Puebla, Pue- Puebla se encuentra ante una oportunidad para atraer nuevas inversiones impulsadas por el nearshoring, la electromovilidad, la inteligencia artificial y la reorganización de las cadenas globales de suministro. Sin embargo, la entidad deberá resolver diversos desafíos para evitar que los capitales terminen en otros estados.
Anselmo Salvador Chávez Capó, profesor investigador de la Escuela de Negocios de la UPAEP, consideró que el cierre de 2026 será un periodo clave para que Puebla aproveche los proyectos relacionados con el Plan México y avance hacia una economía menos dependiente de la manufactura tradicional.
El académico destacó que la entidad cuenta con una posición geográfica privilegiada, debido a que puede convertirse en una plataforma logística para conectar el centro, sureste y occidente del país.
No obstante, esta ventaja deberá acompañarse de nuevas inversiones en infraestructura ferroviaria, logística, energía limpia y disponibilidad de agua.
Las empresas que evalúan instalarse en Puebla también consideran factores como la seguridad, la certeza jurídica y la capacidad para garantizar los servicios que requieren sus operaciones.
Electromovilidad puede transformar la industria poblana
La transición de la industria automotriz hacia la electromovilidad representa una de las principales oportunidades para la entidad.
Puebla podría atraer empresas relacionadas con la producción de baterías, semiconductores, electrónica avanzada, automatización y componentes de alto valor agregado.
Para Chávez Capó, el desafío consiste en que Puebla deje de ser identificada únicamente como una entidad dedicada al ensamble y la manufactura y avance hacia un modelo enfocado en la innovación, tecnología y generación de mayor valor agregado.
“El objetivo es consolidarnos no sólo como un centro de manufactura tradicional, sino como un verdadero polo de innovación, electromovilidad y tecnología de alto valor agregado”, afirmó.
Universidades deben formar al talento que requiere la industria
La disponibilidad de talento especializado será otro elemento fundamental para competir por las nuevas inversiones.
Las universidades poblanas tendrán que acelerar la formación de profesionales en áreas como ingeniería, automatización, matemáticas, idiomas, innovación y pensamiento crítico.
Además, el académico planteó que las instituciones educativas deben estrechar su relación con las compañías para desarrollar soluciones enfocadas en necesidades reales de la industria.
La colaboración entre ambos sectores, señaló, debe superar los convenios institucionales y convertirse en una alianza productiva.
Pymes pueden aprovechar las cadenas globales
El crecimiento del nearshoring también representa una oportunidad para las pequeñas y medianas empresas poblanas.
Chávez Capó consideró que los beneficios no deben concentrarse exclusivamente en las grandes armadoras, sino extenderse hacia proveedores locales de logística, mantenimiento, empaque, automatización, software y servicios especializados.
Para incorporarse a las cadenas globales de suministro, las empresas deberán apostar por la certificación, digitalización y profesionalización de sus procesos.
“La clave no es esperar a que la gran empresa llegue, sino certificar y digitalizar los procesos para convertirse en un proveedor indispensable”, sostuvo.
Otro de los pendientes para Puebla es reducir la informalidad laboral, que de acuerdo con el académico ronda el 70 por ciento.
Generar incentivos para que más empresas ingresen a la formalidad permitiría ampliar la cobertura de seguridad social, mejorar las condiciones laborales y fortalecer la economía estatal.
Al mismo tiempo, los inversionistas requieren condiciones confiables para operar a largo plazo.
Inversionistas buscan agua, energía y seguridad
Antes de instalarse en una entidad, las empresas evalúan cuestiones básicas como la disponibilidad de agua, energía, seguridad y certeza jurídica.
Por ello, Puebla deberá garantizar la protección de instalaciones, el traslado seguro de mercancías y condiciones adecuadas para mantener las operaciones.
El reto para el estado será aprovechar su experiencia industrial y ubicación geográfica para convertirse en un destino competitivo frente a otras entidades que también buscan captar los capitales derivados del nearshoring y la relocalización industrial.
Si Puebla logra atender estos desafíos, la transición hacia la electromovilidad, la tecnología y las nuevas cadenas de suministro podría convertirse en una oportunidad para diversificar su economía y generar empleos de mayor especialización.
*ARD
