Horizonte

Peralta, la joya arqueológica de Guanajuato que pocos conocen

Entre patios hundidos y templos, Peralta conserva el misterio de quienes dominaron el Bajío
Redacción | 31 Agosto, 2026
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Entre campos de cultivo y las laderas de un cerro en Abasolo, Guanajuato, se levanta uno de los asentamientos prehispánicos más importantes y menos conocidos del Bajío: la Zona Arqueológica de Peralta, una antigua ciudad que llegó a concentrar poder político, ceremonial y económico siglos antes de la llegada de los españoles.

El sitio conserva 20 conjuntos arquitectónicos distribuidos desde el cerro Peralta hasta las tierras bajas próximas al río Lerma. Sin embargo, sólo dos han sido explorados, restaurados y preparados para recibir visitantes: La Mesita y El Divisadero.


Zona Arqueológica de Peralta


Y aunque la arqueología ha permitido reconstruir parte de la vida de sus habitantes, todavía permanece una pregunta abierta: no se conoce con certeza la filiación étnica de la población que levantó Peralta.

Una gran ciudad surgió en el corazón del Bajío

Peralta se desarrolló durante el primer milenio de nuestra era. La Secretaría de Cultura de Guanajuato sitúa su ocupación entre los años 300 y 900 d.C. y la considera uno de los seis asentamientos monumentales más grandes asociados con la tradición arquitectónica de El Bajío.

Su ubicación no fue casual. Las fértiles tierras irrigadas por el río Lerma favorecieron el establecimiento de comunidades agrícolas y facilitaron la comunicación con otros puntos de Mesoamérica.


Zona Arqueológica de Peralta


En las laderas se construyeron terrazas para cultivar y alrededor de los grandes edificios surgieron espacios ceremoniales, habitaciones y áreas donde se concentraban actividades vinculadas con el gobierno y la vida comunitaria.

Los primeros registros arqueológicos modernos de Peralta se realizaron durante las décadas de 1970 y 1980, pero los trabajos sistemáticos del proyecto arqueológico comenzaron en 2002.

La Mesita fue el espacio de los gobernantes

Una de las construcciones que mejor refleja el poder alcanzado por Peralta es La Mesita, también identificada como el Recinto de los Gobernantes.

Su plataforma mide aproximadamente 147 metros de largo por 130 de ancho y 12 metros de altura. En su interior existe una gran plaza, una estructura circular y vestigios de habitaciones que pudieron utilizarse para funciones administrativas.

Los accesos también ofrecen pistas sobre la organización social. Una gran escalinata occidental conducía hacia la estructura circular, mientras un paso más estrecho se encontraba en la fachada sur. Los arqueólogos han planteado que el acceso principal pudo reservarse para individuos de mayor rango.


Zona Arqueológica de Peralta


La estructura circular destaca porque rompe con parte de la arquitectura habitual de la región y ha sido relacionada con tradiciones constructivas conocidas hacia el actual Jalisco.

El Divisadero conserva dos grandes basamentos

A poca distancia se encuentra El Divisadero, considerado uno de los principales espacios ceremoniales de Peralta.

El conjunto está formado por una plaza delimitada por dos basamentos piramidales de aproximadamente 10 metros de altura, además de un patio hundido y otros elementos arquitectónicos.

Su plataforma alcanza alrededor de 85 metros de largo por 79 de ancho, mientras que en el centro de la plaza se localizaron restos de un altar. Algunas modificaciones visibles en la construcción muestran que el edificio fue ampliado durante su funcionamiento.


Zona Arqueológica de Peralta


En excavaciones también aparecieron objetos como cuchillos de obsidiana, piezas de pedernal y una pequeña máscara de alabastro. Parte de esos materiales fue colocada después del abandono del asentamiento, una señal de que el lugar pudo conservar importancia ritual para poblaciones posteriores.

El pueblo que construyó Peralta sigue siendo un enigma

Las dimensiones del asentamiento permiten hablar de una sociedad con capacidad para movilizar trabajadores, administrar recursos y construir grandes espacios públicos.

Lo que no puede afirmarse todavía es quiénes eran exactamente.

El INAH señala que la filiación étnica de los habitantes de Peralta continúa siendo desconocida. Por ello, no existe fundamento para identificar categóricamente el sitio como una ciudad tolteca, mexica, purépecha o chichimeca.


Zona Arqueológica de Peralta


El propio nombre Peralta tampoco corresponde al nombre original de la antigua ciudad. Ése se perdió junto con buena parte de la memoria de quienes la habitaron.

La incógnita convierte la visita en algo más que un recorrido entre ruinas: aquí permanecen los restos monumentales de una sociedad poderosa del Bajío cuyo nombre no ha llegado hasta nuestros días.

Cómo llegar a la Zona Arqueológica de Peralta desde Abasolo

Peralta se encuentra en San José de Peralta, municipio de Abasolo, Guanajuato, sobre un ramal de la carretera estatal Abasolo-Huanímaro.

Desde Abasolo, se debe salir hacia el oriente y seguir la carretera pavimentada que pasa por San Isidro, La Peña y Rancho Seco. El recorrido es de aproximadamente 13 kilómetros hasta llegar a la zona arqueológica. El trayecto desde la cabecera municipal toma alrededor de 15 minutos.


Zona Arqueológica de Peralta

Cómo llegar a Peralta desde Irapuato

Desde Irapuato, la ruta comienza por la Carretera Federal 90 en dirección a La Piedad, Michoacán.

Después de aproximadamente 15.5 kilómetros hay que tomar la desviación hacia Pueblo Nuevo. En la bifurcación se continúa con dirección a Huanímaro y posteriormente aparece la señalización que conduce hacia la zona arqueológica.

 


Peralta se encuentra aproximadamente a 30 minutos de Irapuato, una hora de Guanajuato capital y 70 minutos de León, por lo que puede recorrerse como una escapada de un día dentro del estado.

Horarios para visitar Peralta

La zona arqueológica abre de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, y el último acceso está establecido a las 17:00 horas. El recorrido tiene una duración aproximada de una hora.

El sitio dispone de museo de sitio, donde pueden observarse materiales que muestran la participación de Peralta en redes de intercambio regionales y de larga distancia.


Zona Arqueológica de Peralta

Las páginas oficiales muestran actualmente diferencias en las cuotas publicadas, por lo que resulta conveniente verificar el costo vigente antes de realizar la visita.

Peralta no tiene la fama de Teotihuacán o Chichén Itzá, pero su historia revela otra cara del México prehispánico. Sus patios hundidos, plataformas monumentales y edificios de gobierno muestran que el Bajío fue escenario de sociedades complejas mucho antes de convertirse en una de las grandes regiones agrícolas del país.

 

*ARD

Huasca de Ocampo, Hidalgo: el Pueblo Mágico donde la plata se volvió paisaje

Haciendas mineras, prismas volcánicos, bosques y leyendas hacen de Huasca una escapada única
Redacción | 31 Agosto, 2026
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Huasca de Ocampo, Hidalgo, tiene una cualidad que pocos destinos pueden presumir: permite recorrer en un mismo viaje millones de años de historia geológica, el esplendor minero de la Nueva España y una tradición turística que cambió la manera de viajar por México. Fue el primer Pueblo Mágico del país, nombramiento que recibió el 5 de octubre de 2001, y más de dos décadas después conserva suficientes razones para entender por qué todo comenzó aquí.

A poco más de 30 kilómetros de Pachuca, sus calles empedradas y casas de techos inclinados sirven apenas como puerta de entrada. El verdadero Huasca se extiende por bosques de oyamel, barrancas, antiguas haciendas de beneficio, presas, criaderos de truchas y formaciones volcánicas que parecen construidas a mano. Aquí el viajero puede pasar de un patio del siglo XVIII a una cascada entre columnas de basalto y terminar el día escuchando relatos sobre duendes alrededor de una fogata.

¿Qué significa Huasca y cuál es el origen del pueblo?

La historia comienza incluso con su nombre. Documentos históricos de Hidalgo registran el antiguo topónimo Huascazaloya o Huascazaloyam, de origen náhuatl, al que se atribuye el significado de “lugar de regocijo o alegría”.

Existe además otra interpretación que lo relaciona con Cuachquetzaloyan, traducido como “lugar donde se hacen preciosas mantas de algodón”. Las dos versiones forman parte de las explicaciones históricas conservadas sobre el origen del nombre.

El añadido “de Ocampo” se adoptó en honor al político liberal Melchor Ocampo, quien vivió durante un periodo en esta región en el siglo XIX.

Aunque el lugar tenía una historia anterior, la transformación que todavía define su paisaje ocurrió durante el periodo colonial y está directamente relacionada con uno de los grandes negocios de la Nueva España: la minería de plata.

Pedro Romero de Terreros transformó el destino de Huasca

Durante el siglo XVIII, la explotación de la Veta Vizcaína, en el distrito minero de Real del Monte, produjo enormes cantidades de mineral y convirtió a Pedro Romero de Terreros, conde de Regla, en uno de los empresarios mineros más poderosos de su época.

Extraer el mineral era únicamente una parte del proceso. Después había que separar y recuperar la plata, una operación que necesitaba grandes extensiones de terreno, infraestructura y, sobre todo, agua.

Huasca reunía esas condiciones.

 

Hacienda Real del Monte.

 

En sus alrededores se desarrollaron enormes haciendas de beneficio vinculadas con la actividad minera, entre ellas Santa María Regla, San Miguel Regla y San Antonio Regla. Allí se procesaba el mineral extraído de las minas mediante sistemas utilizados durante la época, incluido el conocido método de patio.

Ese pasado todavía puede observarse en los grandes muros de piedra, arcos, patios, canales, túneles y construcciones que sobreviven alrededor del municipio.

Huasca no es, por ello, un pueblo que simplemente conservó edificios antiguos: su paisaje actual fue moldeado por la riqueza minera de la Nueva España.

 

Minas de Real del Monte.

 

Prismas Basálticos: la gran maravilla natural de Huasca

Si existe una imagen que identifica inmediatamente al destino son los Prismas Basálticos de Santa María Regla.

Las enormes columnas oscuras que forman las paredes de la barranca no fueron talladas por seres humanos. Se originaron a partir del enfriamiento y contracción de antiguas masas de lava, proceso que provocó fracturas geométricas y dio forma a columnas de varios lados.

Algunas alcanzan alrededor de 30 metros de altura y sobre ellas descienden cascadas que convierten el sitio en una combinación excepcional de geología, agua y vegetación.

El paisaje llamó la atención de Alexander von Humboldt, quien visitó la región a comienzos del siglo XIX. El naturalista estudió y dibujó estas formaciones durante su recorrido por México; posteriormente serían descritas dentro de sus trabajos científicos.

Actualmente los Prismas forman parte del Geoparque Mundial UNESCO Comarca Minera, que reconoce el extraordinario patrimonio geológico y minero de esta región de Hidalgo.

Para observarlos no basta con quedarse en un solo punto. Hay miradores superiores, un puente colgante y accesos hacia la parte baja de la barranca desde donde puede apreciarse la dimensión real de las columnas.

 

Prismas Basálticos.

 

¿Cuánto cuesta entrar a los Prismas Basálticos en 2026?

La tarifa de referencia vigente durante 2026 es de 100 pesos por persona.

El acceso contempla las áreas principales del parque, miradores, puente colgante, áreas verdes y estacionamiento. Dentro del complejo existen además restaurantes, venta de artesanías y espacios recreativos.

