Así se vio el Eclipse de Sangre que pintó de rojo la noche en México. VIDEO
La Luna llena cambió de color durante la noche del 27 de agosto. Conforme avanzó la sombra de la Tierra, gran parte de su superficie perdió el brillo habitual y comenzó a mostrar tonalidades cobrizas, anaranjadas y rojas que dieron forma a la llamada Luna de Sangre.
El fenómeno fue un eclipse lunar parcial, aunque estuvo muy cerca de alcanzar la totalidad. En el momento de mayor cobertura, 96.3 por ciento del disco lunar quedó dentro de la umbra terrestre, de acuerdo con los cálculos de la NASA, dejando únicamente una delgada franja iluminada directamente por el Sol.
Desde México, el espectáculo pudo seguirse durante varias horas y alcanzó su punto máximo alrededor de las 22:13 horas del jueves 27 de agosto, cuando prácticamente toda la Luna estaba sumergida en la parte más oscura de la sombra de nuestro planeta.
Un eclipse parcial que parecía total
A simple vista, la diferencia con un eclipse lunar total fue pequeña. El avance de la umbra dejó apenas alrededor de 4 por ciento de la superficie lunar expuesta directamente a la luz solar, mientras el resto adquiría el tono oscuro y rojizo característico de estos fenómenos.
La NASA clasifica el evento como un eclipse lunar parcial profundo. El máximo ocurrió a las 04:13 UTC del 28 de agosto, equivalente a la noche del día 27 en México. Además de las Américas, pudo observarse desde regiones de Europa occidental, África occidental y parte del Pacífico.
La cobertura fue tan amplia que durante los momentos centrales resultaba sencillo entender por qué popularmente se le llamó Eclipse de Sangre, aun cuando una pequeña porción del disco lunar nunca ingresó completamente en la umbra.
¿Por qué la Luna se vio roja?
La Luna no cambia realmente de color. La explicación está en la atmósfera terrestre y en la forma en que filtra la luz del Sol.
Durante un eclipse lunar, el Sol, la Tierra y la Luna quedan alineados de manera que nuestro planeta se interpone entre los otros dos cuerpos. La Tierra bloquea la luz solar directa, pero una parte consigue atravesar su atmósfera antes de llegar hasta la superficie lunar.
En ese recorrido, las longitudes de onda asociadas con los colores azules y violetas se dispersan con mayor facilidad, mientras los tonos rojos y anaranjados atraviesan la atmósfera y son desviados hacia la zona de sombra.
Esa luz termina iluminando la Luna y produce la apariencia rojiza o cobriza observada durante el eclipse. Es un efecto relacionado con el mismo fenómeno óptico que hace que muchos amaneceres y atardeceres se vean rojos o naranjas.
La sombra de la Tierra avanzó sobre la Luna
El espectáculo no ocurrió de manera repentina. Primero, la Luna comenzó a ingresar en la penumbra, la región exterior y menos oscura de la sombra terrestre, donde la disminución de luminosidad suele ser discreta.
Posteriormente entró en la umbra, donde la Tierra bloquea completamente la luz directa del Sol. Ahí comenzó el cambio más evidente: una zona oscura avanzó sobre el disco lunar hasta dejar sólo una pequeña franja brillante.
La NASA explica que, conforme aumenta la porción de la Luna dentro de la umbra, los ojos pueden adaptarse a la oscuridad y percibir con mayor claridad el tono cobrizo de la superficie eclipsada.
Fue durante esa fase cuando las imágenes captadas desde diferentes lugares mostraron con mayor intensidad el contraste entre la delgada zona iluminada y el resto de la Luna teñida de rojo.
El 96.3 por ciento explica el impacto visual
La profundidad de este eclipse fue una de las razones de su espectacular apariencia.
El 96.3 por ciento citado por la NASA corresponde a la proporción del área del disco lunar cubierta por la umbra en el momento máximo. Es decir, prácticamente toda la superficie visible de la Luna estaba dentro de la sombra más profunda de la Tierra.
Ese dato también permite diferenciarlo con precisión de un eclipse total. Para alcanzar esa categoría, todo el disco lunar tendría que ingresar en la umbra.
En esta ocasión faltó muy poco. Por ello, desde la perspectiva de un observador, el resultado pudo parecer prácticamente total durante sus minutos centrales.

México tuvo una ubicación favorable para observarlo
El eclipse del 27 y 28 de agosto de 2026 fue visible desde buena parte del continente americano. La NASA incluyó a las Américas entre las regiones con condiciones para seguir el fenómeno, junto con África, Europa y determinadas zonas del Pacífico.
En México, el horario nocturno favoreció la observación. A diferencia de otros eventos astronómicos que ocurren cerca del amanecer o cuando el objeto está debajo del horizonte, el momento de mayor cobertura llegó antes de la medianoche.
Quienes tuvieron cielos despejados pudieron seguir a simple vista el avance de la sombra y el cambio gradual de luminosidad de la Luna.
¿Es peligroso mirar un eclipse lunar?
Un eclipse lunar puede observarse directamente sin lentes especiales. El riesgo asociado con mirar un eclipse solar se produce por observar directamente el Sol, situación que no ocurre durante un eclipse de Luna.
Telescopios y binoculares pueden mejorar la experiencia y permitir apreciar detalles de la superficie lunar, pero no son indispensables para contemplar el fenómeno.
La cercanía con la totalidad también hizo que este eclipse fuera particularmente atractivo para fotografía, debido al contraste entre la pequeña franja todavía iluminada y las regiones rojizas dentro de la sombra.
El cielo de agosto dejó dos grandes eclipses
El fenómeno lunar llegó apenas dos semanas después del eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026, otro de los grandes acontecimientos astronómicos del mes.
En aquel caso, la totalidad sólo atravesó determinadas regiones del planeta, mientras que desde otros lugares se observó de manera parcial. El eclipse lunar del 27 y 28 de agosto tuvo una zona de visibilidad mucho más amplia, al poder contemplarse desde buena parte del hemisferio nocturno.
Ambos eventos formaron parte de la misma temporada de eclipses, periodos en los que el Sol, la Tierra y la Luna alcanzan las alineaciones necesarias para que ocurran estos fenómenos.
La noche terminó con una Luna recuperando poco a poco su luminosidad habitual, después de haber permanecido durante varias horas bajo la sombra terrestre. Las imágenes del momento máximo dejaron la postal de una Luna casi completamente oscurecida y teñida de rojo, uno de los espectáculos astronómicos más destacados de 2026.
*BC

