El fraude ahora llega por mensaje: Condusef alerta por nuevas estafas
El fraude financiero cambió de estrategia. En lugar de depender únicamente de una llamada desde un número desconocido, los delincuentes recurren cada vez más a mensajes de texto y WhatsApp que simulan multas, paquetes pendientes, compras no reconocidas o problemas con cuentas bancarias.
La intención es provocar una reacción inmediata. El usuario recibe una advertencia, encuentra un teléfono o un enlace dentro del mensaje y termina entrando voluntariamente al canal preparado por los estafadores.
El fenómeno coincide con un crecimiento de las reclamaciones. Entre enero y mayo de 2026, la Condusef recibió 35 mil 762 reclamaciones relacionadas con posibles fraudes financieros. De ellas, 34 mil 325 correspondieron a banca múltiple, segmento donde los casos aumentaron 18 por ciento frente al mismo periodo del año anterior.
Multas, paquetes y avisos del SAT se convierten en el anzuelo
Los mensajes utilizados para iniciar la estafa buscan parecer parte de situaciones habituales.
Puede tratarse de una supuesta multa de tránsito pendiente, un paquete que no pudo entregarse, una compra que el usuario aparentemente no reconoce o un aviso sobre el bloqueo de una cuenta.
También circulan mensajes que utilizan el nombre del SAT, la UIF, bancos, empresas de comercio electrónico o servicios relacionados con pasaportes.
El elemento común es la presión: se advierte que habrá un cargo, sanción, bloqueo o pérdida de dinero si la persona no actúa inmediatamente.
Ese sentido de urgencia aumenta la posibilidad de que el destinatario pulse el enlace o llame al número indicado sin comprobar primero quién envió el mensaje.
La víctima termina llamando al supuesto banco
Una de las variantes detectadas invierte el mecanismo tradicional.
El delincuente ya no necesita convencer a la persona para que conteste una llamada desconocida. Envía un mensaje que provoca preocupación y espera que sea la propia víctima quien devuelva la llamada.
Del otro lado aparece un supuesto ejecutivo bancario o representante de alguna institución. Durante la conversación puede solicitar datos personales, números de tarjeta, claves o códigos con el argumento de cancelar una operación sospechosa.
La otra ruta utiliza un enlace hacia una página falsa. El sitio reproduce elementos visuales de bancos, tiendas o instituciones para conseguir que el usuario escriba información sensible.
Smishing y phishing se combinan con llamadas falsas
Cuando el engaño comienza mediante un SMS y busca llevar al usuario a un sitio fraudulento, se conoce como smishing.
El phishing utiliza correos, mensajes o páginas clonadas para suplantar a una institución y obtener información privada.
El vishing se desarrolla mediante llamadas telefónicas en las que el delincuente se presenta como empleado de un banco o empresa.
Las tres modalidades pueden aparecer dentro de un mismo intento de fraude. Un mensaje falso puede conducir primero a una página, después a una llamada y finalmente a la solicitud de una contraseña o código de seguridad.

Fraudes también crecen entre adultos en edad productiva
El perfil de las personas que presentan reclamaciones también comenzó a cambiar.
Entre enero y mayo, las reclamaciones por posible fraude crecieron alrededor de 25 por ciento entre personas de 50 a 59 años, 22 por ciento entre quienes tienen de 40 a 49 años y cerca de 20 por ciento entre jóvenes de 18 a 29.
Datos revisados posteriormente por la Condusef durante los primeros siete meses del año también mostraron un incremento entre personas de 30 a 50 años, población que utiliza de manera cotidiana banca móvil, pagos electrónicos, tiendas digitales y servicios de mensajería.
El cambio no significa que las personas adultas mayores hayan dejado de ser víctimas. El fraude está alcanzando con mayor velocidad a otros segmentos y adapta sus mensajes a sus actividades habituales.

Condusef habilita herramienta para revisar números sospechosos
Ante el crecimiento de estas prácticas, la Condusef puso en funcionamiento “Consulta y Reporta”, herramienta que permite verificar si un número telefónico ha sido señalado previamente y registrar llamadas o mensajes sospechosos.
Durante su primera semana acumuló más de 11 mil consultas y cerca de 5 mil números reportados.
La información también puede contribuir a identificar patrones utilizados por quienes realizan campañas de fraude de forma repetitiva.
Un banco no necesita tu NIP para detener un cargo
El mensaje puede parecer convincente, pero una alerta bancaria no debe resolverse utilizando el mismo enlace o número telefónico incluido en el texto recibido.
La revisión puede hacerse directamente desde la aplicación oficial de la institución financiera, ingresando personalmente a su sitio web o utilizando el número de atención que aparece en la tarjeta.
Datos como NIP, contraseñas, tokens y códigos de verificación no deben entregarse durante una llamada o conversación iniciada a partir de un mensaje inesperado.
El fraude cambia de canal, pero mantiene el mismo objetivo: provocar miedo o urgencia para conseguir que la víctima entregue información antes de comprobar si la alerta es verdadera.
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