Romance

Sentir demasiado no siempre es amor

Pienso, luego existo
Adela Ram铆rez | 16 Junio, 2026
Cuerpo

Durante mucho tiempo se ha romantizado la idea de que el amor verdadero es arrebatado, ca贸tico e incluso doloroso. La cultura popular nos ense帽贸 que los grandes amores se viven al borde del abismo emocional, como si el sufrimiento fuera una prueba de autenticidad, eso acompa帽ado de las religiones y el cine Hollywoodense nos llev贸 a construir ideas, que ahora comienzan a deconstruirse.

Gracias a la psicolog铆a y a la neurociencia podemos ver que muchas veces aquello que llamamos amor puede ser, en realidad, la activaci贸n de heridas emocionales que a煤n no han sanado.

Desde la teor铆a del apego, desarrollada por John Bowlby y ampliada por Mary Ainsworth, sabemos que las primeras experiencias afectivas moldean la manera en que nos relacionamos en la vida adulta. Las personas con apego ansioso, por ejemplo, suelen sentirse intensamente atra铆das por individuos que ofrecen afecto de forma intermitente. No es una coincidencia: el cerebro busca recrear patrones conocidos, incluso cuando resultan dolorosos.


Relaciones de pareja


La neurociencia respalda esta experiencia. La atracci贸n intensa activa circuitos cerebrales asociados con la recompensa, particularmente aquellos mediados por la dopamina. La antrop贸loga biol贸gica Helen Fisher ha demostrado que el enamoramiento comparte caracter铆sticas con los sistemas de adicci贸n: deseo compulsivo, idealizaci贸n y dependencia emocional. Por eso, las relaciones marcadas por la incertidumbre suelen generar un mayor enganche. La imprevisibilidad mantiene al cerebro esperando la pr贸xima recompensa y fortalece el v铆nculo, aunque este resulte da帽ino.

A ello se suma el papel del trauma. El psiquiatra Bessel van der Kolk sostiene que las experiencias emocionales no resueltas tienden a repetirse en nuevas relaciones como un intento inconsciente de encontrar un desenlace distinto. Este fen贸meno, conocido como repetici贸n compulsiva, nos lleva a recrear escenarios familiares bajo la esperanza de que esta vez la historia termine mejor.

Pero existe una trampa silenciosa: lo familiar no siempre es lo m谩s sano.

La psic贸loga Esther Perel advierte que muchas personas confunden intensidad con intimidad. La intensidad suele estar acompa帽ada de ansiedad, urgencia y miedo a perder al otro. La intimidad, en cambio, nace de la confianza, la calma y la seguridad emocional. El problema es que quienes crecieron en ambientes afectivamente inestables pueden llegar a percibir la tranquilidad como algo extra帽o, e incluso aburrido.

El amor sano no deber铆a sentirse como una herida abierta ni como una monta帽a rusa permanente. El amor que cuida no activa constantemente el sistema de alarma; lo apacigua. No nos obliga a cuestionar nuestro valor, sino que lo reafirma.


Relaciones de pareja


Reconocer estos patrones en las relaciones amorosas implica interrumpir ciclos que muchas veces llevan a帽os, incluso generaciones, repiti茅ndose.

Expertos coinciden en que no todo lo que se siente intensamente es amor. A veces es necesidad, miedo o una antigua herida buscando ser escuchada.

Sanar comienza cuando dejamos de confundir esas experiencias con el amor.

Es en ese momento cuando aparece la verdadera libertad: la capacidad de elegir. Comprendemos que algunas historias que parec铆an destino eran, en realidad, repeticiones. Que ciertos v铆nculos que se sent铆an inevitables eran apenas ecos de experiencias anteriores reclamando atenci贸n.

El verdadero poder no consiste en dejar de sentir ni en endurecerse frente a la vida. Consiste en desarrollar la lucidez suficiente para distinguir entre aquello que nos atrae y aquello que nos hace bien.

Amarnos deja entonces de ser una idea rom谩ntica para convertirse en una pr谩ctica cotidiana.


Relaciones de pareja


Elegirnos cuando lo f谩cil ser铆a repetir la historia, cuando lo conocido nos llama de regreso y cuando el miedo insiste en disfrazarse de amor.

No siempre es f谩cil aprender a reconocer que la paz tambi茅n puede ser una forma de amor y quiz谩 lo m谩s cercano a la felicidad.

*ARD