Actividades como tirolesas, paseos a caballo, lanchas, campamento, alberca o algunas experiencias de aventura pueden generar cargos adicionales.

Los precios pueden modificarse, por lo que conviene confirmarlos antes de viajar, especialmente en vacaciones, puentes y fines de semana largos.

Santa María Regla: una hacienda construida para la plata

A muy poca distancia de los Prismas aparece la Hacienda Santa María Regla, uno de los mejores lugares para comprender que Huasca no puede explicarse únicamente por su belleza natural.

Construida durante el auge minero del siglo XVIII, fue una de las grandes instalaciones utilizadas para el beneficio de minerales procedentes de Real del Monte.

Sus muros, patios, arcos y antiguos espacios industriales permiten imaginar la magnitud de una operación donde la arquitectura respondía directamente a las necesidades de la minería.

Hoy funciona como espacio turístico y hospedaje, pero recorrerla sigue ofreciendo una aproximación excepcional al mundo que convirtió al conde de Regla en una de las grandes fortunas novohispanas.

Para el turista interesado en fotografía, arquitectura e historia de México, vale la pena reservar tiempo suficiente y no reducir la visita únicamente a una fotografía exterior.

 

Hacienda Santa María Regla.

 

San Miguel Regla: agua, jardines y arquitectura histórica

La Hacienda San Miguel Regla ofrece una experiencia diferente.

También ligada al sistema de haciendas mineras de Romero de Terreros, su entorno se caracteriza actualmente por jardines, construcciones históricas y cuerpos de agua.

Parte del conjunto funciona como hotel, convirtiéndolo en una opción especialmente atractiva para quienes buscan dormir dentro de un espacio relacionado con la historia minera de Hidalgo.

Combinar San Miguel y Santa María Regla en un mismo recorrido ayuda a comprender cómo la actividad económica del siglo XVIII transformó el territorio alrededor de Huasca.

 

La antigua Hacienda de San Miguel Regla.

 

Bosque de las Truchas: naturaleza para pasar varias horas

El Bosque de las Truchas, en San Miguel Regla, cambia nuevamente el ritmo del recorrido.

Se trata de un espacio rodeado de árboles, manantiales y lagos, famoso por la crianza y preparación de trucha.

Una de las experiencias tradicionales consiste en elegir o pescar una trucha y después pedir que sea preparada en alguno de los establecimientos del lugar.

Dependiendo de la temporada pueden encontrarse además lanchas, tirolesas, actividades recreativas y otras experiencias familiares, cuyos costos se manejan de manera independiente.

Es un sitio recomendable para quienes viajan con niños o quieren dedicar varias horas a comer y descansar sin abandonar el paisaje boscoso.

 

Bosque de las Truchas.

 

¿De verdad hay duendes en Huasca?

Huasca también se hizo famoso por sus historias de duendes.

Durante generaciones se han transmitido relatos sobre pequeños seres que habitan los bosques, aparecen alrededor de caballos o realizan travesuras durante la noche.

El Museo de los Duendes convirtió esa tradición oral en una experiencia turística mediante figuras, testimonios y objetos relacionados con las leyendas locales.

La entrada general registrada para 2026 es de 40 pesos y el museo opera habitualmente de lunes a domingo.

No hay que visitarlo esperando un museo histórico tradicional. Su atractivo está en conocer esa parte del imaginario popular que ha terminado convirtiéndose en uno de los símbolos de Huasca.

 

Museo de los Duendes.

 

Museo de los Duendes.

 

Peña del Aire: Huasca también se disfruta desde el borde de una barranca

Para quienes prefieren escenarios abiertos y aventura está Peña del Aire.

El paraje se encuentra junto a una profunda barranca y ofrece una de las panorámicas más espectaculares del municipio. El enorme bloque rocoso parece suspendido sobre el vacío cuando se observa desde determinados ángulos.

El lugar permite combinar senderismo, fotografía y actividades de aventura, dependiendo de los servicios disponibles.

Aquí sí conviene utilizar zapatos con buena suela, chamarra y protección contra la lluvia, pues las condiciones de montaña pueden cambiar rápidamente.

 

Peña del Aire.

 

Costos de referencia para visitar Huasca en 2026

LugarPrecio de referencia
Centro de Huasca de OcampoGratis
Prismas Basálticos$100 por persona
Museo de los Duendes$40 entrada general
Santa María ReglaTarifa de visita variable; confirmar antes de acudir
San Miguel ReglaDepende de visita, hospedaje o servicio contratado
Bosque de las TruchasAcceso y actividades pueden cobrarse por separado
Peña del AireCosto variable según acceso y actividades

Además del ingreso, conviene presupuestar comida, estacionamientos, artesanías y actividades de aventura.

Cómo llegar a Huasca desde Puebla

Desde Puebla capital, viajar en automóvil permite aprovechar mejor Huasca y moverse entre sus atractivos.

Una de las rutas más prácticas consiste en dirigirse hacia el Arco Norte, continuar en dirección a Hidalgo y enlazar hacia Pachuca, Real del Monte y finalmente Huasca.

La distancia ronda aproximadamente los 170 kilómetros, dependiendo del punto de salida y la ruta elegida, por lo que conviene calcular alrededor de dos horas y media de trayecto, con margen adicional por tránsito, obras o condiciones climáticas.

La llegada desde Pachuca mejoró considerablemente con la nueva carretera Real del Monte-Huasca, infraestructura puesta en operación en 2025. El tramo tiene alrededor de 9.8 kilómetros, cuatro carriles, tres túneles y seis viaductos, y permite reducir los tiempos de recorrido en la región.

Cómo llegar desde Ciudad de México

Desde la Ciudad de México, la ruta habitual utiliza la autopista México-Pachuca para continuar por el Corredor de la Montaña hacia Real del Monte y Huasca.

El recorrido puede realizarse en aproximadamente dos horas cuando las condiciones de tránsito son favorables.

Quienes no viajen en automóvil pueden trasladarse primero en autobús a Pachuca y desde ahí utilizar transporte regional o taxi hacia Huasca.

Sin embargo, para recorrer Prismas, haciendas, Bosque de las Truchas y Peña del Aire en poco tiempo, contar con automóvil ofrece mayor libertad.

Qué comer cuando llegues

La comida es otra buena razón para quedarse.

La trucha es una de las especialidades más reconocidas de los alrededores de San Miguel Regla, pero también se encuentran barbacoa, mixiotes, pastes, quesadillas y antojitos de maíz.

Los pastes recuerdan la profunda identidad minera de la región hidalguense, mientras que los productos de los bosques y del maguey aparecen de acuerdo con la temporada.

En el centro de Huasca hay pequeños restaurantes y puestos; en las zonas turísticas también pueden encontrarse establecimientos especializados en trucha y comida regional.

 

La gastronomía de Huasca ofrece trucha, barbacoa, mixiotes, pastes y antojitos tradicionales.

 

¿Cuánto tiempo necesitas para conocer Huasca?

Ir y volver el mismo día es posible, pero obliga a elegir.

Para disfrutarlo mejor conviene pasar dos días y una noche.

El primer día puede dedicarse al centro de Huasca, Prismas Basálticos y Hacienda Santa María Regla. Al caer la tarde, una cabaña entre los árboles o una antigua hacienda cambia por completo la experiencia.

El segundo día puede comenzar en San Miguel Regla y el Bosque de las Truchas, continuar hacia el Museo de los Duendes y terminar en Peña del Aire.

Con tres días es posible añadir Real del Monte o Mineral del Chico y convertir el viaje en una ruta completa por el Corredor de la Montaña.

¿Cuál es la mejor temporada para viajar?

Huasca cambia mucho con las estaciones.

En primavera resulta cómodo caminar por sus atractivos. Durante las lluvias, el bosque adquiere un verde intenso y las cascadas de los Prismas pueden ofrecer una imagen especialmente espectacular.

En otoño e invierno, la neblina, el frío y las chimeneas convierten las cabañas en parte central de la experiencia.

La regla más útil es sencilla: llevar siempre ropa en capas, chamarra y zapatos cómodos, incluso cuando el día comienza soleado.

Por qué Huasca merece más que una visita rápida

El encanto de Huasca de Ocampo está en que ninguna de sus grandes historias aparece aislada.

El magma creó los prismas. La plata creó las haciendas. Los bosques alimentaron las leyendas. La historia minera dio identidad a la región y, siglos después, ese conjunto convirtió a Huasca en el primer Pueblo Mágico de México.

Por eso viajar aquí no consiste simplemente en visitar una cascada famosa.

Es caminar por un territorio donde geología, historia, arquitectura, gastronomía y tradición popular siguen encontrándose a pocos kilómetros de distancia.

Y cuando cae la neblina sobre los bosques y las antiguas construcciones de piedra, resulta fácil comprender por qué México decidió comenzar precisamente aquí la historia de sus Pueblos Mágicos.

 

 

 

*BC

Prismas Basálticos de Santa María Regla: cascadas, aventura e historia a unas horas de Puebla

Este paisaje de Huasca combina cascadas, columnas volcánicas, aventura e historia minera
Redacción | 28 Agosto, 2026
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Hay paisajes que parecen diseñados con regla y escuadra, pero surgieron únicamente de la naturaleza. Los Prismas Basálticos de Santa María Regla, en Huasca de Ocampo, Hidalgo, forman una enorme pared de columnas geométricas de roca volcánica sobre la que descienden cascadas y corrientes de agua.

Sus columnas alcanzan alrededor de 40 metros de altura y forman parte del Geoparque Comarca Minera, una región donde el patrimonio geológico convive con antiguas haciendas, bosques y siglos de historia minera.

Para quienes salen desde Puebla, los prismas representan una opción para una escapada de fin de semana en la que es posible combinar miradores, cascadas, puente colgante, actividades de aventura y una visita al primer Pueblo Mágico de México.

 

 

¿Dónde están los Prismas Basálticos de Hidalgo?

El parque se localiza en el ejido de Santa María Regla, dentro del municipio de Huasca de Ocampo.

El acceso se encuentra sobre la Carretera Federal 105, kilómetro 34, y desde Pachuca el recorrido es de aproximadamente 35 a 40 kilómetros, dependiendo de la ruta elegida.

El complejo dispone de estacionamiento, restaurantes, baños, cabañas, áreas recreativas, miradores y puente colgante, además de servicios relacionados con actividades de aventura.

 

 

¿Por qué los prismas tienen formas geométricas?

La apariencia de las rocas es uno de los elementos que más sorprende a los visitantes.

Algunas columnas parecen enormes hexágonos, aunque también existen estructuras de tres, cuatro y hasta ocho caras. No fueron talladas: se originaron por el enfriamiento de lava hace millones de años.

Cuando el material volcánico comenzó a enfriarse, experimentó una contracción de volumen que provocó fracturas. Estas grietas avanzaron y terminaron formando patrones poligonales.

Con el tiempo, el agua erosionó el terreno y dejó expuestas las enormes columnas que ahora forman las paredes de la barranca.

 

 

Tienen alrededor de 2.58 millones de años

El Servicio Geológico Mexicano determinó mediante estudios radiométricos que el derrame volcánico relacionado con la formación de los prismas tiene una antigüedad aproximada de 2.58 millones de años, con un margen de error de 0.15 millones.

La combinación de lava, agua, enfriamiento, contracción y erosión terminó construyendo lentamente el paisaje que hoy recibe a los turistas.

