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Harald V muere a los 89 años y Noruega abre la era de Haakon VIII

Harald V murió a los 89 años; Haakon VIII asumió el trono y Noruega comenzó una nueva etapa.
Redacción | 28 Agosto, 2026
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Noruega despidió este viernes a uno de los monarcas que marcaron su historia contemporánea. El rey Harald V murió a los 89 años, después de más de 35 años en el trono y tras permanecer hospitalizado por problemas de salud que se agravaron durante sus últimos días.

La Casa Real confirmó que Harald falleció pacíficamente a las 06:35 horas del 28 de agosto de 2026 en el Hospital Universitario de Oslo Rikshospitalet. Su muerte terminó inmediatamente su reinado e inició el de su hijo, quien asumió como Haakon VIII.

La sucesión ocurrió en el mismo instante del fallecimiento. Noruega no necesita una coronación para que un heredero se convierta en monarca, por lo que Haakon pasó de príncipe heredero a rey sin que existiera un periodo con el trono vacante.

 

Harald V enfrentó una infección durante su última hospitalización

Los problemas de salud del monarca se intensificaron durante agosto. Harald V ingresó al hospital mientras recibía tratamiento por anemia y posteriormente desarrolló una infección bacteriana en la sangre, por la que recibió antibióticos.

Aunque en un primer momento respondió al tratamiento, su condición volvió a deteriorarse. En las horas anteriores a su muerte, integrantes de la familia real acudieron al hospital mientras el país seguía con atención la evolución del rey.

Harald había enfrentado distintos problemas de salud durante sus últimos años, pero se mantuvo en funciones y rechazó públicamente la posibilidad de abdicar. Su intención era permanecer como rey durante toda su vida.

 

 

Haakon VIII toma el trono y conserva el lema de su padre

Con la muerte de Harald V, Haakon se convirtió en el nuevo rey de Noruega a los 53 años.

Durante el Consejo de Estado extraordinario confirmó que reinará bajo el nombre de Haakon VIII y decidió conservar el lema utilizado por las generaciones anteriores de su familia: “Alt for Norge”, traducido como “Todo por Noruega”.

La frase conecta al nuevo soberano con Harald V, Olav V y Haakon VII y se convirtió en una de las primeras señales de continuidad institucional del nuevo reinado.

Las reglas oficiales de la transición monárquica de Noruega establecen que la sucesión ocurre automáticamente cuando muere el soberano.

Haakon VIII deberá prestar juramento ante el Parlamento noruego el martes 1 de septiembre a las 13:00 horas, comprometiéndose a gobernar de acuerdo con la Constitución y las leyes del reino.

 

Ingrid Alexandra queda como heredera de la Corona

El cambio en el trono también colocó a Ingrid Alexandra, hija mayor de Haakon VIII, como nueva princesa heredera.

A sus 22 años se encuentra ahora en el primer lugar de la línea sucesoria y se perfila como la futura reina de Noruega. Su hermano, el príncipe Sverre Magnus, ocupa la siguiente posición.

La llegada de Ingrid Alexandra a la primera posición sucesoria refleja además una transformación histórica de la monarquía noruega: las actuales reglas permiten que el hijo mayor herede el trono independientemente de su sexo.

 

 

Noruega entra en luto por la muerte de Harald V

La muerte del rey provocó luto nacional y mensajes de despedida tanto dentro como fuera de Noruega. Autoridades, casas reales europeas y figuras internacionales recordaron a Harald como un monarca cercano y una figura de estabilidad durante más de tres décadas.

El funeral se celebrará en la Catedral de Oslo. Después, Harald V será sepultado en el mausoleo real de la fortaleza de Akershus, donde descansan otros integrantes de la familia real noruega.

Las ceremonias marcarán el cierre definitivo de un reinado que comenzó el 17 de enero de 1991, después de la muerte del rey Olav V.

 

Harald V llevó la monarquía noruega hacia una nueva época

Harald nació el 21 de febrero de 1937 y se convirtió en el primer heredero al trono nacido en Noruega en aproximadamente 600 años.

Su infancia quedó marcada por la Segunda Guerra Mundial. Cuando tenía tres años, la invasión alemana obligó a la familia real a abandonar el país y Harald pasó casi cinco años en Estados Unidos junto con su madre y sus hermanas. Regresó a una Noruega liberada cuando tenía ocho años.

Décadas más tarde desafió otra tradición al mantener durante años su relación con Sonja Haraldsen, quien no pertenecía a la nobleza. Se casaron en 1968 y, con el paso del tiempo, aquella unión terminó simbolizando la apertura de una institución que buscaba conservar sus tradiciones sin quedar aislada de los cambios sociales.

 

Un rey que acompañó a Noruega en sus momentos más difíciles

La imagen pública de Harald V quedó ligada especialmente a su capacidad para acompañar al país durante situaciones de crisis.

Uno de los momentos decisivos llegó después de los atentados de Oslo y Utøya de 2011, que dejaron 77 muertos. Harald participó en el duelo colectivo y sus mensajes de unidad reforzaron su papel como una figura que trascendía las funciones ceremoniales de la Corona.

Durante sus 35 años de reinado también defendió una idea de Noruega abierta a su diversidad social. Su popularidad personal se mantuvo elevada incluso cuando el respaldo general a la institución monárquica comenzó a enfrentar mayores cuestionamientos.

Ahora Haakon VIII recibe una Corona asociada durante décadas con la figura de su padre, pero también una institución que deberá responder a nuevas presiones sociales y familiares.

La muerte de Harald V cierra una etapa. La decisión de Haakon VIII de conservar el lema “Todo por Noruega” muestra que el nuevo rey inicia su camino buscando continuidad mientras comienza a construir su propia identidad como monarca.

 

 

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