Una gomita de melatonina antes de dormir puede convertirse fácilmente en parte de la rutina nocturna. El problema no está necesariamente en utilizarla alguna vez, sino en prolongar el consumo durante meses sin preguntarse por qué sigue siendo necesaria y qué cantidad se está tomando realmente.
La evidencia disponible considera que la melatonina parece relativamente segura a corto plazo para la mayoría de los adultos, pero todavía no existe suficiente información para establecer con claridad su seguridad cuando se consume durante periodos prolongados. Los efectos secundarios descritos con mayor frecuencia son somnolencia diurna, dolor de cabeza, mareos y náuseas.
Tomarla durante meses todavía deja preguntas sin respuesta
La melatonina es una hormona producida naturalmente por el organismo y participa en la regulación del ciclo de sueño y vigilia. Que sea natural, sin embargo, no significa que consumir cantidades adicionales todas las noches sea necesariamente inocuo.
Uno de los principales problemas es que los estudios de largo plazo siguen siendo escasos. Por eso, una persona que comenzó utilizándola de manera ocasional puede terminar tomándola durante meses para un insomnio persistente cuya causa nunca fue evaluada.
Las guías clínicas citadas por organismos de salud tampoco consideran que exista evidencia suficiente para recomendar la melatonina como tratamiento rutinario del insomnio crónico. Para este problema, intervenciones como la terapia cognitivo-conductual para el insomnio mantienen un respaldo más sólido.
Un estudio relacionó su uso prolongado con insuficiencia cardiaca
En 2025 apareció una señal que llamó especialmente la atención. Un estudio preliminar presentado en las Sesiones Científicas de la American Heart Association revisó registros de más de 130 mil adultos con insomnio.
Entre quienes tenían documentado el uso de melatonina durante al menos un año, 4.6% desarrolló insuficiencia cardiaca durante cinco años, frente a 2.7% entre quienes no tenían registrado ese consumo. El análisis también encontró más hospitalizaciones relacionadas con insuficiencia cardiaca entre los usuarios prolongados.
El dato es llamativo, pero no demuestra que la melatonina provoque insuficiencia cardiaca. El trabajo fue observacional, se presentó como resumen científico y todavía era considerado preliminar. Factores como la gravedad del insomnio, otras enfermedades o el uso de medicamentos también pueden influir en los resultados.
Por ahora, el hallazgo funciona como una razón para investigar mejor el consumo crónico, no como prueba de que tomar melatonina cause enfermedad cardiovascular.
Las gomitas añaden otro problema: la dosis puede no ser la esperada
La presentación en gomitas introduce una preocupación distinta. Un estudio publicado en JAMA analizó 25 productos de melatonina vendidos en Estados Unidos y encontró que 22 estaban etiquetados de manera inexacta.
Entre los productos que contenían melatonina, la cantidad real equivalía a entre 74% y 347% de lo declarado en la etiqueta. En otras palabras, algunas presentaciones contenían cerca de tres veces y media la cantidad anunciada. Solo tres de las 25 quedaron dentro de un margen de 10% respecto de su etiqueta.
Esto cambia una pregunta aparentemente sencilla. Una persona puede creer que consume exactamente la misma cantidad cada noche cuando el contenido real del producto puede ser diferente al esperado.
Los datos corresponden al mercado estadounidense y no deben extrapolarse automáticamente a todas las marcas disponibles en México, pero muestran que “una gomita” no necesariamente equivale a una dosis perfectamente controlada.
Parecen dulces y eso también puede representar un riesgo
El formato resulta especialmente delicado cuando hay niños en casa. Entre 2019 y 2022, los CDC estimaron 10 mil 930 visitas a servicios de urgencias en Estados Unidos por ingesta no supervisada de melatonina entre menores de cinco años.
Las gomitas fueron la presentación identificada con mayor frecuencia entre los formatos específicos, con 47.3% de los casos documentados. La mayoría no terminó en hospitalización, pero los datos muestran el riesgo de que un producto dulce, saborizado y aparentemente inofensivo quede al alcance de un menor.
¿La melatonina crea adicción si se toma todas las noches?
La preocupación por el uso cotidiano no debe transformarse en la afirmación de que la melatonina genera la misma dependencia física que algunos fármacos hipnóticos. La evidencia disponible no permite sostenerlo.
El problema puede ser distinto: acostumbrarse a recurrir automáticamente al suplemento cada noche mientras persiste la causa del mal sueño. Estrés, cambios en los horarios, medicamentos, trastornos respiratorios del sueño u otros problemas de salud pueden estar detrás de un insomnio que continúa semana tras semana.
También requieren mayor precaución quienes toman determinados medicamentos. Existe especial atención sobre personas que utilizan anticoagulantes, padecen epilepsia, están embarazadas o amamantando, y sobre adultos mayores, en quienes la melatonina puede permanecer activa más tiempo y aumentar la somnolencia durante el día.
En México, la etiqueta y la categoría del producto también importan
COFEPRIS establece que los suplementos alimenticios tienen como finalidad complementar la ingesta dietética y no deben presentarse como productos destinados a tratar, curar o prevenir enfermedades. La autoridad también diferencia las formas farmacéuticas permitidas de las formas propias de confitería.
Esto no permite concluir que cualquier gomita con melatonina disponible en México sea automáticamente irregular, porque su clasificación sanitaria depende del producto específico. Sí vuelve importante revisar qué se está comprando, cómo está clasificado, qué cantidad declara y qué beneficios promete.
Tomar melatonina ocasionalmente no es lo mismo que convertirla en una solución permanente para dormir. Su uso breve cuenta con un perfil de seguridad relativamente favorable, pero el consumo durante meses todavía tiene preguntas abiertas. Y con las gomitas existe una segunda incertidumbre: la cantidad real puede no coincidir con la que el consumidor cree estar tomando.
*ARD
