Movimiento Bardas Blancas se extiende a Puebla y reabre debate rumbo a 2027. VIDEO
Lo que comenzó con una cubeta de pintura y un rodillo en Culiacán ya llegó a Puebla. El movimiento ciudadano Bardas Blancas, surgido como respuesta a la colocación de propaganda política en muros, reportó haber cubierto 285 bardas en la capital de Sinaloa y ahora cuenta con una réplica poblana que comenzó a intervenir espacios con nombres de figuras rumbo a las elecciones de 2027.
La expansión del movimiento coloca sobre la mesa dos discusiones diferentes: por un lado, el rechazo ciudadano a la saturación de propaganda política antes del proceso electoral; por otro, qué corresponde resolver a las autoridades electorales y qué puede sancionar directamente el Ayuntamiento de Puebla mediante su regulación sobre anuncios.
La diferencia es importante porque una barda con el nombre de un político no constituye automáticamente un acto anticipado de campaña, pero el municipio sí cuenta con disposiciones que prohíben fuera de los procesos electorales determinados anuncios de promoción personalizada y establecen multas cuando se acredita una infracción.
Bardas Blancas pasó de una pared a 285 intervenciones en Culiacán
El origen del movimiento se remonta a un vecino de Culiacán que encontró su propiedad cubierta con propaganda política sin haberla autorizado.
Abel Jacobo Miller, representante de Bardas Blancas, relató que decidió comprar pintura y un rodillo para restaurar aquella pared y posteriormente difundió el resultado en redes sociales. La acción comenzó a atraer a otros ciudadanos hasta formar un grupo que, cuatro meses después, estaba integrado por 14 personas.
Los participantes realizan jornadas durante miércoles y sábados y aseguran no actuar en favor de ningún partido político.
Hasta el 18 de agosto, el colectivo reportó 285 muros blanqueados en Culiacán y alrededor de 40 cubetas de pintura utilizadas. Cinco días antes había contabilizado 275 intervenciones, por lo que sumó otras 10 en menos de una semana.
Entre las bardas eliminadas se encontraban mensajes relacionados principalmente con Imelda Castro y María Teresa Guerra, ambas de Morena, aunque el movimiento también reportó pintas vinculadas con la panista Roxana Rubio.
Ese dato resulta relevante para la identidad que busca proyectar Bardas Blancas: sus integrantes sostienen que el criterio es retirar promoción política y no actuar contra un partido específico.
El movimiento también comenzó a presentar denuncias
Las acciones en Culiacán ya no se limitan a cubrir paredes.
El 13 de agosto, integrantes de Bardas Blancas y representantes empresariales acudieron ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa para presentar una denuncia contra 13 participantes del proceso interno de Morena, por posibles actos anticipados de campaña y promoción personalizada.
La denuncia no significa que las conductas señaladas hayan sido declaradas ilegales. Corresponde a la autoridad electoral analizar los hechos y determinar si reúnen los elementos necesarios para configurar alguna infracción.
Ese mismo principio resulta central para entender lo que ocurre ahora en Puebla: la existencia de una pinta puede generar una denuncia, pero no sustituye la resolución de la autoridad competente.
Bardas Blancas ya pinta de blanco muros en Puebla
La réplica poblana utiliza el nombre “Bardas Blancas, Puebla Blanca” y comenzó sus primeras acciones el 11 de agosto.
Una de las intervenciones ocurrió frente al Congreso del Estado, donde ciudadanos cubrieron una barda que contenía nombres relacionados con figuras políticas señaladas como posibles aspirantes rumbo a 2027.
Teresa Reyes, identificada como representante de la iniciativa, afirmó que sus integrantes han localizado este tipo de mensajes en Puebla capital, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Cuautlancingo y Tehuacán.
El grupo asegura que obtiene la pintura mediante aportaciones de sus propios participantes y que no recibe respaldo de partidos políticos.
