La cantidad de horas que una persona duerme cada noche podría determinar la velocidad con la que envejece su cuerpo. Así lo reveló una investigación internacional publicada en Nature, donde científicos encontraron que dormir menos de seis horas o más de ocho acelera el deterioro biológico de distintos órganos.
El análisis incluyó datos de casi 500 mil personas en Reino Unido y mostró que los patrones extremos de sueño afectan sistemas esenciales como el cerebro, el corazón, los pulmones y el hígado.
Además, los investigadores concluyeron que mantener horarios de descanso moderados se relaciona con mejores indicadores de salud y mayor estabilidad metabólica.
Dormir entre 6 y 8 horas protege la salud
De acuerdo con el estudio, las personas con menor desgaste biológico dormían entre 6.4 y 7.8 horas por noche.
Sin embargo, quienes dormían menos de seis horas o más de ocho mostraron una aceleración del envejecimiento en múltiples órganos. Los científicos describieron este fenómeno como una “curva en U”, patrón asociado con enfermedades crónicas y deterioro físico progresivo.
Para medir el envejecimiento biológico, el equipo utilizó herramientas de inteligencia artificial y aprendizaje automático capaces de analizar proteínas, metabolitos e imágenes médicas.
Entre los sistemas estudiados se incluyeron:
- Cerebro
- Corazón
- Pulmones
- Hígado
- Sistema inmunitario
La falta de sueño afecta cuerpo y mente
Los resultados también evidenciaron que dormir poco aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades físicas y trastornos mentales.
Entre las condiciones más relacionadas con la privación del sueño aparecen:
- Ansiedad
- Depresión
- Obesidad
- Diabetes tipo 2
- Hipertensión
Asimismo, los investigadores detectaron vínculos entre el mal descanso y enfermedades respiratorias como el asma y la EPOC.
El doctor Junhao Wen, autor principal del estudio, explicó que el sueño regula mucho más que el cansancio mental. Según indicó, cuando el descanso se altera, el cuerpo desencadena procesos biológicos que aceleran el envejecimiento general.
El sueño ya es prioridad en salud pública
La relevancia del descanso creció significativamente en los últimos años. Incluso, la American Heart Association incorporó la duración del sueño dentro de sus principales indicadores de salud cardiovascular.
Además, datos de los CDC revelan que aproximadamente un tercio de los adultos duerme menos de lo recomendado, situación que ya es considerada una “epidemia silenciosa”.
Especialistas advierten que los malos hábitos de sueño generan pérdidas económicas, problemas de productividad y aumento en enfermedades crónicas alrededor del mundo.
Por ello, mejorar la calidad del descanso podría convertirse en una estrategia clave para retrasar el envejecimiento y proteger la salud integral de millones de personas.
Con información de Infobae
*ARD
