.
Ibarra y Márquez deberán competir por ello en W2x abierto, enfrentando tripulaciones sin las restricciones de peso de la modalidad en la que se convirtieron en campeonas mundiales.
Su actuación en Santo Domingo demuestra que ambas ya han competido juntas y ganado dentro de esa categoría.
Lima 2027 aparece como la siguiente gran meta
El proceso internacional tendrá como uno de sus puntos centrales los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
Antes deberán afrontar competencias clasificatorias y continuar el proceso de transición hacia el doble abierto.
La mira de las dos remeras está puesta después en Los Ángeles 2028, unos Juegos que además tendrán una característica particular para esta disciplina.
Las pruebas olímpicas de remo tradicional se disputarán en 1,500 metros, en lugar de los habituales dos mil, debido a las características del escenario de Long Beach.
Eso obligará a las tripulaciones a adaptar estrategia, ritmo y preparación para una competencia más corta y explosiva.
Para Ibarra y Márquez, el camino combina así cambio de categoría, adaptación de distancia y búsqueda de mejor equipamiento.
México vivió su mejor Mundial de Remo
El campeonato de Ibarra y Márquez formó parte de una actuación colectiva histórica.
México terminó el Mundial de Ámsterdam con tres medallas: dos de oro y una de bronce.
Además del título conseguido por la dupla femenil, Kenia Lechuga ganó el oro en LW1x, mientras Alexis López obtuvo el bronce en LM1x.
Cuatro de los cinco atletas mexicanos que acudieron al campeonato regresaron con medalla.
El resultado confirmó el crecimiento internacional del remo mexicano durante un año en el que la selección también destacó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Para Aylin Ibarra y Melissa Márquez, el campeonato mundial representa ahora el punto de partida de un reto todavía mayor. Ganaron con un bote que Ibarra describió como viejo y diseñado para otro rango de peso; ahora buscan mejores herramientas para competir en una nueva categoría y trasladar su éxito hasta el ciclo olímpico.
Lima 2027 y Los Ángeles 2028 aparecen como las siguientes escalas de una dupla que en apenas un año pasó de comenzar a remar junta a conquistar el mundo.
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