La regla puede seguir llegando cada mes y, aun así, el cuerpo haber comenzado la perimenopausia. Esta transición ocurre antes de la menopausia y puede extenderse durante varios años, mientras los ovarios modifican gradualmente su producción hormonal.
Los bochornos y sudores nocturnos son los síntomas más conocidos, pero no necesariamente son los primeros. Cambios en la duración de los ciclos, dificultades para dormir, irritabilidad, problemas de concentración o sequedad vaginal pueden aparecer mientras la menstruación todavía continúa.
La perimenopausia suele empezar durante los 40 años, aunque algunas mujeres pueden notar modificaciones desde los 30. Su duración es variable: Mayo Clinic señala que la transición puede prolongarse entre dos y ocho años, con un promedio aproximado de cuatro.
El ciclo menstrual puede ser la primera señal
Uno de los cambios más frecuentes ocurre en la menstruación. La ovulación se vuelve menos predecible y los periodos pueden llegar antes o después, durar más o menos tiempo y presentar un flujo diferente al habitual.
Una variación persistente de siete días o más entre ciclos puede aparecer en una fase temprana de la perimenopausia. Cuando pasan 60 días o más entre menstruaciones, la transición puede encontrarse en una etapa más avanzada.
Esto no significa que cualquier irregularidad menstrual deba atribuirse automáticamente a las hormonas. Sangrados muy abundantes, menstruaciones demasiado próximas, sangrado entre periodos o después de las relaciones sexuales requieren una valoración para descartar otras causas.
Dormir mal puede convertirse en una pista
El sueño también puede cambiar durante la transición menopáusica. Algunas mujeres empiezan a despertarse durante la noche, tienen dificultades para conciliar el sueño o sienten que descansan menos incluso antes de que los sofocos se vuelvan frecuentes.
Dormir mal puede repercutir además en el estado de ánimo, la memoria y la concentración. Los problemas de sueño, irritabilidad y olvidos forman parte de los cambios descritos durante esta etapa.
Por eso, una combinación de ciclos diferentes, insomnio y otros síntomas nuevos puede resultar más reveladora que buscar únicamente los clásicos bochornos.
Irritabilidad, ansiedad y dificultad para concentrarse
La transición hormonal también puede coincidir con cambios de ánimo, irritabilidad, olvidos o dificultades para concentrarse.
Estos síntomas no son exclusivos de la perimenopausia. El estrés, falta de sueño, depresión, problemas de tiroides y otras condiciones también pueden provocarlos, por lo que no funcionan como una prueba diagnóstica por sí solos.
La edad, la evolución de los ciclos y la combinación de distintos síntomas ayudan a construir el panorama clínico.
Sequedad vaginal y molestias durante las relaciones sexuales
Las modificaciones hormonales también pueden afectar la vagina y las vías urinarias. La sequedad vaginal, las molestias o dolor durante las relaciones sexuales y los cambios en el deseo sexual pueden comenzar durante la transición y no únicamente después de desaparecer la menstruación.
El IMSS incluye entre los síntomas relacionados con esta etapa los bochornos, sudoraciones nocturnas, insomnio y alteraciones del estado de ánimo. En México, la institución sitúa alrededor de los 48 a 49 años la edad promedio de presentación de la menopausia.
Perimenopausia y menopausia no son lo mismo
La perimenopausia ocurre antes. La menopausia se establece después de completar 12 meses consecutivos sin menstruación, sangrado vaginal o manchado.
Hasta entonces todavía puede existir ovulación, aunque sea irregular. Por esta razón, una mujer puede continuar teniendo posibilidad de embarazo durante parte de la transición.
Que un periodo desaparezca durante varios meses y posteriormente vuelva tampoco significa necesariamente que la menopausia ya haya llegado.
¿Hace falta una prueba hormonal para confirmarla?
No siempre. Una sola medición hormonal puede ser poco útil porque los niveles fluctúan considerablemente durante la perimenopausia.
La guía NICE establece que en personas de 45 años o más no deben utilizarse rutinariamente pruebas como estradiol, hormona antimülleriana, inhibinas, conteo de folículos o volumen ovárico para identificar la perimenopausia o menopausia. La FSH se reserva para determinadas circunstancias, entre ellas personas de 40 a 45 años con síntomas compatibles o menores de 40 cuando existe sospecha de menopausia prematura.
La guía sobre identificación y manejo de la menopausia fue revisada nuevamente en abril de 2026 y mantiene un enfoque individualizado para identificar y tratar los síntomas.
Cuándo conviene buscar atención médica
La perimenopausia es una transición natural, pero los síntomas que afectan la calidad de vida pueden tratarse. El IMSS reportó más de 148 mil consultas relacionadas con síntomas y complicaciones de la menopausia entre enero y junio de 2025 y señala que el manejo debe individualizarse de acuerdo con cada caso.
También conviene consultar cuando aparecen sangrados fuera de lo habitual, dolor, síntomas intensos o cambios que no parecen corresponder con el patrón menstrual previo.
Reconocer la perimenopausia antes de que desaparezca definitivamente la menstruación permite entender mejor una etapa que puede comenzar de forma mucho más discreta que un bochorno: a veces la primera señal está en el calendario menstrual, otras veces aparece durante la noche o en cambios que inicialmente parecen no estar relacionados entre sí.
