El herpes zóster, también llamado culebrilla, es una enfermedad que aparece cuando el virus de la varicela se reactiva en el organismo. Aunque puede afectar a cualquier persona, su impacto es mayor en quienes padecen enfermedades crónicas.
Expertos han señalado que este padecimiento puede generar dolor intenso y complicaciones neurológicas, especialmente si no se detecta a tiempo.
Factores de riesgo: quiénes son más vulnerables
Las personas con ciertas condiciones de salud presentan mayor riesgo de desarrollar herpes zóster. Entre ellas destacan:
- Diabetes: +38% de riesgo
- Enfermedades cardiovasculares: +34%
- Enfermedad renal crónica: +29%
Estos datos reflejan la necesidad de una atención médica preventiva en estos grupos.
Casos clínicos que alertan sobre diagnósticos erróneos
El Dr. Tran Hoa presentó un caso en el que un paciente fue tratado por un infarto, cuando en realidad padecía herpes zóster.
El virus puede provocar dolor intenso en zonas específicas del cuerpo, lo que genera confusión con enfermedades cardíacas u otras afecciones. Por ello, es fundamental realizar un diagnóstico adecuado.
Síntomas clave del herpes zóster
El desarrollo del herpes zóster ocurre en distintas etapas:
- Dolor localizado y sensibilidad extrema
- Aparición de ampollas en la piel
- Persistencia del dolor incluso después de sanar
Este último síntoma puede convertirse en una complicación crónica si no se atiende oportunamente.
Importancia de la prevención y tratamiento oportuno
Los especialistas recomiendan incluir la prevención del herpes zóster dentro del manejo integral de enfermedades crónicas. Esto incluye:
- Evaluación médica constante
- Vacunación en pacientes de riesgo
- Fortalecimiento del sistema inmunológico
Además, actuar a tiempo puede evitar daños nerviosos permanentes.
Un reto de salud en una población que envejece
El aumento de enfermedades crónicas y el envejecimiento de la población han incrementado los casos de herpes zóster. Por ello, la prevención y la detección temprana son fundamentales.
Atender este problema no solo reduce complicaciones, sino que mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes.
*ARD