El agua continúa siendo protagonista. Las cascadas descienden sobre las formaciones y modifican el aspecto del lugar dependiendo de la temporada y de la cantidad de lluvia.

 

 

Humboldt los dibujó durante su viaje por México

Los Prismas Basálticos también tienen una historia ligada a uno de los grandes exploradores del siglo XIX.

En 1803, el naturalista alemán Alexander von Humboldt visitó Santa María Regla y realizó un dibujo de las formaciones basálticas. Su representación ayudó a difundir el paisaje fuera de México y la obra relacionada con aquella expedición se conserva en el Museo Británico de Londres.

Posteriormente, otros viajeros y artistas se interesaron por las barrancas, cascadas y haciendas de la región, convirtiendo a Santa María Regla en un paisaje recurrente dentro de las representaciones del México del siglo XIX.

 

Alexander von Humboldt.

 

Haciendas de plata rodean el paisaje

La zona también conserva una fuerte herencia minera.

Durante el siglo XVIII, el auge de la Veta Vizcaína llevó a Pedro Romero de Terreros a buscar terrenos para instalar haciendas destinadas al procesamiento de minerales.

Entre 1760 y 1762 surgieron propiedades como Santa María Regla, San Miguel Regla, San Antonio Regla y San Francisco Javier, vinculadas con el desarrollo económico de la región.

Esa cercanía permite que una misma visita combine un paisaje formado hace millones de años con espacios vinculados a la minería novohispana.

 

 

¿Cuánto cuesta entrar a los Prismas Basálticos en 2026?

La información turística incluida en el material consultado señala como referencia para 2026 un costo de 100 pesos por persona.

El boleto permite ingresar a distintas zonas del parque, entre ellas miradores, áreas verdes, estacionamiento y puente colgante.

Sin embargo, la tarifa puede cambiar, particularmente durante temporadas vacacionales o cuando existan modificaciones en los servicios.

Actividades como tirolesa, cabalgatas, cuatrimotos, paseos en lancha, campamento, albercas y hospedaje en cabañas pueden tener un cobro adicional.

 

Las cuatrimotos son una de las actividades de aventura que puedes disfrutar en los Prismas Basálticos de Santa María Regla.

 

¿Qué hacer en los Prismas Basálticos?

Uno de los recorridos principales consiste en visitar los miradores, desde donde pueden observarse las paredes de basalto y las cascadas desde diferentes perspectivas.

El puente colgante es otro de los puntos más buscados porque cruza la barranca y permite observar las formaciones desde una posición elevada.

Cuando las lluvias aumentan el caudal, las cascadas adquieren mayor fuerza y el paisaje cambia por completo, aunque las superficies húmedas requieren mayor precaución.

Para quienes buscan aventura, también están disponibles experiencias como tirolesa, paseos en lancha, caballos y cuatrimotos, además de opciones para acampar o alojarse en cabañas.

 

La tirolesa ofrece una experiencia de aventura con vistas espectaculares de los Prismas Basálticos y su entorno natural.

 

¿Cómo llegar a los Prismas Basálticos desde Puebla?

Desde Puebla capital, una de las rutas planteadas es circular por la autopista México-Puebla y posteriormente incorporarse al Arco Norte para continuar hacia Pachuca.

Desde la capital hidalguense se toma la Carretera Federal 105 rumbo a Huasca de Ocampo y después la desviación correspondiente hacia Santa María Regla.

Quienes viajen en transporte público pueden llegar primero en autobús a Pachuca, continuar hacia Huasca de Ocampo y finalmente utilizar taxi o transporte local para llegar a los prismas.

Para aprovechar el recorrido desde Puebla, salir temprano permite incorporar más atractivos durante el mismo día.

 

 

¿Qué temporada conviene para visitar?

Los prismas pueden recorrerse durante todo el año, pero la experiencia cambia según la temporada.

En meses lluviosos, las cascadas pueden verse más espectaculares y el basalto adquiere tonalidades más oscuras por la humedad. En temporada seca, los senderos suelen resultar más cómodos para caminar y realizar actividades al aire libre.

Durante fines de semana, vacaciones y puentes suele registrarse mayor afluencia, por lo que llegar temprano puede facilitar el recorrido y la toma de fotografías.

 

 

Qué llevar para recorrer el parque

El terreno puede volverse resbaloso, particularmente en temporada de lluvias, por lo que resulta recomendable usar calzado cómodo y con buen agarre.

También pueden ser útiles bloqueador solar, agua, gorra, chamarra ligera, impermeable, batería suficiente para el teléfono o cámara y efectivo para actividades o establecimientos que eventualmente no acepten tarjeta.

Las áreas delimitadas deben respetarse y se recomienda evitar subir a las columnas de basalto, tanto por seguridad como por la conservación del patrimonio geológico.

 

 

Huasca y otros lugares para completar el viaje

Los Prismas Basálticos pueden convertirse en el punto central de una ruta turística mucho más amplia.

Huasca de Ocampo, reconocido como el primer Pueblo Mágico de México en 2001, se encuentra entre los principales sitios para complementar el recorrido por sus calles, arquitectura, gastronomía y haciendas.

También se puede visitar la Ex Hacienda de Santa María Regla, estrechamente vinculada con Pedro Romero de Terreros y la actividad minera del siglo XVIII.

El recorrido puede extenderse hacia San Miguel Regla, la Presa de San Antonio Regla, el Bosque de las Truchas y la Peña del Aire, entre otros puntos de la región.

Así, un viaje desde Puebla puede convertirse en una escapada de uno o dos días donde las columnas volcánicas son apenas el comienzo.

 

Hacienda Santa María Regla. Huasca de Ocampo.

 

Millones de años bajo una cascada

La singularidad de los Prismas Basálticos de Santa María Regla está en reunir historias separadas por millones de años.

Primero, los procesos volcánicos crearon las columnas hace aproximadamente 2.58 millones de años. Mucho después, la minería de plata transformó el territorio con haciendas, caminos y obras vinculadas a la extracción y procesamiento de minerales.

Actualmente es posible caminar frente a paredes volcánicas de hasta 40 metros, observar cascadas, cruzar una barranca por un puente colgante y, pocos kilómetros después, recorrer espacios construidos durante el auge minero de Hidalgo.

Para quienes parten desde Puebla, esa combinación de geología, naturaleza, aventura e historia convierte a Santa María Regla en una alternativa para salir de la ciudad sin limitar el viaje a una sola atracción.

Dato práctico: las tarifas y horarios pueden cambiar. El material disponible presenta horarios diferentes dependiendo de la fuente turística consultada, por lo que conviene confirmar directamente con el centro turístico antes de realizar el viaje.

 

 

*BC

 

Plazuelas: 20 años entre petrograbados y ciudades de piedra

La zona arqueológica de Pénjamo conserva más de 1,200 piedras grabadas y dos juegos de pelota
Redacción | 28 Agosto, 2026
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En las laderas de la sierra de Pénjamo, entre barrancas, vegetación y grandes bloques de piedra, permanece uno de los testimonios prehispánicos más singulares de Guanajuato. La Zona Arqueológica Plazuelas cumplió en agosto de 2026 20 años abierta al público, consolidada como un espacio donde arquitectura, paisaje y petrograbados forman parte de una misma historia.

Plazuelas abrió oficialmente a los visitantes en 2006 y se convirtió en la primera zona arqueológica de Guanajuato preparada para recibir público. Dos décadas después, el lugar conserva siete edificios distribuidos sobre tres laderas, dos canchas para el juego de pelota y más de 1,200 piedras grabadas.

La conmemoración de sus 20 años se realizó el 26 de agosto de 2026, una fecha que también permitió recuperar la historia de las investigaciones realizadas en el sitio y reconocer el trabajo comunitario que ha acompañado su conservación.


Zona Arqueológica Plazuelas


Una ciudad prehispánica construida siguiendo la montaña

Una de las características que distingue a Plazuelas es la forma en que sus antiguos habitantes aprovecharon el relieve.

Los conjuntos arquitectónicos no fueron levantados sobre una gran superficie uniforme. Se distribuyeron sobre distintas laderas de la sierra, separadas por las barrancas de Los Cuijes y Agua Nacida, integrando construcciones, plazas y caminos al entorno natural.

Entre los espacios identificados se encuentran Casas Tapadas, Los Cuitzillos, El Cajete, La Crucita y El Cobre.

Casas Tapadas destaca como uno de los conjuntos monumentales del sitio. Está formado por basamentos piramidales, plazas y otras estructuras que revelan la complejidad alcanzada por quienes habitaron esta región durante la segunda mitad del primer milenio de nuestra era.

La ocupación principal de Plazuelas se ubica aproximadamente entre los años 600 y 900 d.C., aunque algunas referencias oficiales amplían sus antecedentes hasta alrededor del 450 d.C.

Los materiales arqueológicos y estilos arquitectónicos encontrados muestran además que este punto del actual Guanajuato mantuvo relaciones con diferentes territorios del Centro, Norte y Occidente de México.


Zona Arqueológica Plazuelas


Más de 1,200 piedras guardan huellas de sus antiguos habitantes

El paisaje que rodea las estructuras también forma parte de la experiencia de Plazuelas.

En distintos puntos del sitio han sido registradas más de 1,200 piedras con grabados, una concentración que distingue a esta zona arqueológica de otros asentamientos de la región.

Los diseños incorporan formas asociadas con elementos presentes en el entorno y con motivos que también aparecen en cerámica, arquitectura y esculturas recuperadas durante las investigaciones.

Entre todos estos grabados hay uno particularmente llamativo: “La Maqueta”.

Sobre una roca fue representada parte de la distribución del conjunto arquitectónico de Casas Tapadas, creando una especie de reproducción en piedra de las construcciones que se encuentran en el propio asentamiento.

El hallazgo permite observar una conexión poco común entre las edificaciones monumentales y la manera en que fueron plasmadas sobre la roca por quienes vivieron en el lugar.


Zona Arqueológica Plazuelas


Plazuelas también conserva dos juegos de pelota

La zona arqueológica posee además dos canchas para el juego de pelota, un elemento especialmente relevante porque este tipo de construcciones no aparece con la misma frecuencia en todos los asentamientos arqueológicos conocidos de Guanajuato.

Uno de estos espacios se localiza en la ladera central.

Sus marcadores presentan otra peculiaridad: en lugar de limitarse a los discos circulares encontrados en otros sitios mesoamericanos, en Plazuelas aparecieron grandes esculturas con diseños de serpientes.

La existencia de las canchas, la arquitectura monumental y los objetos recuperados muestran que Plazuelas no fue únicamente un pequeño asentamiento entre montañas, sino un espacio con actividad ceremonial, social y regional.

Plazuelas cambió la historia arqueológica de Guanajuato

Durante mucho tiempo, buena parte del territorio que hoy ocupa Guanajuato fue asociado principalmente con grupos nómadas.

Las investigaciones en lugares como Plazuelas ayudaron a ampliar esa imagen.


Zona Arqueológica Plazuelas


Sus construcciones monumentales, plazas, juegos de pelota, esculturas y petrograbados muestran la existencia de comunidades sedentarias complejas, capaces de transformar el paisaje y mantener contactos con otras regiones de Mesoamérica.

Su ubicación también favoreció esos intercambios.

La zona de Pénjamo se encuentra en un punto donde confluyeron rutas y tradiciones culturales procedentes de distintas partes del territorio, situación que quedó reflejada en los materiales arqueológicos recuperados.

