La empresa alemana Volkswagen atraviesa una crisis global que afecta directamente a su planta en Puebla, con recortes de turnos y menor producción.
La automotriz enfrenta una de las mayores transformaciones de sus 89 años: recortará empleos, reducirá modelos y revisará el futuro de plantas, mientras en Puebla ya desapareció un turno y el impacto alcanza a proveedoras, mientras llevan a cabo negociaciones de aumento global, y si no llegan a un acuerdo colocarán las banderas rojinegras en la planta el jueves.
La gente no compra suficientes vehículos eléctricos porque sus precios son altos. Las marcas chinas venden autos eléctricos mucho más baratos.
Pagar la energía y los salarios en Alemania cuesta mucho dinero a la empresa. Volkswagen cerrará sus plantas y recortar miles de empleos en el mundo. La planta de Puebla eliminó de forma indefinida uno de sus turnos de trabajo.
La producción de los modelos Jetta y Tiguan bajó debido a la caída de ventas en Norteamérica.
Esta pausa en la producción preocupa a las familias y a los negocios que venden piezas a la armadora alemana, ubicada en Puebla.
Las últimas noticias de Volkswagen indican que la compañía implementará un recorte masivo de hasta 100 mil empleos a nivel mundial hacia 2030, como parte de un plan de reestructuración para enfrentar la crisis y reducir costos.
El ajuste incluye 50 mil nuevos despidos que se suman a otros 50 mil anunciados previamente, afectando principalmente sus operaciones en Alemania.
Se ha descartado por el momento el cierre total de plantas alemanas, pero se evaluará si algunas instalaciones se destinan a otros usos, como la fabricación de material de defensa, similar a los acuerdos para vender y reconvertir la planta de Osnabrück.
La marca alemana recortará a la mitad su catálogo de vehículos y simplificará su tecnología para mejorar la rentabilidad frente a sus competidores asiáticos.
Volkswagen presentó el nuevo ID Polo en Madrid, un vehículo eléctrico urbano con hasta 449 kilómetros de autonomía y tracción delantera.
La marca anunció la llegada de nuevos modelos y versiones a su planta en México, como la pick-up económica Volkswagen Tukan prevista para 2027 y la actualización de la Amarok con motor V6 turbodiésel.
Los ajustes por la crisis del consorcio automotriz alemán llegaron a Puebla, donde cientos de trabajadores han salido de la fábrica y el efecto comienza a extenderse hacia sus empresas proveedoras.
Volkswagen pretende adelgazar su estructura, reducir costos y fabricar menos modelos para enfrentar una competencia mundial que cambió mucho más rápido que la compañía.
La transformación contempla llegar a 100 mil puestos menos hacia 2030. Es una reducción cercana a uno de cada seis puestos de una empresa que actualmente emplea a más de 650 mil personas.
Volkswagen de México eliminó su turno nocturno dedicado a Jetta y Tiguan. El ajuste afectará a 786 trabajadores, entre 611 separaciones y 175 bajas voluntarias. Otros 542 trabajadores pudieron ser reubicados en diferentes áreas.
Esta semana sindicatos afiliados a la CTM informaron que más de 3 mil trabajadores de proveedoras de autopartes de Puebla y Tlaxcala fueron despedidos durante la última semana y la cifra podría superar los 5 mil.
Para el próximo año se esperan nuevos proyectos de producción, entre ellos el Golf, y conseguir nuevas plazas.
Volkswagen pretende reducir aproximadamente a la mitad su portafolio de modelos y disminuir hasta 75 por ciento la complejidad de sus productos hacia 2035. La fórmula será producir menos tipos de vehículos, pero hacerlo en mayores volúmenes.
Las plantas europeas tienen capacidad para fabricar más de 500 mil automóviles adicionales a los que actualmente puede colocar en el mercado.
El futuro de las instalaciones alemanas de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm permanece bajo análisis. Algunas podrían quedarse sin modelos asignados después de 2030 y Volkswagen estudiará alternativas para mantener actividad industrial. Piensan reconvertir instalaciones para producir equipo para la industria militar.
Un factor de la crisis de los alemanes es China, durante años uno de sus principales motores de crecimiento y rentabilidad, dejó de ofrecer esas condiciones. Fabricantes chinos, desarrollaron automóviles eléctricos a precios competitivos y comenzaron a ganar mercado tanto en China como en Europa.
La participación de marcas chinas ya superó 9 por ciento de las ventas de vehículos en la Unión Europea durante el primer semestre de 2026.
En Estados Unidos aparece otro frente: los aranceles golpean la rentabilidad de los vehículos importados y obligan a Volkswagen a revisar su estrategia para Norteamérica. El resultado puede verse en sus números. El margen operativo del grupo se ubicó en 3.8 por ciento durante el primer semestre de este año, cuando en 2022 había alcanzado 7.9 por ciento.
El Plan Futuro 2030 contempla alrededor de 135 mil millones de euros en inversiones y desarrollo entre 2027 y 2031, mientras la compañía pretende regresar a ventas cercanas a 9 millones de vehículos anuales y alcanzar un margen operativo de 9 por ciento para 2030.
Menos modelos, menos estructuras administrativas, menos costos y también menos trabajadores, es el plan ejecutivo de Volkswagen, por ello la posible huelga del jueves en Puebla no modifica la situación actual del consorcio alemán.
Ya viven una crisis.
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*ARD
