Pestañas más largas, densas y oscuras sin extensiones ni rímel: esa promesa convirtió a los sérums para pestañas en uno de los productos de belleza más atractivos de los últimos años. Sin embargo, no todas las fórmulas funcionan de la misma manera ni contienen los mismos ingredientes.
La diferencia más importante está entre los productos basados principalmente en péptidos y acondicionadores y aquellos que incorporan análogos de prostaglandinas, sustancias con una actividad biológica mucho más potente.
Uno de los ingredientes que ha quedado bajo la lupa es el isopropil cloprostenato, presente en algunos sérums. El Comité Científico de Seguridad del Consumidor de la Unión Europea concluyó en febrero de 2026 que este compuesto y otros dos análogos evaluados no pueden considerarse seguros en cosméticos destinados a estimular el crecimiento de pestañas y cejas.
Por qué algunos sérums consiguen resultados más llamativos
Los análogos de prostaglandinas pueden modificar el ciclo de crecimiento del pelo y prolongar el tiempo durante el cual la pestaña continúa desarrollándose.
La relación entre este tipo de sustancias y el crecimiento de las pestañas se conoce desde el uso oftalmológico de medicamentos como bimatoprost, aprobado en Estados Unidos como tratamiento de prescripción para la hipotricosis de las pestañas.
Su capacidad para estimular el crecimiento es real, pero también demuestra por qué un activo eficaz puede exigir precauciones. La información oficial de bimatoprost advierte sobre posibles cambios de pigmentación del párpado, crecimiento de cabello fuera del área donde se aplica y aumento de la pigmentación del iris, que puede ser permanente.
Esto no significa que un cosmético con otro análogo de prostaglandina sea equivalente a este medicamento. La diferencia resulta precisamente relevante: una sustancia relacionada farmacológicamente no adquiere automáticamente la misma evidencia de eficacia y seguridad por incorporarse a un cosmético.
El ingrediente que aparece en la etiqueta de algunos sérums virales
La fórmula original de UKLASH Eyelash Serum, por ejemplo, incluye péptidos, vitamina B5, extracto de té verde y isopropil cloprostenato.
La propia marca identifica este último como un análogo de prostaglandina y sostiene que utiliza una concentración baja para conseguir un crecimiento rápido de las pestañas. También comercializa fórmulas alternativas sin ese ingrediente.
El contraste aparece al revisar la evaluación europea.
El SCCS analizó el isopropil cloprostenato junto con otros análogos y determinó que ninguno podía considerarse seguro para su uso en productos cosméticos dirigidos al crecimiento de pestañas y cejas. Entre los argumentos señaló su potente actividad farmacológica incluso a concentraciones bajas y la información insuficiente para descartar determinados riesgos.
Europa avanza para sacar estos activos de los cosméticos
El debate ya pasó del laboratorio al terreno regulatorio.
En julio de 2026, la Comisión Europea presentó un proyecto de modificación de su normativa sobre cosméticos que contempla prohibir los análogos de prostaglandinas después de las conclusiones científicas del SCCS.
El periodo para presentar comentarios sobre ese proyecto terminó el 6 de septiembre de 2026. La propuesta incluye específicamente estos compuestos entre las sustancias que se busca retirar de los productos cosméticos.
Para el consumidor, esto convierte la lista de ingredientes en algo mucho más importante que el mensaje promocional colocado en la parte frontal del envase.
Oscurecimiento del iris y pérdida de grasa alrededor del ojo
La preocupación no es solamente teórica.
La agencia francesa ANSES documentó un caso en el que una mujer que utilizó un sérum para crecimiento de pestañas presentó oscurecimiento de un iris y pérdida de grasa alrededor de las órbitas, haciendo más marcadas las ojeras.
La autoridad explicó que los cosméticos con prostaglandinas pueden exponer a efectos como cambios de pigmentación y reducción de la grasa periocular.
La zona alrededor del ojo es especialmente delicada, por lo que cambios persistentes en la piel, pigmentación, irritación o apariencia de los párpados no deberían tratarse únicamente como un problema cosmético.
¿Los sérums con péptidos también hacen crecer las pestañas?
Los péptidos representan una alternativa distinta.
En lugar de utilizar análogos de prostaglandinas, estas fórmulas pueden combinar péptidos, acondicionadores y otros componentes destinados a mejorar el estado de la pestaña y reducir su fragilidad.
Un ensayo clínico abierto realizado con 30 mujeres evaluó durante 12 semanas un sérum formulado con péptidos y glicosaminoglicanos.
Al finalizar el estudio, las pestañas presentaron incrementos promedio de 8.3% en longitud, 5% en número, 10.1% en grosor y 14.1% en volumen respecto al inicio.
Los resultados son interesantes, pero deben interpretarse con cautela porque el estudio fue pequeño y no contó con un grupo control.
Aun así, muestran una diferencia importante: conseguir un cambio visible no necesariamente requiere recurrir a un análogo de prostaglandina.
Qué buscar en la etiqueta antes de comprar un sérum
La palabra “sérum” por sí misma dice muy poco sobre cómo funciona el producto.
Antes de comprar uno para pestañas conviene revisar el listado completo de ingredientes, conocido como INCI.
Un nombre que merece especial atención es Isopropyl Cloprostenate. Su presencia indica que la fórmula contiene uno de los análogos evaluados por el comité científico europeo.
En cambio, ingredientes como Biotinoyl Tripeptide-1, Myristoyl Pentapeptide-17 o Panthenol pertenecen a otro grupo de componentes empleados en fórmulas acondicionadoras o basadas en péptidos.
Tener péptidos o extractos vegetales en la fórmula tampoco significa necesariamente que el producto esté libre de prostaglandinas: ambos tipos de ingredientes pueden aparecer juntos.
Más largas no significa que hayan nacido nuevos folículos
Las campañas de belleza también suelen mezclar conceptos como longitud, grosor, volumen y densidad.
No significan lo mismo.
Un sérum puede hacer que una pestaña permanezca más tiempo creciendo, conseguir que la fibra sea más gruesa o disminuir su rotura sin provocar la aparición de nuevos folículos.
Por eso, las fotografías de antes y después y los porcentajes promocionales deben interpretarse con cuidado. Un cambio cosmético visible no permite saber por sí solo qué mecanismo produjo el resultado ni cuál será su duración.
En el caso de los tratamientos que modifican el ciclo capilar, el efecto tampoco tiene por qué permanecer indefinidamente después de suspenderlos.
Pestañas virales, pero con una etiqueta que vale la pena leer
El atractivo de estos sérums es fácil de entender: prometen transformar una característica muy visible del rostro mediante una aplicación diaria de pocos segundos.
Pero la investigación sobre análogos de prostaglandinas ha cambiado el criterio con el que conviene evaluar estos productos.
La pregunta ya no debería ser únicamente cuánto pueden crecer las pestañas.
Antes de aplicar diariamente un producto a escasos milímetros de los ojos, también importa saber qué sustancia está provocando ese crecimiento, qué evidencia tiene y qué riesgos han identificado las autoridades científicas.
En una categoría dominada por imágenes virales de antes y después, la información más valiosa puede encontrarse en la letra pequeña de la etiqueta.
*ARD