Dos décadas recibiendo visitantes

La apertura de Plazuelas al público en 2006 fue resultado de años de investigación, restauración y trabajo con las poblaciones cercanas.

En 2025 recibió 8 mil 024 visitantes, una cifra que mantiene al sitio dentro de la oferta de turismo arqueológico y cultural de Guanajuato.

El aniversario de 2026 también rindió homenaje al arqueólogo Carlos Castañeda López, figura fundamental en la investigación, interpretación y preparación del sitio para su apertura.


Zona Arqueológica Plazuelas


A diez años de su fallecimiento, su trabajo permanece ligado a la historia moderna de Plazuelas.

El siguiente reto ya no consiste solamente en atraer visitantes. La conservación frente al cambio climático, la investigación arqueológica, la accesibilidad y el uso de nuevas herramientas digitales aparecen entre los desafíos para los próximos años.

Una comunidad que también forma parte de Plazuelas

La relación con las poblaciones cercanas no terminó cuando comenzaron las visitas turísticas.

Mujeres de San Juan el Alto Plazuelas participan en una asociación dedicada a elaborar y comercializar artesanías, además de ofrecer alimentos tradicionales a quienes llegan a la zona.

Esta actividad convierte al patrimonio arqueológico en una oportunidad para mantener vínculos entre el sitio, la comunidad y la economía local.

La visita, por ello, no termina necesariamente entre pirámides y petrograbados. Gastronomía, artesanías y vida comunitaria forman parte del entorno actual de Plazuelas.

Cómo llegar a la Zona Arqueológica Plazuelas

La Zona Arqueológica Plazuelas se encuentra en Pénjamo, Guanajuato, cerca de la comunidad de San Juan el Alto Plazuelas.

Desde la ciudad de Pénjamo se debe tomar la carretera federal 90 con dirección a La Piedad. Después de aproximadamente 12 kilómetros aparece el acceso que conduce hacia San Juan el Alto Plazuelas y posteriormente al sitio arqueológico.


Zona Arqueológica Plazuelas


La entrada se localiza por el entronque cercano al kilómetro 63+300 de la carretera Irapuato-La Piedad; desde ahí se continúa por el camino hacia Plazuelas.

 


Los tiempos aproximados de traslado permiten también incorporarla a una ruta por la región:

  • Desde La Piedad: alrededor de 45 minutos.
  • Desde Irapuato: aproximadamente 50 minutos.
  • Desde Guanajuato capital: cerca de una hora con 25 minutos.
  • Desde León: alrededor de una hora y media.
  • Desde Querétaro: aproximadamente dos horas.
  • Desde Morelia: cerca de dos horas y media.

Horarios y costo para visitar Plazuelas

Plazuelas recibe visitantes de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, con último acceso alrededor de las 17:00 horas.


Zona Arqueológica Plazuelas


La cuota reportada es de 70 pesos para adultos y 20 pesos para niñas y niños de 6 a 12 años. Los miércoles se contempla acceso gratuito para grupos estudiantiles con reservación previa.

El sitio cuenta con servicios como estacionamiento, sanitarios, módulo de información y recorridos guiados.


Zona Arqueológica Plazuelas

Veinte años después de abrir sus puertas, Plazuelas conserva algo que ningún museo podría reproducir por completo: caminar por las mismas laderas donde una comunidad prehispánica levantó plazas, pirámides y juegos de pelota mientras dejaba cientos de historias grabadas directamente sobre la piedra.
 

*ARD

Copainalá, Chiapas: templos, cascadas, gastronomía y cultura en un solo destino

Templos coloniales, danzas, gastronomía y el río Zacalapa distinguen a este destino chiapaneco
Redacción | 27 Agosto, 2026
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Copainalá, Chiapas, reúne historia, tradiciones indígenas, arquitectura colonial, gastronomía y naturaleza en un destino todavía apartado de los principales circuitos turísticos del estado.

La localidad, ubicada en la región noroeste de Chiapas, mantiene una estrecha relación con el pueblo zoque y desde 2023 cuenta con el nombramiento de Pueblo Mágico. Entre sus atractivos se encuentran antiguos templos, danzas tradicionales, gastronomía regional y los paisajes alrededor del río Zacalapa.

 

 

Un Pueblo Mágico a 67 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez

Copainalá se encuentra aproximadamente a 67 kilómetros por carretera de Tuxtla Gutiérrez, lo que permite visitarlo en una escapada de uno o varios días desde la capital chiapaneca.

Su paisaje combina montañas, vegetación, zonas habitadas y el cauce del río Zacalapa, elemento que durante siglos ha formado parte de la vida de las comunidades de la región.

El origen del pueblo se encuentra ligado históricamente a las comunidades zoques, asentadas desde antes de la llegada de los españoles en los alrededores de la cuenca del Zacalapa. Posteriormente, la presencia de los frailes dominicos dejó una profunda huella religiosa y arquitectónica.

 

 

Templos coloniales conservan parte de su historia

Entre los edificios que destacan se encuentra el Templo de San Vicente Ferrer, una de las construcciones históricas más importantes de la localidad y vinculada con la presencia dominica en la región.

También sobresale el Templo de San Miguel Arcángel, relacionado con el proceso de evangelización de los pueblos zoques durante el periodo colonial.

 

 

Copainalá conserva además una tradición que lo relaciona con Painalá, población mencionada en las crónicas de la conquista como lugar asociado con los orígenes familiares de Malintzin, La Malinche. La identificación, sin embargo, continúa siendo discutida y no está plenamente comprobada arqueológicamente.

 

 

La cultura zoque sigue viva en sus danzas

La identidad zoque permanece presente en la música, las fiestas religiosas, la gastronomía, las expresiones artísticas y las danzas tradicionales.

Entre las manifestaciones vinculadas con Copainalá aparecen Moctezú, San Miguel, La Encamisada, San Jerónimo, El Gigante, El Caballito y Weya Weya, expresiones comunitarias que conservan historias, personajes, música y vestimentas tradicionales.

Quienes quieran conocer más sobre esta herencia pueden visitar el Museo Comunitario Raíces de mi Pueblo, fundado en 1996 y con una colección de piezas arqueológicas, utensilios cotidianos, vestimentas y objetos relacionados con las danzas autóctonas.

 

 

 

Río Zacalapa, naturaleza entre montañas

El río Zacalapa y su cascada forman parte de los principales atractivos naturales del municipio.

El entorno ofrece espacios para fotografía, descanso y recorridos al aire libre, entre vegetación, agua y montañas. Durante la temporada de lluvias debe verificarse previamente el estado del cauce antes de ingresar al agua.

El municipio recibió oficialmente el nombramiento de Pueblo Mágico en 2023, reconocimiento relacionado con su cultura zoque, arquitectura religiosa, danzas, gastronomía, artesanías, paisajes y celebraciones comunitarias.

 

 

Qué comer durante una visita a Copainalá

La gastronomía tradicional ofrece otra forma de acercarse a la cultura de la región.

Entre las preparaciones asociadas con la cocina zoque aparecen el putzatzé, tzatá y zispolá, además del tradicional pozol. Las recetas mantienen ingredientes y técnicas transmitidos entre generaciones.

También pueden encontrarse textiles, piezas de cestería, objetos de madera y otras artesanías vinculadas con las tradiciones zoques.

 

 

Una opción para conocer otro rostro de Chiapas

Copainalá puede recorrerse durante un fin de semana para conocer el centro, sus templos, el museo comunitario, la gastronomía y algunos de sus espacios naturales.

A diferencia de destinos chiapanecos con mayor infraestructura turística, su atractivo está en conservar una experiencia más vinculada con la cultura zoque, las tradiciones comunitarias, la historia y el paisaje local.

 

 

*BC

Cañada de la Virgen: el santuario otomí que siguió al cielo

Pirámides, solsticios y una ruta ceremonial revelan un antiguo centro hñähñu de Guanajuato
Redacción | 27 Agosto, 2026
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En medio del paisaje semidesértico de San Miguel de Allende, Guanajuato, existe una antigua ciudad donde las construcciones dialogan con el horizonte. Cañada de la Virgen fue levantada hace más de mil años por comunidades vinculadas con la tradición hñähñu u otomí, y buena parte de su arquitectura responde a posiciones específicas del Sol, la Luna y otros marcadores naturales del entorno.

El sitio no destaca únicamente por sus pirámides. Su importancia está en la manera en que reúne astronomía, arquitectura, rituales funerarios, manejo del agua, agricultura y organización ceremonial en un mismo espacio. Sus antiguos habitantes construyeron plazas hundidas, templos, plataformas, una calzada de casi un kilómetro y edificios cuya orientación permite seguir momentos clave del calendario solar.

Cañada de la Virgen también vive una nueva etapa. Después de que 701 hectáreas fueron expropiadas a finales de 2025 para garantizar su protección, el sitio reabrió al público el 24 de mayo de 2026, mientras especialistas del INAH continúan investigaciones con ADN antiguo, estudios de paisaje y tecnología LiDAR.

Un asentamiento levantado en la frontera norte de Mesoamérica

La zona arqueológica se encuentra en la cuenca central del río Laja, dentro de un territorio que durante siglos funcionó como punto de contacto entre distintas tradiciones culturales.

El INAH identifica el sitio como un asentamiento hñähñu u otomí, con un periodo de mayor desarrollo aproximadamente entre los años 600 y 900 d. C., aunque diversos estudios arqueológicos extienden su ocupación principal desde alrededor del 540 hasta el 1050 d. C.

Su ubicación no fue accidental. Desde las partes altas se obtiene una amplia visual del paisaje, condición que permitió utilizar cerros, amaneceres y puestas del Sol como referencias para organizar los edificios ceremoniales.


Cañada de la Virgen


Los pobladores combinaron agricultura con actividades de recolección, cacería e intercambio regional. La presencia de materiales como obsidiana, concha y otros objetos de prestigio demuestra que no permanecieron aislados, sino que participaron en circuitos comerciales que conectaban distintas regiones del centro y norte de Mesoamérica.

La ciudad fue trazada siguiendo al Sol

Uno de los elementos que más distingue a Cañada de la Virgen es su arqueoastronomía.

Los principales edificios mantienen orientaciones asociadas con fechas determinadas del calendario solar. En uno de los ejes monumentales, los amaneceres de los días 17 de abril y 25 de agosto coinciden con referencias arquitectónicas específicas, mientras que los atardeceres del 4 de marzo y 9 de octubre también forman parte de esa relación entre arquitectura y horizonte.

El fenómeno se vuelve especialmente visible durante el solsticio de invierno. En esa época del año, el Sol puede observarse ocultándose detrás del basamento piramidal del Complejo B, conocido como Casa de la Noche más Larga.

La Luna también habría tenido un papel importante en la organización del sitio. Los estudios realizados sobre el Complejo A muestran que sus cuerpos constructivos guardan relaciones con ciclos lunares, lo que refuerza la idea de que el conocimiento del cielo formaba parte de la vida ritual y del control del tiempo.


Cañada de la Virgen


Para los antiguos habitantes, observar los astros no significaba separar astronomía y religión. El movimiento del cielo ayudaba a organizar ciclos agrícolas, ceremonias y momentos importantes de la vida comunitaria.

Casa de los Trece Cielos, la gran pirámide del sitio

El edificio más representativo es la Casa de los Trece Cielos o Complejo A.

