Luis Enrique Barragán Chávez, alias “R5”, “El Wicho” o “El Güicho”, uno de los principales mandos del Cártel de Los Reyes, fue reportado entre los dos hombres abatidos durante un enfrentamiento con militares en los límites de Michoacán y Jalisco.
El operativo se desarrolló en la región de Los Reyes, donde un convoy del Ejército Mexicano fue atacado por sujetos armados que se desplazaban en cuatrimotos. Los militares repelieron la agresión y dos integrantes del grupo murieron; fuentes de seguridad identificaron posteriormente a uno de ellos como R5 y al segundo como uno de sus escoltas.
La identificación todavía tiene un punto pendiente: el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla confirmó el enfrentamiento y el despliegue contra grupos dedicados a la extorsión, pero inicialmente aclaró que esperaba información oficial sobre el saldo y la identidad de los fallecidos. Hasta el cierre, el Gabinete de Seguridad no había publicado un comunicado específico confirmando formalmente la muerte de Barragán Chávez.
Ataque a militares terminó con dos hombres abatidos
Los reportes ubican el enfrentamiento en la franja entre Los Reyes, Michoacán, y Santa María del Oro, Jalisco, una zona donde las fuerzas de seguridad mantienen operativos contra organizaciones criminales.
El convoy militar realizaba un despliegue cuando hombres armados en cuatrimotos abrieron fuego. Los soldados respondieron al ataque y, después del intercambio, localizaron a dos agresores muertos.
En el sitio también fueron asegurados vehículos, armas largas, armas cortas y cartuchos útiles, aunque todavía no se ha difundido un inventario oficial completo del armamento decomisado.
El operativo se desarrolla en una región donde las autoridades han reforzado las acciones contra la extorsión a productores y otras actividades del crimen organizado, particularmente en municipios del occidente michoacano.
EU ofrecía hasta 3 millones de dólares por R5
Barragán Chávez figuraba desde 2025 entre los objetivos buscados por Estados Unidos.
El Departamento de Estado ofrecía hasta 3 millones de dólares por información que condujera a su arresto y/o condena, como parte de un paquete de recompensas de hasta 26 millones de dólares contra cinco integrantes asociados con Cárteles Unidos.
La lista incluía a Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”, con hasta 10 millones de dólares; Alfonso Fernández Magallón, “Poncho”, con hasta 5 millones; y Barragán Chávez, identificado oficialmente con los alias R5, Wicho y Güicho, con hasta 3 millones.
Estados Unidos designó a Cárteles Unidos como organización terrorista extranjera en febrero de 2025 y ha señalado a sus integrantes por narcotráfico, violencia y extorsión.

Era segundo al mando del Cártel de Los Reyes
El perfil elaborado por el Departamento de Justicia colocaba a R5 como segundo al mando del Cártel de Los Reyes, organización que opera dentro de la estructura de Cárteles Unidos.
Washington señalaba que Barragán Chávez dirigía un grupo armado conocido como “R5s”, utilizado para mantener control territorial en Michoacán mediante armas de asalto, artefactos explosivos improvisados, drones armados, vehículos blindados y mercenarios extranjeros. Estas afirmaciones forman parte de las acusaciones estadounidenses contra el grupo.
El Departamento de Justicia también lo acusó de participar en conspiraciones para producir y distribuir metanfetamina, cocaína y fentanilo destinados al mercado estadounidense, además de delitos relacionados con el uso de armas durante actividades de narcotráfico.
De haber sido detenido y posteriormente declarado culpable de los cargos más graves en Estados Unidos, podía enfrentar una pena máxima de cadena perpetua.
Lo vinculaban con extorsiones al sector aguacatero
El Departamento del Tesoro había colocado a Barragán Chávez como líder regional de Cárteles Unidos y lo vinculó específicamente con esquemas de extorsión relacionados con la industria del aguacate en Michoacán.
Ese señalamiento adquiere relevancia por la zona donde ocurrió el operativo. Los Reyes y municipios cercanos forman parte de una región agrícola donde las autoridades han desplegado acciones para combatir el cobro de piso y otras formas de presión criminal contra productores.
R5, sin embargo, no era considerado el máximo dirigente de Cárteles Unidos. Estados Unidos identifica a Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”, como cabeza de esa estructura, mientras Barragán Chávez era ubicado como operador regional y jefe de una facción armada.
La Quiringua cayó apenas un mes antes
El presunto abatimiento de R5 ocurre exactamente un mes después de otro golpe contra la estructura del Cártel de Los Reyes.
El 1 de agosto, fuerzas federales detuvieron en Imbarácuaro, municipio de Los Reyes, a Alfonso Fernández Magallón, “Poncho” o “La Quiringua”, junto con otras dos personas.
El Gabinete de Seguridad lo identificó oficialmente como jefe del Cártel de Los Reyes, perteneciente a Cárteles Unidos, y lo vinculó con extorsión, narcotráfico, privación ilegal de la libertad, robo de vehículos y ataques con drones contra personal militar.
Después de la captura se registraron seis bloqueos carreteros para impedir el traslado de los detenidos, los cuales fueron desactivados por fuerzas de seguridad.
La documentación estadounidense ya colocaba desde 2025 a La Quiringua como líder de Los Reyes y a R5 como su segundo al mando, por lo que la detención del primero dejó a Barragán Chávez como uno de los principales operadores activos del grupo.
Dos golpes en un mes contra la misma estructura
La captura de La Quiringua y la muerte reportada de R5 representan, en menos de 30 días, dos golpes contra la parte más alta del Cártel de Los Reyes.
Eso no significa que la organización haya quedado desarticulada. Tampoco se ha informado públicamente quién podría asumir el control de las células que continúan operando en la región.
La prioridad inmediata será confirmar institucionalmente la identidad de los abatidos y conocer el saldo completo del operativo. Hasta entonces, el escenario combina dos hechos: fuentes de seguridad ubican a Luis Enrique Barragán Chávez entre los muertos y Estados Unidos lo mantenía como un objetivo prioritario por el que ofrecía hasta 3 millones de dólares para lograr su arresto o condena
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