Las enfermedades cardiovasculares en mujeres representan una de las principales causas de muerte en México. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtió que factores como la obesidad, el sedentarismo y los malos hábitos alimenticios incrementan el riesgo de infarto desde edades tempranas.
Además, especialistas señalan que estas condiciones suelen pasar desapercibidas, lo que retrasa la atención médica y agrava las complicaciones.
Obesidad y sobrepeso: detonantes del riesgo cardiovascular
La investigadora Ana Lilia Rodríguez Ventura explicó que el sobrepeso y la obesidad deben considerarse enfermedades crónicas. Esto se debe a que provocan inflamación sistémica, la cual acelera el envejecimiento y afecta directamente al corazón.
En México, la situación resulta preocupante, ya que:
- El 75 % de los adultos presenta sobrepeso u obesidad
- Hasta el 50 % de las niñas tiene grasa corporal alterada
Por lo tanto, estos factores aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como complicaciones metabólicas.
Impacto en la salud femenina a largo plazo
El exceso de peso no solo afecta la salud cardiovascular, sino que también genera otros problemas en mujeres. Entre ellos destacan:
- Síndrome de ovario poliquístico
- Problemas reproductivos
- Alteraciones hormonales
- Mayor riesgo de diabetes
En consecuencia, estos padecimientos incrementan la probabilidad de sufrir un infarto en mujeres a edades más tempranas.
Síntomas y señales de alerta
La American Heart Association destaca que muchas mujeres no identifican correctamente los síntomas de un infarto. Esto ocurre porque las señales pueden ser distintas a las de los hombres.
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Dolor o presión en el pecho
- Fatiga extrema
- Ansiedad o dificultad para respirar
- Dolor en espalda, cuello o brazos
- Malestar estomacal
Además, algunas mujeres experimentan síntomas más sutiles, lo que retrasa la búsqueda de atención médica.
Hábitos saludables que reducen el riesgo hasta en 89 %
Especialistas coinciden en que adoptar hábitos saludables puede reducir hasta en un 89 % el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En este sentido, recomiendan:
- Incrementar la actividad física diaria
- Consumir alimentos frescos y naturales
- Disminuir el consumo de azúcares y grasas
- Evitar el tabaquismo
- Limitar el consumo de alcohol
Asimismo, mantener un peso saludable y acudir a revisiones médicas periódicas permite detectar a tiempo posibles complicaciones.
Importancia de la detección temprana
La detección oportuna resulta clave para reducir la mortalidad por enfermedades del corazón en mujeres. Sin embargo, muchas pacientes no acuden al médico hasta que los síntomas se vuelven graves.
Por ello, los especialistas insisten en fomentar la educación en salud y promover chequeos preventivos desde edades tempranas.
Conclusión: prevenir para salvar vidas
En conclusión, las enfermedades cardiovasculares en mujeres requieren mayor atención y conciencia social. Aunque los factores de riesgo son elevados, la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva.
Adoptar un estilo de vida saludable, reconocer los síntomas y actuar a tiempo puede marcar la diferencia. De esta manera, se puede reducir significativamente el impacto de estos padecimientos en la población femenina.
Con información de UnoTV
*ARD
