La osteoporosis se caracteriza por debilitar los huesos de manera progresiva, sin provocar síntomas evidentes durante años. Esta condición afecta a millones de personas en todo el mundo, quienes desconocen su presencia hasta que un accidente menor desencadena una fractura. Su evolución silenciosa la convierte en una de las principales amenazas para la movilidad en la adultez mayor.
De acuerdo con Harvard Health Publishing, esta enfermedad puede modificar drásticamente la vida de una persona en un instante. Por ello, los expertos destacan la importancia de adoptar estrategias preventivas y realizar evaluaciones médicas periódicas para reducir riesgos.
Qué ocurre en los huesos
La osteoporosis aparece cuando el cuerpo pierde masa ósea más rápido de lo que la regenera, o cuando no produce suficiente tejido óseo nuevo. Como consecuencia, los huesos se vuelven frágiles y vulnerables ante impactos leves, lo que incrementa la probabilidad de fracturas.
Este proceso se ve favorecido por el paso del tiempo, ya que la masa ósea alcanza su máximo alrededor de los 30 años. A partir de entonces, comienza una pérdida gradual que puede intensificarse por factores hormonales, especialmente en mujeres después de la menopausia.
Existen múltiples factores que incrementan el riesgo de desarrollar osteoporosis. Entre ellos destacan una dieta pobre en calcio y vitamina D, la falta de actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, así como los antecedentes familiares. Asimismo, ciertas enfermedades crónicas y medicamentos prolongados, como los corticosteroides, influyen negativamente en la densidad ósea.
Reconocer estos factores desde edades tempranas permite adoptar medidas preventivas que protegen la estructura ósea y reducen complicaciones futuras.
Importancia del diagnóstico oportuno
La detección temprana resulta fundamental para evitar fracturas. El método más utilizado es la densitometría ósea mediante DEXA, que analiza la densidad de huesos clave como la cadera y la columna vertebral. Esta prueba es rápida, indolora y de bajo riesgo, lo que facilita su aplicación en la práctica clínica.
Otra alternativa es la ecografía ósea, utilizada principalmente en campañas comunitarias y consultas externas. Aunque no sustituye a la densitometría tradicional, contribuye a identificar personas con riesgo elevado.
La puntuación T permite clasificar la salud ósea del paciente. Valores normales se ubican por encima de -1; cifras entre -1 y -2.5 indican osteopenia, mientras que una puntuación de -2.5 o menor confirma osteoporosis. Esta información orienta al médico en la toma de decisiones terapéuticas.
Consecuencias de las fracturas
Según datos de Harvard Health Publishing, más de dos millones de fracturas anuales en Estados Unidos están relacionadas con la osteoporosis. Las fracturas de cadera y columna vertebral generan mayor impacto, ya que suelen provocar pérdida de movilidad, dolor crónico y dependencia funcional.
En particular, la fractura de cadera implica largos periodos de rehabilitación y un alto riesgo de complicaciones secundarias, como infecciones o pérdida de masa muscular.
La osteoporosis representa un reto creciente para los sistemas de salud, debido a los altos costos asociados a tratamientos quirúrgicos, hospitalización y rehabilitación. El envejecimiento poblacional explica el aumento sostenido de casos y la necesidad de fortalecer las estrategias preventivas.
Prevención y abordaje integral
Los especialistas recomiendan realizar controles de densidad ósea en mujeres mayores de 50 años y hombres mayores de 70, así como en personas con factores de riesgo. Además, mantener hábitos saludables, realizar ejercicios de fuerza y equilibrio, y seguir un tratamiento médico adecuado reduce significativamente el riesgo de fracturas.
Un enfoque integral, que combine prevención, diagnóstico y tratamiento, resulta esencial para preservar la calidad de vida y la independencia funcional a largo plazo.
Con información de Infobae
*ARD