Su elemento central es un basamento piramidal de más de 15 metros de altura, uno de los puntos visuales dominantes del conjunto arqueológico. Frente a él se abre un patio hundido rodeado por plataformas donde todavía se conservan vestigios de antiguas habitaciones.

En la parte superior se encuentra el Templo Rojo, llamado así por los restos de pintura mural conservados en franjas horizontales de tonos rojo, negro y ocre.

Cañada de la Virgen


Ese espacio también guarda una de las evidencias funerarias más relevantes del sitio.

Durante las excavaciones fue localizado el Entierro 13, conocido como El Jerarca, correspondiente a una persona posiblemente vinculada con el linaje gobernante. Los análisis realizados lo sitúan aproximadamente entre los años 640 y 720 d. C.

Su presencia dentro de uno de los espacios ceremoniales más importantes muestra la relación que existía entre los edificios, el poder político y el culto a los ancestros.
 

Hasta ahora se han documentado 19 entierros, varios de ellos acompañados por vasijas y otras ofrendas.

La Casa de la Noche más Larga y el solsticio de invierno

El Complejo B recibe el nombre de Casa de la Noche más Larga por su vínculo con el momento del año en que la oscuridad alcanza su mayor duración.

Durante el solsticio de invierno, el recorrido del Sol coincide con el basamento del complejo, creando una alineación visible con el horizonte.

Este fenómeno permite entender que los edificios funcionaban también como marcadores del tiempo. Su posición convertía el paisaje en parte integral de la ciudad: las montañas, el horizonte y el movimiento solar tenían la misma importancia simbólica que los muros y escalinatas.

Casa del Viento y otros espacios todavía poco conocidos

El conjunto arqueológico no termina en los dos grandes complejos.

También se encuentra la Casa del Viento o Complejo D, además de montículos, plataformas, habitaciones, talleres y otras estructuras que todavía conservan preguntas sin resolver.

Los cinco conjuntos monumentales principales están distribuidos en alrededor de 16 hectáreas, pero la superficie protegida es mucho mayor. La declaratoria como Zona de Monumentos Arqueológicos comprende cerca de 723 hectáreas.

Eso significa que una porción considerable del terreno todavía tiene potencial para futuras excavaciones e investigaciones.


Cañada de la Virgen


Una calzada de más de 900 metros llevaba al recinto ceremonial

Quienes llegaban a Cañada de la Virgen en la época prehispánica no accedían directamente a las pirámides.

El ingreso se realizaba mediante una calzada ceremonial de más de 900 metros de longitud y alrededor de 18 metros de ancho.

El recorrido debió formar parte de procesiones y ceremonias colectivas. Caminar hacia los edificios monumentales era, en sí mismo, parte del ritual.

La ruta continúa teniendo significado para comunidades contemporáneas. Cuando la zona arqueológica reabrió en mayo de 2026, integrantes de pueblos otomíes y chichimecas de la región regresaron al lugar para realizar ceremonias y ofrendas dedicadas a sus antepasados.

Amanalli, el sistema para aprovechar el agua

El agua era otro elemento esencial.

Dentro del sitio se encuentra el Amanalli, un depósito o jagüey utilizado para captar y almacenar agua de lluvia.

Su presencia confirma que la planeación urbana no estuvo limitada a la construcción ceremonial. Las comunidades también tuvieron que resolver necesidades prácticas relacionadas con abastecimiento, producción agrícola y vida cotidiana.


Cañada de la Virgen


Los habitantes adaptaron el asentamiento a un territorio donde la disponibilidad de agua podía variar de manera considerable a lo largo del año.

El sitio volvió a manos públicas tras la expropiación

Uno de los capítulos más recientes de Cañada de la Virgen ocurrió el 31 de diciembre de 2025.

Ese día fue publicado un decreto federal para expropiar 701 hectáreas, 00 áreas y 01.54 centiáreas que permanecían en propiedad privada dentro de la poligonal arqueológica.

La superficie quedó destinada al Instituto Nacional de Antropología e Historia para proyectos de investigación, protección, conservación, restauración y recuperación del patrimonio arqueológico.

La medida permitió recuperar el área nuclear del sitio y facilitó el restablecimiento del acceso público.

El 24 de mayo de 2026, Cañada de la Virgen volvió a recibir visitantes. La reapertura incluyó también el regreso de integrantes de comunidades originarias para las que este espacio mantiene un significado cultural y ceremonial.

ADN y LiDAR buscan nuevas respuestas

Cañada de la Virgen no es únicamente un sitio ya excavado y conocido.

Los trabajos continúan.

El INAH informó en 2026 que especialistas realizan análisis de ADN en restos humanos recuperados anteriormente, con el objetivo de obtener nueva información sobre las personas que vivieron en el lugar.

También se utilizan estudios del paisaje mediante tecnología LiDAR, capaz de detectar variaciones en la superficie y generar modelos detallados del terreno.


Cañada de la Virgen


Estas herramientas pueden ayudar a localizar estructuras, caminos, modificaciones del paisaje y posibles áreas arqueológicas que no resultan visibles a simple vista.

Las investigaciones digitales se complementan con materiales inmersivos para divulgar el sitio y reconstruir aspectos de su antigua apariencia.

Cómo llegar a Cañada de la Virgen desde San Miguel de Allende

La zona arqueológica se localiza a unos 30 kilómetros de San Miguel de Allende.

Desde esa ciudad, el recorrido comienza por la carretera hacia Celaya. Posteriormente debe tomarse el entronque con la carretera estatal 51, en dirección a Guanajuato.

La ruta continúa junto a la zona de la presa Ignacio Allende y posteriormente pasa por la comunidad de Agustín González.

 


Después se sigue por la carretera 51 hasta encontrar la señalización que conduce al acceso de Cañada de la Virgen, ubicado aproximadamente en el kilómetro 10+800.

El acceso oficial se encuentra sobre el tramo Don Sebastián-San Miguel de Allende.

Cómo llegar desde Guanajuato capital

Desde Guanajuato capital, la ruta se realiza por la carretera 110.

A la altura de Don Sebastián debe tomarse el entronque con la carretera 51 en dirección a San Miguel de Allende.

El camino continúa por esa vía hasta el kilómetro 10+800, donde se localiza el ingreso hacia la zona arqueológica.

La carretera lleva al Centro de Atención al Visitante, no directamente a las pirámides.


Cañada de la Virgen


Del estacionamiento a la zona arqueológica hay todavía 8 kilómetros

Una particularidad de la visita es que el recorrido no termina al llegar al estacionamiento.

Los automóviles particulares se quedan en el Centro de Atención al Visitante. Desde ese punto se realiza un traslado en vehículos oficiales que cubre aproximadamente 8 kilómetros hacia el área arqueológica.

Después comienza un trayecto peatonal cercano a 1.1 kilómetros.

La visita completa puede tomar alrededor de dos horas y media, por lo que no se trata de una parada rápida de carretera. El recorrido implica caminar, subir desniveles y permanecer durante un tiempo considerable al aire libre.

Por las condiciones del lugar, conviene llevar calzado cómodo, agua, protector solar, gorra o sombrero.

Horarios y precios de Cañada de la Virgen

La ficha vigente del INAH publica actualmente un horario de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, con último acceso a las 16:00 horas.

El costo indicado es de 100 pesos para adultos y 25 pesos para niñas y niños. La población de comunidades indígenas cercanas tiene acceso gratuito.

El portal turístico estatal todavía mantiene datos distintos en algunos apartados, incluidos horarios y cuotas anteriores, por lo que el visitante debe tomar como referencia la información del INAH antes de desplazarse.

Durante la reapertura de mayo de 2026 se operó con un esquema provisional de jueves a domingo, pero la ficha institucional posteriormente amplió la atención a martes a domingo.

Una ciudad que todavía no termina de revelar su historia

La experiencia de Cañada de la Virgen comienza mucho antes de llegar a su pirámide principal.

El paisaje, la calzada ceremonial y la orientación de los edificios forman parte de una misma lectura del territorio. La ciudad fue organizada para observar el cielo, ordenar el tiempo y dar sentido a ceremonias relacionadas con la agricultura, los ancestros y los ciclos de la naturaleza.


Cañada de la Virgen


La Casa de los Trece Cielos, la Casa de la Noche más Larga, el Templo Rojo, los entierros, el Amanalli y las estructuras aún no excavadas muestran que el sitio fue mucho más complejo que un conjunto aislado de pirámides.

Su recuperación en 2026 abrió además una nueva etapa. Con cientos de hectáreas bajo protección pública y nuevas investigaciones basadas en genética y tecnología LiDAR, Cañada de la Virgen conserva todavía amplias zonas capaces de aportar información sobre quienes la construyeron.

Más de un milenio después, el mismo Sol que ayudó a organizar la ciudad continúa proyectándose sobre sus estructuras y mantiene visible una de las características más extraordinarias del sitio: una arquitectura construida para relacionar la vida humana con el movimiento del cielo.

 

*ARD

Mina de Valenciana: plata, barroco y el templo dorado de Guanajuato

Plata, cantera rosa y retablos dorados cuentan una de las historias más fascinantes de Guanajuato
Redacción | 26 Agosto, 2026
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En las montañas que rodean Guanajuato capital existe un lugar donde la historia minera de México puede observarse prácticamente en dos niveles: debajo de la tierra se encuentra una de las minas de plata más célebres del periodo colonial y, sobre ella, se levanta un templo barroco nacido de la extraordinaria riqueza que produjo.

La Mina de Valenciana y el Templo de San Cayetano forman uno de los conjuntos históricos más representativos de Guanajuato. La primera alcanzó fama mundial por su producción de plata; el segundo convirtió una parte de aquella fortuna en cantera rosa, ornamentación churrigueresca y espectaculares retablos dorados.

Su historia permite comprender por qué Guanajuato pasó de ser un asentamiento minero a convertirse durante el siglo XVIII en uno de los grandes centros productores de plata del mundo y, siglos después, en una ciudad reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO.


Mina


La Mina de Valenciana nació en la histórica Veta Madre

Para entender la importancia de Valenciana hay que remontarse al descubrimiento de la Veta Madre de Guanajuato, ocurrido en 1558.

La Secretaría de Cultura federal documenta que la mina formó parte de este gran sistema junto con otras explotaciones como Cata y Santa Anita. Valenciana fue abandonada poco después de sus primeros trabajos, pero hacia 1760 volvió a ser explotada por Antonio de Obregón y Alcocer, quien posteriormente recibiría el título de conde de Valenciana.

El nuevo impulso modificó por completo el destino de la explotación.

Las entrañas de la montaña comenzaron a entregar cantidades extraordinarias de mineral y Valenciana terminó convirtiéndose en uno de los símbolos de la bonanza argentífera de Guanajuato.

El crecimiento minero no solamente produjo riqueza. También transformó el paisaje, favoreció el desarrollo urbano y permitió la construcción de algunos de los edificios religiosos más importantes que todavía distinguen a la ciudad.


Mina

¿La Valenciana produjo 30% de la plata del mundo?

Es uno de los datos más sorprendentes relacionados con este sitio.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) estima que durante su periodo de mayor esplendor 30% de la plata del mundo provenía de la Mina de Valenciana. La institución la identifica como una de las explotaciones más famosas y ricas de su tipo.

La cifra ayuda a dimensionar la importancia que llegó a alcanzar el yacimiento, pero también debe entenderse dentro de un contexto mayor.

