El glioblastoma es considerado uno de los cánceres cerebrales más agresivos y con peor pronóstico en el mundo. Su capacidad para crecer rápidamente e infiltrarse en tejido cerebral sano complica tratamientos como cirugía, radioterapia e inmunoterapia.
Ahora, un estudio publicado en Nature y difundido por el NIH reveló una hipótesis inesperada: la testosterona podría desempeñar un papel protector frente al crecimiento tumoral en hombres.
La investigación fue desarrollada por científicos de la Cleveland Clinic, quienes observaron que la disminución de hormonas androgénicas altera mecanismos inmunológicos y favorece un entorno que beneficia el avance del cáncer.
El cerebro tiene un sistema inmunológico especial
El cerebro cuenta con mecanismos defensivos distintos al resto del cuerpo debido a su sensibilidad.
Justin Lathia, director científico del Centro de Tumores Cerebrales de la Cleveland Clinic, explicó que el órgano mantiene cierto aislamiento inmunológico para evitar inflamaciones excesivas.
Sin embargo, el estudio mostró que cuando disminuye la testosterona, este sistema puede intensificarse de forma negativa.
La falta de andrógenos activa hormonas relacionadas con el estrés y dificulta que células defensivas lleguen hasta el tumor.
Como resultado, el sistema inmune pierde capacidad para combatir el glioblastoma.
Los hombres podrían ser más vulnerables
Especialistas llevan años intentando comprender por qué el glioblastoma aparece con mayor frecuencia en hombres.
El nuevo estudio sugiere que las hormonas masculinas participan directamente en mecanismos cerebrales relacionados con el control inmunológico y la evolución del cáncer.
Los investigadores también detectaron inflamación en regiones alejadas del tumor, especialmente en el hipotálamo, estructura vinculada con hormonas y estrés.

Además, el fenómeno fue más evidente en modelos masculinos que femeninos.
Datos clínicos reforzaron la hipótesis
El equipo científico analizó información de más de mil 300 hombres con glioblastoma registrados en bases del NIH.
Los resultados mostraron que quienes recibían suplementación de testosterona tenían 38 por ciento menos riesgo de mortalidad frente a pacientes sin tratamiento hormonal.
No obstante, los expertos aclararon que el estudio es observacional y todavía no permite confirmar una relación causal directa.
Aun así, consideran que los hallazgos podrían abrir nuevas líneas terapéuticas frente al cáncer cerebral.
Especialistas llaman a realizar más estudios
Anthony Letai, director del Instituto Nacional del Cáncer, destacó que los resultados representan una oportunidad para explorar nuevas estrategias médicas.
Sin embargo, investigadores subrayaron que todavía se requieren ensayos clínicos controlados para evaluar seguridad y eficacia.
Asimismo, advirtieron que algunos tratamientos oncológicos que disminuyen andrógenos podrían generar efectos particulares en tumores cerebrales.
Los próximos trabajos científicos buscarán comprender cómo interactúan las hormonas, el sistema inmune y el cerebro en pacientes con glioblastoma.
Con información de Infobae
*ARD
