Una zanahoria, óxido de zinc y nanotecnología forman parte de una propuesta desarrollada en la BUAP para proteger la piel de la radiación ultravioleta. Joanna Conde Audey, alumna de la Facultad de Ciencias Químicas, creó un protector solar en nanopolvo como parte de su trabajo para obtener el grado de licenciatura en Química Farmacobióloga.
El proyecto fue desarrollado bajo la asesoría del investigador José Albino Moreno y tiene como uno de sus principales objetivos ofrecer una alternativa de alta protección contra los rayos UV, especialmente para personas con piel sensible y albinismo.
La fórmula combina un nanomaterial ampliamente utilizado en fotoprotección, el óxido de zinc, con un componente de origen natural: betacaroteno extraído de zanahoria. La estudiante busca además que el producto tenga un efecto prolongado y una presentación distinta a las cremas, geles y aerosoles disponibles en el mercado.
Betacaroteno de zanahoria entra a la fórmula
Antes de integrarlo al protector, Joanna Conde Audey realizó una caracterización del betacaroteno para evaluar su propiedad fotoprotectora.
Dentro del desarrollo también se estudiaron características relacionadas con sus propiedades antiinflamatorias y antibacterianas, además de su comportamiento sobre la epidermis.
Posteriormente, el prototipo fue probado en personas con piel sensible y tez blanca. De acuerdo con los resultados del proyecto universitario, durante estas pruebas no se registraron irritaciones ni efectos adversos.
El otro elemento central es el óxido de zinc. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha señalado que la información disponible respalda una propuesta para considerar al óxido de zinc como ingrediente generalmente reconocido como seguro y eficaz en protectores solares, en concentraciones de hasta 25 por ciento.
Un protector diferente: su presentación es en nanopolvo
Una de las características que distingue al proyecto de la estudiante BUAP es su consistencia. En lugar de crema, gel o spray, se trata de un protector solar en nanopolvo, formulado para incorporarse sobre la piel.
La propuesta pretende además conseguir una permanencia más prolongada. Conde Audey plantea que el desarrollo podría mantener su efecto con una aplicación al día, característica que deberá depender del desempeño final y de las especificaciones que alcance la formulación.
Las recomendaciones dermatológicas actuales para los protectores solares convencionales establecen otra pauta: cuando una persona permanece al aire libre, la Academia Americana de Dermatología recomienda reaplicarlos aproximadamente cada dos horas, además de hacerlo después de nadar o sudar.
Esta diferencia convierte la duración del nanopolvo en uno de los puntos de mayor interés del trabajo desarrollado en la Facultad de Ciencias Químicas.
¿Por qué está pensado para personas con albinismo?
El proyecto adquiere especial relevancia por estar dirigido también a personas con albinismo, cuya menor cantidad o ausencia de melanina aumenta su vulnerabilidad frente al daño producido por la radiación ultravioleta.
La importancia de la fotoprotección para este grupo llegó recientemente a la agenda internacional de salud. En 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incorporó el protector solar de amplio espectro a sus Listas Modelo de Medicamentos Esenciales para prevenir cáncer de piel en personas con albinismo.
Durante 2026, la organización abrió además un proceso técnico para identificar cuáles deberían ser las características óptimas de estas formulaciones, considerando aspectos como protección UVA y UVB, ingredientes activos, concentraciones, seguridad, accesibilidad y factor de protección solar.
El trabajo de Joanna Conde Audey se inserta así en una necesidad de salud concreta: desarrollar alternativas de fotoprotección para pieles especialmente vulnerables.

De proyecto de titulación a solicitud de patente
El desarrollo nació como parte de la formación profesional de la estudiante, pero podría continuar fuera del laboratorio universitario.
“El producto fue probado en personas con piel sensible y albinas, obteniendo resultados positivos, alentadores y sin efectos adversos”.
Conde Audey explicó que los conocimientos adquiridos en la universidad le permitieron incorporarse a una línea de investigación sobre nanomateriales con el acompañamiento de José Albino Moreno.
El trabajo servirá para obtener su grado como Química Farmacobióloga y, de acuerdo con la estudiante, también dará pie a una solicitud de registro de patente.
La combinación de óxido de zinc, betacaroteno de zanahoria y nanotecnología convierte al proyecto en una propuesta que une química, innovación y salud, con la posibilidad de avanzar hacia una alternativa especializada para personas que requieren mayor protección frente al sol.
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