Guanajuato se había convertido para el siglo XVIII en uno de los grandes centros mineros del planeta. El INAH señala que hacia finales de aquella centuria las minas guanajuatenses generaban alrededor de 25% de la plata de toda la Nueva España.

La UNESCO coincide en la magnitud de aquel auge y señala que durante el siglo XVIII Guanajuato llegó a convertirse en el principal centro mundial de extracción de plata.

En Valenciana, aquella riqueza tendría una consecuencia que todavía puede admirarse.


Mina


La plata de la mina financió un impresionante templo

A un costado de la zona minera se levanta el Templo de San Cayetano, conocido popularmente como Templo de la Valenciana.

No llegó ahí por casualidad.

La Secretaría de Cultura documenta que el edificio fue levantado por los propietarios de la mina y costeado por Antonio de Obregón y Alcocer, cuya fortuna estuvo estrechamente relacionada con la extraordinaria productividad de Valenciana.

De esta manera, la mina y el templo forman parte de una misma historia.

La plata extraída de las profundidades produjo la riqueza que posteriormente fue utilizada para levantar una de las construcciones religiosas más espectaculares de Guanajuato.

Es una relación que todavía puede observarse físicamente: la riqueza permaneció bajo tierra en forma de mineral y sobre ella quedó convertida en arquitectura y arte religioso.

San Cayetano deslumbra con cantera rosa y retablos dorados

El Templo de San Cayetano presenta planta de cruz latina y conserva su función de culto religioso, según el Catálogo Nacional de Bienes Culturales de la Secretaría de Cultura.

Pero su mayor atractivo está en la exuberancia de su arquitectura.

La fachada de cantera destaca por la abundancia de elementos ornamentales propios del barroco novohispano, mientras que al ingresar al templo aparecen los retablos dorados que se han convertido en una de las imágenes más representativas de Valenciana.


Templo


El INAH también destaca la existencia de un púlpito con incrustaciones de marfil y maderas preciosas, otro indicio de los recursos que fueron destinados al edificio.

El contraste resulta especialmente atractivo: afuera predominan las tonalidades de la piedra; adentro, el dorado invade buena parte de los elementos ornamentales.

La riqueza minera dejó así una huella visible que sobrevivió al propio periodo de bonanza.

Una obra maestra del churrigueresco mexicano

El valor de San Cayetano no radica solamente en su belleza.

La UNESCO considera a La Valenciana una obra maestra del churrigueresco mexicano, junto con el Templo de la Compañía de Jesús de Guanajuato.

El organismo internacional señala que ambos inmuebles se encuentran entre los ejemplos más destacados de la arquitectura barroca del continente y relaciona directamente su construcción con la prosperidad obtenida de las minas guanajuatenses.

El churrigueresco se caracteriza por una ornamentación particularmente abundante y compleja, visible en columnas, relieves, nichos y elementos decorativos.

En San Cayetano, esta estética sirve también como testimonio económico: cuanto más prosperaba la minería, mayores eran las posibilidades de financiar construcciones monumentales.

Templo


El misterio de la fecha: ¿1765 o 1775?

La historia del templo guarda una particularidad.

No existe consenso absoluto en las propias fuentes institucionales sobre el año exacto en que empezó su construcción.

La UNESCO establece para La Valenciana un periodo que va de 1765 a 1788.

La Secretaría de Cultura explica que 1765 es la fecha tradicionalmente aceptada, pero recoge otra interpretación sustentada en información de la Gazeta de México de 1788.

De acuerdo con esos registros, la obra habría comenzado en 1775, ya que se señalaba que para 1788 habían transcurrido 13 años de construcción.

La discrepancia convierte la fecha de origen en uno de los detalles menos conocidos del monumento.

Lo que sí está documentado es que durante agosto de 1788 se realizaron las celebraciones por la dedicación de la nueva iglesia bajo la advocación de San Cayetano Confesor.

El templo pudo haber sido todavía más grande

La monumentalidad de San Cayetano pudo haber alcanzado dimensiones aún mayores.

Los registros históricos recopilados por la Secretaría de Cultura señalan que el proyecto original era tan ambicioso que provocó una controversia.

 


La licencia concedida correspondía a una capilla, pero la construcción alcanzaba proporciones mucho mayores. Después de desacuerdos sobre el tamaño del inmueble se decidió no continuar el diseño tal como había sido concebido originalmente.

Como consecuencia, la iglesia habría quedado con un cuerpo menos del proyectado.

También existió la intención de establecer junto al templo un monasterio para religiosos teatinos.

La casa destinada a ellos llegó a construirse, aunque finalmente la orden nunca la ocupó.


Templo


Estos episodios permiten dimensionar la ambición del proyecto impulsado durante el auge de Valenciana.

La mina explica buena parte de la arquitectura de Guanajuato

La relación entre Valenciana y San Cayetano reproduce, a menor escala, lo ocurrido en toda la ciudad.

La riqueza generada por las minas financió edificios barrocos y neoclásicos y contribuyó a transformar la estructura urbana de Guanajuato.

La UNESCO destaca precisamente que la prosperidad minera está detrás de muchos de los edificios monumentales que caracterizan a la ciudad y que aquella arquitectura ejerció influencia posteriormente en otras regiones del centro de México.

Por ello, caminar por Guanajuato permite observar las consecuencias de su historia minera incluso lejos de las bocaminas.

Templos, calles, plazas y antiguas instalaciones industriales son piezas de una misma transformación económica.

Valenciana forma parte del Patrimonio Mundial

La relevancia internacional del conjunto quedó reconocida en 1988, cuando la UNESCO incorporó la Ciudad histórica de Guanajuato y minas adyacentes a la Lista del Patrimonio Mundial.

El sitio protegido comprende alrededor de 190 hectáreas e incluye tanto el área urbana histórica como vestigios relacionados con la actividad minera que dio origen a su riqueza.

La declaratoria permite entender por qué las minas no son consideradas simples vestigios industriales.

Son parte esencial del paisaje cultural.

Sin ellas no puede explicarse la riqueza que financió el desarrollo de Guanajuato ni la aparición de monumentos como La Valenciana.

San Cayetano sigue siendo un templo vivo

Aunque gran parte de su fama se relaciona con el siglo XVIII, el Templo de San Cayetano no funciona únicamente como monumento histórico.


Templo

El catálogo de la Secretaría de Cultura establece que su uso actual sigue siendo el culto público.

Eso significa que quien llega a Valenciana no está frente a una reconstrucción ni exclusivamente ante un espacio museístico.

El edificio conserva su función religiosa al mismo tiempo que forma parte de uno de los conjuntos patrimoniales más importantes del país.

Esta condición obliga también a recordar que se trata de un lugar de culto y no solamente de una atracción turística.

Por qué vale la pena conocer mina y templo juntos

Visitar solamente San Cayetano permite admirar su arquitectura, pero conocer su relación con la mina cambia por completo la lectura del edificio.

La Valenciana proporciona la explicación económica.

San Cayetano muestra el resultado artístico.

Una habla del mineral oculto bajo las montañas; el otro de la forma en que esa riqueza fue transformada en un monumento religioso.

Por eso, ambos espacios pueden entenderse como dos capítulos de una misma historia.

Primero estuvo la búsqueda de plata.

Después llegó la bonanza.

La bonanza generó enormes fortunas.

Y una parte de ellas quedó convertida en cantera, esculturas y retablos.

 


Valenciana, una historia de plata que todavía brilla

La Mina de Valenciana ayuda a comprender por qué Guanajuato alcanzó una posición extraordinaria dentro de la minería mundial.

El Templo de San Cayetano, por su parte, permite contemplar una de las consecuencias más visibles de aquella prosperidad.

Separarlos significaría perder una parte fundamental del relato.


Templo


Juntos resumen una época en la que el subsuelo determinaba la riqueza de las ciudades y esa riqueza podía terminar convertida en algunos de los edificios más elaborados de la Nueva España.

Hoy, siglos después, Valenciana conserva esa lectura.

Bajo la montaña permanece la memoria minera.

Sobre ella continúa en pie San Cayetano, recordando que una de las mayores fortunas argentíferas de Guanajuato terminó dejando una huella dorada en la arquitectura mexicana.
 

*ARD

Casa de Hidalgo: la última morada antes del inicio de la Independencia

El museo en Dolores Hidalgo conserva objetos del insurgente y el espacio desde donde salió en 1810
Redacción | 25 Agosto, 2026
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En una esquina del Centro Histórico de Dolores Hidalgo, Guanajuato, permanece en pie la casa desde la cual Miguel Hidalgo y Costilla salió durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810 para dirigirse al templo de Dolores y encabezar el movimiento que dio inicio a la Guerra de Independencia de México.

Actualmente el inmueble alberga el Museo Histórico Curato de Dolores, Casa de Hidalgo, también identificado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como Museo Ex Curato de Dolores. Más que una colección de objetos, el recinto permite recorrer el espacio cotidiano donde Hidalgo vivió antes del levantamiento insurgente.


Museo Histórico Curato de Dolores, Casa de Hidalgo


La casa que Hidalgo dejó la madrugada del 16 de septiembre

La finca fue construida en 1779 y originalmente funcionó como un espacio destinado a almacenar las contribuciones de los fieles, motivo por el cual se conoció como la Casa del Diezmo.

Hidalgo llegó a Dolores en 1803 para hacerse cargo de la parroquia. Primero se alojó en una propiedad heredada de su hermano José Joaquín y posteriormente se trasladó a la Casa del Diezmo, donde permaneció hasta el inicio de la insurgencia.

La vivienda tampoco fue únicamente una residencia. El cura estableció allí una escuela nocturna para artesanos y músicos y organizó representaciones teatrales, tertulias y conversaciones en torno a las corrientes racionalistas de la época. El espacio permite conocer así una faceta menos solemne de Hidalgo: la de educador, promotor de oficios y hombre interesado en las ideas de su tiempo.


Museo Histórico Curato de Dolores, Casa de Hidalgo


El episodio que convirtió definitivamente a la casa en un sitio histórico ocurrió la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Desde ahí, Hidalgo salió rumbo al templo de Dolores para convocar a la población y comenzar la lucha armada.

El dato es importante porque evita una confusión frecuente: el llamado que dio origen al Grito de Dolores no ocurrió dentro de la casa; el inmueble fue el punto de partida de Hidalgo antes de dirigirse al templo.

¿Qué se puede ver en el Museo Casa de Hidalgo?

El recorrido presenta diferentes facetas de Miguel Hidalgo, desde su actividad parroquial e intelectual hasta su papel como insurgente.

Entre las piezas vinculadas con el personaje se conservan anteojos, una cruz, documentos, libros y otros objetos históricos. También pueden observarse armas de la época, reproducciones de retratos, litografías, mobiliario y ambientaciones que ayudan a recrear el entorno de principios del siglo XIX.


Museo Histórico Curato de Dolores, Casa de Hidalgo


Una de las piezas arquitectónicas más relevantes es la puerta original de la casa. El acervo también incluye pinturas relacionadas con Hidalgo y otros protagonistas del movimiento insurgente.

El museo exhibe además una urna funeraria con partículas óseas atribuidas a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y José María Morelos, así como otra relacionada con el insurgente y cronista Pedro García.

El recorrido no se limita al inicio de la guerra. Parte de la exposición explica cómo, con el paso de las décadas, se construyó la imagen de Hidalgo como Padre de la Patria y como uno de los principales símbolos nacionales.

