En medio del Pacífico Oriental, lejos de puertos y carreteras, una embarcación puede convertirse en una gasolinera improvisada para mantener en movimiento durante cientos de kilómetros a lanchas rápidas cargadas con droga.
Ese es el papel que Estados Unidos atribuye al barco ecuatoriano Conquista 2, hundido el 2 de septiembre después de que marines estadounidenses lo abordaron, registraron y retiraron a sus ocupantes. El Comando Sur sostiene que funcionaba como una estación flotante de reabastecimiento para operaciones de narcotráfico vinculadas con Los Choneros.
La operación deja al descubierto un engranaje menos visible de las rutas de cocaína que salen de Sudamérica rumbo a México: barcos pesqueros que entregan combustible, alimentos y otros apoyos a pequeñas embarcaciones para evitar que tengan que regresar a tierra. El Departamento del Tesoro estadounidense asegura que este modelo ha sido utilizado por redes ecuatorianas conectadas con organizaciones criminales mexicanas.
Marines subieron al barco antes de hundirlo
La intervención contra Conquista 2 ocurrió en aguas internacionales del Pacífico Oriental, de acuerdo con la versión estadounidense.
Personal desplegado desde el USS San Antonio interceptó la embarcación, subió a bordo, efectuó una revisión y retiró a las personas que viajaban en ella. Los ocupantes fueron transferidos a autoridades ecuatorianas y solo después Estados Unidos hundió la nave. No se reportaron muertos durante la operación.
El Comando Sur asegura que información de inteligencia confirmó que el barco prestaba apoyo a Los Choneros, aunque su comunicado no detalla públicamente qué objetos fueron encontrados durante la inspección, si había cocaína a bordo o cuánto combustible transportaba.
Conquista 2 llevaba 15 tripulantes
La nave fue identificada en Ecuador como Conquista 2, un pesquero que había salido desde Manta el 28 de agosto con 15 tripulantes.
Familiares acudieron a la Capitanía de Manta después de perder comunicación con ellos. El propietario sostiene que se encontraban realizando actividades pesqueras y ha planteado que pudo existir una equivocación en la identificación del barco.
También existe una diferencia sobre la ubicación precisa del abordaje: el dueño señaló que ocurrió a unas 240 millas náuticas de la costa de Manabí, mientras las autoridades estadounidenses y ecuatorianas lo colocan en aguas internacionales.
Por ello, la vinculación de la embarcación con actividades criminales continúa sustentada públicamente en la versión de inteligencia de Estados Unidos, mientras los familiares rechazan que los pescadores participaran en narcotráfico.
Las “gasolineras flotantes” mantienen vivas las rutas
El hundimiento cobra otra dimensión al revisar la operación marítima descrita por el Departamento del Tesoro.
El 20 de agosto, la Oficina de Control de Activos Extranjeros sancionó a 15 objetivos en Ecuador e identificó 10 embarcaciones relacionadas con una estructura acusada de transportar miles de kilogramos de cocaína mensualmente desde Sudamérica hacia México.
De acuerdo con esa investigación, barcos aparentemente dedicados a la pesca operan cerca de Manta y se encuentran en alta mar con pequeñas lanchas rápidas conocidas como go-fast.
Ahí les proporcionan combustible, alimentos y atención médica, e incluso vigilan la presencia de embarcaciones de las fuerzas de seguridad. Ese apoyo permite que las lanchas continúen hacia Centroamérica y México sin regresar constantemente a puerto.
De Ecuador a México sin tocar tierra
La utilidad de estas embarcaciones está precisamente en extender la autonomía de las lanchas rápidas.
Un bote pequeño puede transportar droga a gran velocidad, pero su capacidad de combustible es limitada. Una red de barcos colocados estratégicamente en el Pacífico permite reabastecerlo durante el recorrido y mantener el cargamento en movimiento.
El Tesoro afirma que una de estas redes ha enviado cocaína desde Ecuador hacia Centroamérica y México, mientras uno de sus operadores habría coordinado el traslado de aproximadamente 30 a 40 toneladas mensuales. Se trata de señalamientos del gobierno estadounidense contra personas incluidas en su régimen de sanciones.
Además de proporcionar combustible, las embarcaciones identificadas por Estados Unidos ofrecen comida, apoyo médico y vigilancia para reducir el riesgo de que las lanchas sean interceptadas.
Cártel de Sinaloa aparece al final de la ruta
La conexión mexicana surge cuando la cocaína se aproxima al norte.
El Departamento del Tesoro sostiene que Los Choneros mantiene una asociación con el Cártel de Sinaloa y otros grupos mexicanos para controlar corredores que conectan Sudamérica, México y Estados Unidos.
La misma investigación señala que cocaína enviada desde Ecuador es introducida posteriormente a través de México por organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el CJNG.
Esto no implica que Conquista 2 fuera propiedad del Cártel de Sinaloa ni que mexicanos estuvieran a bordo. La relación documentada por Washington corresponde a la cadena internacional de suministro y alianzas criminales, no a una propiedad directa de esta embarcación.
EU ya había destruido otro barco cinco días antes
La ofensiva contra estas estaciones flotantes comenzó antes de Conquista 2.
El 28 de agosto, fuerzas estadounidenses interceptaron otra embarcación que, según el Comando Sur, también abastecía de combustible a operaciones vinculadas con Los Choneros.
Sus ocupantes fueron retirados antes de que la nave fuera destruida. Con el hundimiento del 2 de septiembre, Estados Unidos eliminó dos embarcaciones de este tipo en apenas cinco días.
La estrategia refleja un cambio de objetivo: no se limita a perseguir la droga que ya está en movimiento, sino que busca cortar el combustible, los puntos de apoyo y la infraestructura que permite recorrer el Pacífico.
El siguiente objetivo es romper la logística
La investigación financiera estadounidense muestra que las redes marítimas pueden ser tan importantes como el cargamento.
Sin combustible, apoyo y puntos de encuentro, las lanchas rápidas pierden alcance. Por eso Washington ha comenzado a golpear simultáneamente operadores, empresas pesqueras, embarcaciones y rutas de abastecimiento.
Operation Pacific Viper, iniciada en agosto de 2025, había permitido asegurar hasta junio de 2026 más de 225 mil libras de cocaína, aproximadamente 112 toneladas, en el Pacífico Oriental.
El hundimiento de Conquista 2 representa ahora otro frente: atacar la infraestructura antes de que la droga llegue a México.
La acusación estadounidense es contundente, pero el caso aún tiene una pieza pendiente: hacer públicas las evidencias concretas que llevaron a vincular esta embarcación con Los Choneros, mientras sus familiares y propietario insisten en que se trataba de pescadores.
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