Edadismo

Edadismo limita autonomía y oportunidades de personas mayores

La IBERO Puebla advierte que la discriminación por edad aparece en empleo, salud y vida cotidiana
Alma Méndez | 28 Agosto, 2026
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Puebla, Pue.- La discriminación por edad sigue afectando a las personas adultas mayores en ámbitos como el empleo, la atención médica, los servicios financieros y las relaciones cotidianas. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022 del INEGI, 61.6% de las personas de 60 años y más identificó la edad como la principal causa de discriminación que experimentó durante los últimos cinco años.

Además, cuatro de cada 10 personas de este grupo reportaron haber sido discriminadas, particularmente cuando buscaban empleo, un escenario que refleja cómo la edad continúa influyendo en las oportunidades y en la manera en que se perciben las capacidades de este sector de la población.

Guadalupe Chávez Ortiz, directora del Centro Intercultural de Reflexión y Acción Social (CIRAS) de la IBERO Puebla, explicó que este fenómeno, conocido como edadismo, se construye a partir de estereotipos, prejuicios y conductas.


Discriminación por edadismo


Los estereotipos corresponden a las ideas que se forman sobre las personas mayores; los prejuicios están relacionados con los sentimientos que provocan esas ideas y las conductas son las acciones que terminan derivándose de ellas.

Frases cotidianas también pueden reforzar el edadismo

Expresiones como “ya estás muy grande para hacer eso” pueden parecer inofensivas, pero terminan reforzando una visión negativa de la vejez.

Esta forma de discriminación aparece cuando se asume que una persona ya no debería estudiar, practicar deporte, hacer ejercicio o comenzar nuevas actividades debido únicamente a su edad.

Para Chávez Ortiz, estas ideas pueden limitar la participación social y también influir en las expectativas que las propias personas mayores construyen sobre sí mismas.

El edadismo incluso puede ser autoinfligido, cuando una persona interioriza esas percepciones y comienza a pensar que determinadas actividades ya no le corresponden.

Frases como “ya estoy muy grande para hacer esto” muestran cómo los estereotipos pueden convertirse en límites personales y condicionar decisiones, proyectos y formas de relacionarse.

Hospitales y bancos también pueden reproducir discriminación

El edadismo no aparece únicamente en relaciones personales.

La especialista advirtió que también puede existir una dimensión institucional, particularmente en servicios de salud y financieros.


Discriminación por edadismo


Un ejemplo ocurre cuando una persona adulta mayor acude a una consulta médica acompañada y el personal dirige las preguntas al familiar, en lugar de hablar directamente con quien recibe la atención.

Una situación semejante puede presentarse en instituciones bancarias cuando trabajadores explican un trámite al acompañante y no a la persona que realiza directamente la operación.

Estas prácticas terminan debilitando la autonomía de las personas mayores, al asumir que requieren que alguien más responda o tome decisiones por ellas.

Convivencia entre generaciones puede reducir prejuicios

La separación entre generaciones también puede alimentar estereotipos.

Ante el envejecimiento de la población, Chávez Ortiz consideró necesario generar espacios donde personas adultas mayores, jóvenes, niñas y niños puedan convivir y establecer relaciones directas.

La convivencia intergeneracional puede ayudar a reducir la segregación y romper ideas preconcebidas sobre lo que una persona puede o no hacer en función de su edad.

La especialista planteó que combatir el edadismo requiere la participación de universidades, instituciones públicas, organizaciones sociales y espacios religiosos, además de cambios en la forma en que se diseñan los entornos y las relaciones sociales.

El reto es construir espacios donde la edad no determine los derechos, capacidades, decisiones ni oportunidades de las personas.



 

*ARD

El culto a la juventud: cómo afecta la autoestima y la salud mental

El edadismo y el culto a la juventud influyen en la autoestima y la salud mental. Especialistas explican por qué envejecer no debe verse como una pérdida.
Redacción | 14 Julio, 2026
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En una sociedad donde frases como "te ves más joven" se consideran un halago, cada vez más especialistas invitan a reflexionar sobre el significado de estos comentarios. Aunque suelen pronunciarse con buena intención, detrás de ellos existe una idea profundamente arraigada: envejecer continúa percibiéndose como algo negativo.

El edadismo, es decir, la discriminación basada en la edad, se ha convertido en un fenómeno que afecta tanto a personas mayores como a generaciones más jóvenes. Mientras unos enfrentan estereotipos sobre incapacidad o dependencia, otros viven bajo la presión constante de conservar una apariencia juvenil.

La juventud como ideal de belleza

La escritora y psicóloga Anna Freixas, autora de Yo, vieja, sostiene que la juventud se ha transformado en el modelo de belleza que muchas personas buscan mantener a toda costa. Sin embargo, recuerda que cada etapa de la vida tiene un valor propio y que intentar permanecer joven de manera permanente genera frustración.

En las últimas décadas, la industria de la belleza ha reforzado esa percepción mediante productos y tratamientos que prometen retrasar el envejecimiento. Cremas antiarrugas, bótox, ácido hialurónico y rutinas de skincare forman parte de un mercado que crece impulsado por el deseo de ocultar el paso del tiempo.