Una casa que sobrevivió al movimiento insurgente

Después de que Hidalgo abandonó Dolores, la historia del inmueble continuó ligada a los acontecimientos políticos y militares del país.


Museo Histórico Curato de Dolores, Casa de Hidalgo


Durante la Guerra de Independencia tuvo diferentes usos y posteriormente pasó a formar parte de los sitios históricos relacionados con la Ruta de la Independencia.

Actualmente está clasificado por el INAH como museo de sitio histórico y permanece abierto al público en Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional.

¿Dónde está la Casa de Hidalgo?

El museo está localizado en:

Morelos número 1, esquina con Hidalgo, Centro, C.P. 37800, Dolores Hidalgo, Guanajuato.

Su ubicación en el primer cuadro de la ciudad facilita incluirlo dentro de un recorrido peatonal por el Centro Histórico y por otros sitios vinculados con la Independencia.


Museo Histórico Curato de Dolores, Casa de Hidalgo


¿Cómo llegar al Museo Casa de Hidalgo?

Para quienes parten desde Guanajuato capital, el INAH ubica a Dolores Hidalgo aproximadamente 54 kilómetros al noroeste.

Una vez en Dolores Hidalgo, la referencia es dirigirse hacia el Centro Histórico y buscar el cruce de las calles Morelos e Hidalgo. El museo se encuentra precisamente en esa esquina.

Quienes ya estén recorriendo el centro de Dolores pueden llegar caminando, debido a que el inmueble se ubica dentro del primer cuadro.

Para localizarlo mediante una aplicación de navegación puede utilizarse el nombre Museo Ex Curato de Dolores, Museo Histórico Curato de Dolores o introducir directamente la dirección Morelos 1, Centro, Dolores Hidalgo.

 


Horario y cuánto cuesta entrar

La ficha vigente de Lugares INAH establece que el museo abre de miércoles a domingo, de 10:00 a 16:00 horas.

La entrada publicada actualmente es de 80 pesos para visitantes nacionales y 145 pesos para extranjeros. Los domingos el acceso es gratuito para mexicanos. También tienen entrada libre menores de 13 años, estudiantes, profesores y personas adultas mayores de acuerdo con las disposiciones del recinto.

Entre los servicios disponibles aparecen audioguías, casilleros, guardarropa, módulo de información, sanitarios e internet. El museo prohíbe el ingreso de alimentos, mascotas y el uso de flash; para cámaras profesionales existe una cuota específica.

Consultar horarios y tarifas del Museo Ex Curato de Dolores en el INAH

¿Por qué visitar la Casa de Hidalgo?

El principal atractivo de este museo está en que el edificio no funciona únicamente como contenedor de piezas históricas: el propio inmueble forma parte de la historia que narra.

Ahí vivió Hidalgo, desarrolló actividades educativas e intelectuales y pasó las horas previas a uno de los acontecimientos que cambiaron el rumbo de México.


Museo Histórico Curato de Dolores, Casa de Hidalgo


Recorrer sus habitaciones permite aproximarse al personaje más allá de los monumentos y los libros escolares. La visita conduce al escenario doméstico desde el cual, aquella madrugada del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo salió para iniciar el episodio que terminaría transformándose en uno de los símbolos centrales de la historia nacional.
 

*ARD

Lago Pojoj, Chiapas: descubre el paraíso turquesa de las Lagunas de Montebello

Descubre Lago Pojoj, una joya natural de Chiapas. Conoce su historia, ubicación, cómo llegar, precios y todo lo que puedes disfrutar
Redacción | 25 Agosto, 2026
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Hay lugares que parecen haber sido pintados para una postal y el Lago Pojoj, Chiapas, es uno de ellos. Rodeado por bosques de pino, encino y vegetación de montaña, este cuerpo de agua destaca por sus tonalidades azul intenso y turquesa, además de una pequeña isla que puede visitarse mediante los tradicionales paseos en balsa.

El Lago Pojoj forma parte del Parque Nacional Lagunas de Montebello, uno de los espacios naturales más espectaculares del sureste mexicano. El parque protege un complejo de más de 60 lagunas de diferentes tamaños y colores, en una región de gran riqueza biológica situada en los municipios de La Trinitaria y La Independencia, cerca de la frontera con Guatemala.

Si estás planeando un viaje por Chiapas, Pojoj merece un lugar especial en tu itinerario. No sólo ofrece paisajes extraordinarios para tomar fotografías; también permite conocer un ecosistema de origen kárstico, recorrer sus aguas en balsa, caminar entre bosques y acercarse a la biodiversidad que caracteriza a las Lagunas de Montebello.

 

 

¿Dónde está el Lago Pojoj?

El Lago Pojoj se encuentra dentro del Parque Nacional Lagunas de Montebello, en el municipio de La Trinitaria, Chiapas, cerca de la comunidad de San Luis y relativamente próximo a la frontera con Guatemala.

El sitio se encuentra aproximadamente a 1,750 metros sobre el nivel del mar, dentro de la región fisiográfica de los Altos de Chiapas. El acceso carretero se realiza por la carretera federal 307, conocida como carretera Fronteriza del Sur en este sector.

La referencia turística más práctica para llegar es Comitán de Domínguez, ciudad desde la que se puede organizar una visita de ida y vuelta durante el mismo día.

Desde Comitán se toma la carretera federal 190 en dirección a La Trinitaria. Posteriormente se continúa hacia el entronque con la carretera 307, siguiendo las indicaciones hacia el Parque Nacional Lagunas de Montebello. De acuerdo con la información de la CONANP, desde Comitán se continúa aproximadamente 59 kilómetros por esta ruta hasta el área protegida.

Dentro del parque existen caminos pavimentados, caminos de terracería y senderos, por lo que algunos desplazamientos entre las distintas lagunas requieren conducir con precaución, especialmente durante la temporada de lluvias.

 

 

¿Por qué es famoso el Lago Pojoj?

La principal razón por la que el Lago Pojoj es famoso es su extraordinaria belleza paisajística. El agua adquiere tonalidades que pueden ir del azul profundo al turquesa, dependiendo de las condiciones de iluminación, profundidad, composición del agua y características del entorno.

La propia CONANP destaca que las Lagunas de Montebello poseen más de 60 cuerpos de agua con tonalidades que van desde el turquesa y verde hasta otros colores, convirtiendo al conjunto en uno de los paisajes naturales más representativos de Chiapas.

Pojoj tiene además una característica que lo hace particularmente atractivo para los visitantes: una pequeña isla ubicada en el interior de la laguna, conocida turísticamente como Isla de las Orquídeas.

Para llegar a ella se utilizan balsas tradicionales que permiten recorrer tranquilamente el lago y contemplar desde el agua el bosque que rodea al cuerpo lacustre.

La combinación de agua azul turquesa, bosque de montaña, pequeñas islas y formaciones rocosas convierte a Pojoj en uno de los lugares más fotogénicos del circuito de Montebello.

 

 

La historia del Lago Pojoj y las Lagunas de Montebello

Hablar de la historia de Pojoj significa hablar también de la historia de todo el sistema de Lagunas de Montebello.

El territorio fue protegido oficialmente como Parque Nacional el 16 de diciembre de 1959, con el objetivo de conservar sus bosques, aguas y extraordinarios paisajes. Actualmente el área protegida cuenta con una superficie de 6,545.62 hectáreas y comprende territorios de los municipios de La Trinitaria y La Independencia.

Décadas después, el valor ambiental del lugar recibió un reconocimiento internacional. El complejo de humedales obtuvo la designación como sitio Ramsar número 1325 en 2003, debido a la importancia de sus ecosistemas acuáticos y su biodiversidad.

La historia turística también tiene raíces importantes. El programa de conservación del parque documenta que el primer registro de un grupo de guías turísticos en Montebello corresponde a 1981, cuando tres personas comenzaron a ofrecer servicios relacionados con los recorridos por la zona.

Con el paso de los años, habitantes de comunidades cercanas comenzaron a participar cada vez más en la actividad turística mediante recorridos a pie, a caballo y en lancha.

Por eso, visitar Pojoj no sólo representa conocer un paisaje natural. También significa acercarse a una región donde el turismo comunitario se ha convertido en una actividad importante para las poblaciones que viven alrededor del parque.

 

 

¿Cuál es el origen del Lago Pojoj?

Uno de los aspectos más interesantes de Lago Pojoj está debajo de su superficie.

Las Lagunas de Montebello forman un complejo lacustre de origen kárstico. Esto significa que su formación está relacionada con procesos geológicos en los que el agua interactúa durante largos periodos con rocas solubles, particularmente materiales calcáreos.

En el caso de Pojoj, estudios sobre la morfometría de los lagos de Montebello lo clasifican como una uvala, una formación kárstica que puede originarse por la unión o evolución de varias depresiones relacionadas con la disolución de las rocas.

Además, Pojoj destaca por su profundidad. Estudios recopilados en el Atlas de Chiapas reportan una profundidad máxima cercana a 198 metros, lo que lo coloca entre los lagos más profundos registrados en México.

Este dato ayuda a entender por qué el paisaje de Pojoj es mucho más complejo de lo que parece a simple vista. Desde la orilla puede observarse una tranquila superficie azul rodeada de árboles, pero debajo existe un sistema geológico de considerable profundidad.

 

 

¿De dónde viene el nombre Pojoj?

No existe en las fuentes oficiales consultadas una explicación histórica concluyente sobre el origen etimológico del nombre Pojoj.

Por ello, conviene evitar atribuirle un significado específico en lengua maya sin respaldo documental. Lo que sí está ampliamente documentado es que Laguna Pojoj es el nombre oficial utilizado para identificar este cuerpo de agua dentro del Parque Nacional Lagunas de Montebello.

 

 

 

La Isla de las Orquídeas, uno de sus mayores atractivos

Una de las experiencias más buscadas por quienes llegan al Lago Pojoj es el paseo hacia la llamada Isla de las Orquídeas.

El recorrido se realiza tradicionalmente en pequeñas balsas y permite observar el lago desde una perspectiva completamente diferente. En lugar de quedarse únicamente en el mirador, el visitante se adentra en el agua y puede contemplar el bosque desde el centro de la laguna.

La isla es conocida por la presencia de orquídeas y vegetación característica de la región, además de convertirse en uno de los puntos más fotografiados del lugar.

Los visitantes también han reportado la existencia de zonas donde se permite nadar durante determinados recorridos; sin embargo, debido a la profundidad de Pojoj, las condiciones del agua y las indicaciones de los prestadores locales deben respetarse en todo momento.

Si decides realizar el paseo, pregunta previamente qué incluye exactamente el recorrido, cuánto dura, si proporciona chaleco salvavidas y cuáles son las condiciones para nadar.

 

 

¿Qué hacer en el Lago Pojoj?

El atractivo de Pojoj no se limita a contemplar el paisaje. Existen varias actividades que pueden convertir una visita de pocas horas en una experiencia mucho más completa.

Paseo en balsa

Es probablemente la actividad más característica de Lago Pojoj. Las balsas tradicionales permiten llegar a la isla y recorrer parte de la laguna.

Además de ser una experiencia tranquila, ofrece excelentes oportunidades para tomar fotografías del agua y del bosque desde una perspectiva diferente.

 

 

Fotografía de naturaleza

Si disfrutas de la fotografía, lleva suficiente batería y espacio de almacenamiento. Los reflejos de las montañas sobre el agua, las tonalidades de la laguna y los árboles que rodean el lago generan excelentes escenarios.