Entre los nombres que han aparecido en bardas intervenidas se encuentran figuras vinculadas con diferentes fuerzas políticas, lo que ha trasladado el debate ciudadano hacia una pregunta más amplia: hasta dónde puede utilizarse el espacio urbano para posicionar nombres antes del comienzo formal de una elección.
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Morena rechaza que todas las pintas sean actos anticipados
La expansión de Bardas Blancas generó una respuesta desde Morena Puebla.
Agustín Guerrero Castillo, vocero estatal del partido, sostuvo el 19 de agosto que la sola presencia del nombre de una persona en una barda no constituye automáticamente un acto anticipado de campaña, especialmente cuando no existe un llamado explícito al voto.
También aseguró que diversas quejas promovidas durante 2026 no prosperaron ante el Instituto Electoral del Estado.
Un antecedente documentado indica que en julio fueron desechadas 15 denuncias contra 13 funcionarios públicos, principalmente vinculados con Morena, por presunta promoción personalizada y actos anticipados de campaña.
Eso introduce una distinción fundamental: la valoración electoral depende del contenido, el contexto y los elementos específicos de cada caso.
Pero que una conducta no sea considerada acto anticipado de campaña no significa necesariamente que cualquier pinta esté permitida bajo la normativa municipal.
El COREMUN sí regula propaganda política fuera de elecciones
El municipio de Puebla tiene reglas propias sobre anuncios políticos y promoción personalizada.
El artículo 1344 Bis del Código Reglamentario para el Municipio de Puebla (COREMUN) establece que, fuera de los procesos electorales, queda prohibido pintar, colocar, fijar o instalar anuncios que constituyan promoción personalizada en los términos establecidos por el propio Código.
Cuando se acredita una infracción, la regulación contempla sanciones equivalentes a 200 y hasta 3 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA).
Además, para colocar propaganda electoral o política en propiedad privada, la normativa exige contar con permiso escrito del propietario.
En mayo de 2026, el Cabildo de Puebla instruyó formalmente a la Secretaría de Gestión y Desarrollo Urbano para realizar inspecciones en todo el municipio e imponer sanciones cuando corresponda por posibles violaciones a los artículos que regulan estos anuncios.
Autoridad electoral y municipio revisan cosas distintas
El debate de Bardas Blancas deja ver que existen dos planos regulatorios que no son idénticos.
La autoridad electoral analiza si una conducta puede constituir promoción personalizada, actos anticipados de campaña u otra infracción electoral bajo los criterios aplicables.
El Ayuntamiento, en cambio, puede revisar permisos, anuncios políticos, pintas y disposiciones del COREMUN, incluso fuera de un proceso electoral.
Por ello, que una denuncia electoral haya sido desechada no significa automáticamente que una barda cumpla con toda la reglamentación municipal.
Del mismo modo, que ciudadanos consideren una pinta como propaganda anticipada tampoco permite afirmar que exista una infracción mientras la autoridad correspondiente no la determine.
De protesta vecinal a movimiento con presencia en dos estados
Bardas Blancas ya superó el momento inicial en que unos cuantos ciudadanos salían únicamente con pintura y rodillos.
En Culiacán, el movimiento pasó de intervenir muros a presentar denuncias ante la autoridad electoral, participar junto con organizaciones civiles y plantear públicamente la necesidad de regular la propaganda.
En Puebla, apenas comienza a desarrollar sus primeras acciones y todavía no existe un conteo público equivalente a los 285 muros reportados en Culiacán.
Lo que sí existe es una discusión que ya rebasa las paredes pintadas de blanco: quién financia la propaganda anticipada, cuándo una pinta se convierte en promoción personalizada, qué permisos existen y hasta dónde pueden intervenir los propios ciudadanos.
Mientras el proceso electoral de 2027 se acerca, Bardas Blancas convierte las bardas en un nuevo espacio de disputa entre promoción política, regulación municipal y hartazgo ciudadano.
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