Vejez


El impacto en la salud mental

Especialistas advierten que la presión por parecer joven puede afectar la autoestima y favorecer problemas de ansiedad e insatisfacción corporal. La Fundación Grandes Amigos incluso ha promovido campañas para cuestionar el uso de términos como "antiedad", al considerar que presentan el envejecimiento como un enemigo.

Además, el edadismo también se refleja en conductas cotidianas, como infantilizar a las personas mayores, ignorar su opinión o asumir que ya no pueden participar activamente en la sociedad.

Envejecer no significa perder

Para la médica Vânia de la Fuente, quien participó en la campaña contra el edadismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el problema radica en que muchas personas relacionan automáticamente la edad con enfermedad, pérdida de energía o dependencia.

No obstante, diversos estudios muestran que quienes mantienen una visión positiva sobre el envejecimiento suelen conservar mejores hábitos de salud, mantenerse físicamente activos y disfrutar de una mayor calidad de vida.


Vejez


El lenguaje también alimenta los prejuicios

Las palabras tienen un enorme poder para construir la realidad. Frases como "te ves muy bien para tu edad", "no aparentas los años que tienes" o "qué joven te conservas" suelen decirse con la intención de halagar. Sin embargo, especialistas advierten que estos comentarios refuerzan la idea de que envejecer es algo negativo.

En lugar de valorar el bienestar de una persona, esos elogios colocan el foco en su capacidad para parecer más joven. De forma indirecta, transmiten el mensaje de que verse mayor sería menos deseable.

Por ello, expertos proponen sustituir esas expresiones por otras que destaquen el estado general de la persona, como "te ves muy bien", "qué gusto verte" o "te noto con mucha energía". De esta manera, el reconocimiento deja de depender de la edad y se centra en aspectos más amplios del bienestar.

Romper las barreras entre generaciones

Otra estrategia para combatir el edadismo consiste en fortalecer la convivencia entre personas de distintas edades. Mantener amistades o vínculos cercanos con personas mucho mayores o mucho más jóvenes permite comprender mejor las distintas etapas de la vida y romper prejuicios.

La escritora Anna Freixas señala que muchas ideas negativas sobre la vejez desaparecen cuando existe un contacto frecuente con adultos mayores activos, independientes y participativos. Del mismo modo, las personas mayores también pueden descubrir nuevas perspectivas al convivir con generaciones más jóvenes.

Este intercambio favorece el aprendizaje mutuo, fortalece la empatía y ayuda a eliminar estereotipos que durante décadas han separado a distintos grupos de edad.

El miedo a envejecer también refleja el miedo a la muerte

Diversas investigaciones relacionan el rechazo al envejecimiento con el temor a la muerte. Esta explicación, conocida como la teoría del manejo del terror, plantea que las personas intentan alejar cualquier símbolo que les recuerde la fragilidad de la vida.

Las arrugas, las canas o los cambios físicos propios del paso del tiempo pueden convertirse, para algunas personas, en recordatorios inevitables de que la vida avanza. En respuesta, muchas buscan mantener una apariencia juvenil como una forma simbólica de alejar esa preocupación.


Vejez


Sin embargo, especialistas recuerdan que la enfermedad y la muerte no son exclusivas de la vejez. Pueden presentarse en cualquier momento de la vida, por lo que reducir el envejecimiento a una amenaza resulta una visión limitada de la experiencia humana.

¿La arruga sigue siendo bella?

Más de cuatro décadas después de que el diseñador español Adolfo Domínguez popularizara el lema "La arruga es bella", la frase continúa siendo un referente cuando se habla de aceptación del paso del tiempo.

Aunque originalmente el eslogan hacía referencia a la belleza natural de los tejidos de lino, con el paso de los años adquirió un significado mucho más amplio y terminó convirtiéndose en un símbolo de la aceptación de las imperfecciones y del envejecimiento.

Sin embargo, especialistas consideran que el hecho de que esta frase siga siendo necesaria demuestra que la sociedad aún mantiene una relación complicada con la edad. La escritora Leticia Sala, en su ensayo Dame veneno que quiero vivir, retoma las reflexiones de pensadoras como Susan Sontag y Simone de Beauvoir para analizar cómo muchas mujeres sienten presión por ocultar su edad ante el temor de perder visibilidad social.

Hacia una cultura que celebre todas las etapas de la vida

Aceptar el envejecimiento no significa renunciar al cuidado personal ni dejar de buscar bienestar físico. Significa comprender que el valor de una persona no depende de la ausencia de arrugas ni de aparentar menos años de los que tiene.


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Especialistas coinciden en que el verdadero desafío consiste en transformar la forma en que la sociedad habla sobre la edad, abandonar los estereotipos y reconocer que cada etapa aporta experiencias, aprendizajes y oportunidades diferentes.

Envejecer no representa una derrota frente al tiempo, sino el privilegio de seguir viviendo. Por ello, quizá el mejor halago ya no sea decir "pareces más joven", sino simplemente expresar: "Qué bien te ves", sin que la edad sea el centro de la conversación.

Con información de El País

*ARD

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