Las primeras horas del día suelen ser especialmente atractivas para fotografiar paisajes porque la luz puede ser más suave.

Senderismo

El Parque Nacional cuenta con senderos interpretativos y rutas para caminar, además de miradores desde los que pueden observarse distintos cuerpos de agua. La CONANP incluye el senderismo, observación de flora y fauna, fotografía de naturaleza y contemplación del paisaje entre las actividades que pueden realizarse dentro del área protegida.

Observación de flora y fauna

Las Lagunas de Montebello poseen una biodiversidad considerable. La CONANP reporta más de 150 especies de orquídeas y más de 90 especies de hongos, además de especies de aves como el quetzal y el carpintero, así como mamíferos entre los que se encuentra el venado cola blanca.

Por eso, el visitante debe evitar arrancar plantas, molestar animales o llevarse elementos naturales como recuerdo.

¿Cuánto cuesta entrar al Lago Pojoj?

Este punto es importante porque los precios históricos que aparecen en algunos sitios turísticos ya no corresponden necesariamente con la tarifa oficial actual.

La CONANP reporta actualmente una cuota de $125 pesos por persona al día para ingresar al Parque Nacional Lagunas de Montebello. El horario oficial indicado por la dependencia es de 8:00 a 17:00 horas, todos los días.

Existen descuentos y exenciones establecidos para determinados visitantes. La información oficial contempla, entre otros casos, exención para personas adultas mayores, pensionadas y jubiladas, personas con discapacidad y menores de 12 años, mientras que estudiantes y profesores con credencial vigente pueden acceder a descuentos establecidos por la autoridad.

 

 

¿Cuánto cuesta el paseo en balsa de Pojoj?

El paseo en balsa hacia la Isla de las Orquídeas se cobra aparte de la entrada al parque.

Aquí es importante hacer una distinción: no existe una tarifa oficial única de CONANP publicada para el paseo en balsa, y los precios reportados por visitantes y prestadores han cambiado con el tiempo.

Referencias recientes de viajeros sitúan el servicio aproximadamente entre $150 y $300 pesos por persona, aunque el precio puede variar según el recorrido, temporada, número de personas y servicios incluidos.

Por ello, antes de abordar conviene preguntar claramente:

  • Precio por persona o por balsa.
  • Duración del recorrido.
  • Qué lugares incluye.
  • Si llega hasta la Isla de las Orquídeas.
  • Si incluye chalecos salvavidas.
  • Si permite nadar.
  • Si existen cargos adicionales.

De esta manera evitarás confusiones y podrás calcular mejor tu presupuesto.

¿Cuál es la mejor época para visitar Lago Pojoj?

Las Lagunas de Montebello pueden visitarse durante todo el año, pero el paisaje cambia dependiendo de las condiciones meteorológicas.

Durante la temporada de lluvias, el bosque adquiere una apariencia especialmente verde y exuberante; sin embargo, las nubes y precipitaciones pueden reducir la visibilidad de los lagos y hacer más complicados algunos caminos.

En temporada seca es más probable encontrar jornadas despejadas, aunque siempre conviene revisar el pronóstico meteorológico antes de viajar.

Por encontrarse a una altitud considerable, el clima puede sentirse fresco e incluso frío, especialmente temprano por la mañana y al caer la tarde.

Mi recomendación como guía es llegar temprano, recorrer Pojoj con calma y después continuar hacia otros lagos del parque.

 

 

¿Qué llevar para visitar el Lago Pojoj?

Para disfrutar la visita sin contratiempos, prepara una mochila ligera con:

  • Ropa cómoda y abrigadora.
  • Calzado con buena suela para caminar.
  • Impermeable durante la temporada de lluvias.
  • Protector solar.
  • Repelente.
  • Agua potable.
  • Dinero en efectivo para servicios locales.
  • Cámara o teléfono con suficiente batería.
  • Bolsa para regresar con tus residuos.
  • Traje de baño si planeas realizar actividades acuáticas y las condiciones del lugar lo permiten.

También es recomendable llevar efectivo porque algunos servicios comunitarios pueden no contar con terminal bancaria.

¿Qué otros lugares visitar cerca de Lago Pojoj?

Una de las grandes ventajas de viajar hasta Pojoj es que no necesitas limitar tu recorrido a una sola laguna.

El Parque Nacional Lagunas de Montebello cuenta con numerosos cuerpos de agua y atractivos naturales. Entre los más conocidos se encuentran Cinco Lagos, Lago Montebello, Lago Tziscao, Laguna Ensueño, Laguna Encantada y Lago Internacional.

La CONANP señala que el parque ofrece actividades como paseos en lancha, kayak, campismo, observación de aves, senderismo, fotografía de naturaleza y recorridos interpretativos.

Además, Tziscao tiene un atractivo especial porque se encuentra en la zona fronteriza con Guatemala, por lo que puede formar parte de una ruta más amplia por el sureste de Chiapas.

Si dispones de varios días, puedes complementar el viaje con Comitán de Domínguez, Chinkultic, El Chiflón y otros atractivos de la región.

 

 

Recomendaciones para cuidar este paraíso de Chiapas

La belleza de Lago Pojoj depende directamente de la conservación de su ecosistema.

La CONANP establece reglas para los visitantes, entre ellas evitar hacer fogatas en lugares no autorizados, no dañar la flora y fauna y procurar retirar los residuos generados durante la visita.

Por eso, si vas a conocerlo, evita dejar basura, utilizar productos contaminantes en el agua, extraer plantas o alterar el entorno.

También es recomendable contratar servicios de prestadores locales cuando quieras realizar actividades como paseos en balsa. Además de facilitar la experiencia, esto contribuye a la economía de las comunidades que históricamente han participado en el turismo de Montebello.

¿Vale la pena visitar el Lago Pojoj?

Sí, y mucho.

El Lago Pojoj, Chiapas, reúne varios elementos que hacen especial a un destino turístico: un paisaje extraordinario, bosques de montaña, aguas de tonalidades sorprendentes, una isla en medio de la laguna, actividades acuáticas y una historia ligada a la conservación del territorio.

Pero quizá su mayor atractivo es que permite descubrir una parte de Chiapas menos urbana y mucho más cercana a la naturaleza.

Si estás preparando un recorrido por el estado, reserva al menos unas horas para conocer Pojoj. Caminar por sus alrededores, observar el color del agua, subir a una balsa y contemplar la Isla de las Orquídeas son experiencias que difícilmente se olvidan.

Y si tienes tiempo, no te quedes solamente con una laguna: recorre diferentes puntos del Parque Nacional Lagunas de Montebello para descubrir cómo cambia el color del agua y el paisaje de un cuerpo lacustre a otro.

Lago Pojoj es, sin duda, una de esas joyas naturales que explican por qué Chiapas es uno de los destinos de naturaleza más fascinantes de México.

 

 

*BC

Qué esconden las criptas del Templo Expiatorio de León, Guanajuato

Bajo el templo existen 1,919 nichos que también ayudaron a financiar décadas de construcción
Redacción | 24 Agosto, 2026
Cuerpo

A simple vista, el Templo Expiatorio Diocesano del Sagrado Corazón de Jesús, en León, Guanajuato, llama la atención por sus torres, cantera y arquitectura neogótica. Sin embargo, una parte fundamental de su historia se encuentra bajo tierra: siete criptas con 1,919 nichos construidas aprovechando la profunda cimentación que necesitó el edificio.

Estos espacios no solamente tuvieron una función funeraria. Su utilización permitió obtener recursos que ayudaron a sostener económicamente una obra monumental que comenzó en 1921 y continuó durante prácticamente nueve décadas.


emplo Expiatorio Diocesano del Sagrado Corazón de Jesús


¿Por qué existen criptas debajo del Templo Expiatorio?

La respuesta comienza con las características del terreno.

El suelo donde debía levantarse el templo era demasiado arenoso, por lo que fue necesario excavar hasta encontrar un estrato rocoso suficientemente firme. La cimentación alcanzó aproximadamente 12 metros de profundidad y dejó un volumen subterráneo que posteriormente fue aprovechado para construir las criptas.

Entre 1924 y 1931 se construyeron los 1,919 nichos bajo la planta del edificio. El complejo quedó distribuido en hasta siete criptas, convirtiéndose en uno de los elementos menos visibles, pero más particulares, del Expiatorio.


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La creación de estos espacios también resolvió una necesidad práctica: mientras avanzaba una construcción que dependía durante largos periodos de aportaciones particulares, las criptas se transformaron en una fuente de recursos para continuar los trabajos.

Una iglesia levantada con ayuda de los habitantes de León

La historia del Expiatorio está estrechamente ligada a la participación de la comunidad.

El sacerdote Bernardo Chávez Palacios impulsó la creación del templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús y el proyecto arquitectónico quedó inicialmente en manos de Luis G. Olvera. La propuesta original tenía inspiración románica, pero fue modificada para adoptar el estilo gótico que terminaría definiendo al inmueble.


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Los habitantes de León participaron desde los primeros trabajos. Hubo personas que colaboraron en la excavación de los cimientos y otras entregaron materiales o recursos económicos. Incluso se documentaron piedras con los nombres de sus donadores, destinadas a formar parte de los cimientos, muros y otros espacios del templo.

Esta participación ayuda a explicar por qué el edificio terminó convirtiéndose no sólo en un recinto religioso, sino también en un referente de identidad para la ciudad.

Inundaciones y Guerra Cristera frenaron su construcción

Levantar el Expiatorio estuvo lejos de ser un proceso continuo.

Las obras atravesaron distintas interrupciones, entre ellas la inundación de León de 1926, que también afectó los trabajos de las criptas. Posteriormente, el conflicto político y religioso de la época y la Guerra Cristera volvieron a detener el proyecto en una región que tuvo una participación importante dentro de aquel enfrentamiento.


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A pesar de estos obstáculos, la construcción continuó durante buena parte del siglo XX y alcanzó el XXI. Investigaciones sobre la evolución arquitectónica del inmueble sitúan su culminación en 2009, después de haber comenzado en 1921.


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¿Qué hace neogótico al Expiatorio de León?

El edificio reproduce y reinterpreta rasgos vinculados con las grandes construcciones góticas europeas.

En su exterior destacan la verticalidad de las torres, arcos ojivales, tracerías y ornamentación de cantera. El resultado es uno de los principales ejemplos del neogótico desarrollado en México durante finales del siglo XIX y buena parte del XX.

Su escala monumental también ayuda a comprender por qué la construcción necesitó varias generaciones. El inmueble fue evolucionando conforme avanzaban los trabajos y se convirtió en un ejemplo de aquellas grandes iglesias mexicanas cuya edificación se prolongó durante décadas.


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De obra inconclusa a símbolo de León

Más de un siglo después de colocar su primera piedra, el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús forma parte del paisaje urbano y de los referentes arquitectónicos más reconocibles de León.

Su historia, sin embargo, no está únicamente en las torres que pueden observarse desde la calle. Debajo permanecen 1,919 nichos que recuerdan una solución arquitectónica, una práctica funeraria y un mecanismo que ayudó a financiar la construcción de uno de los templos neogóticos más representativos de México.


emplo Expiatorio Diocesano del Sagrado Corazón de Jesús

El Expiatorio es así el resultado de casi nueve décadas de trabajo, interrupciones históricas y aportaciones de generaciones de habitantes que participaron en una obra que finalmente terminó convertida en un emblema de León.
 

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*ARD