Durante siglos, la medicina ha estudiado distintos fluidos corporales para comprender enfermedades humanas. La orina, la sangre venosa y las heces han sido analizadas desde hace miles de años.
Sin embargo, la sangre menstrual ha permanecido prácticamente ignorada por la ciencia.
Ahora, investigadores y empresas de biotecnología comienzan a explorar su enorme potencial para diagnosticar enfermedades de manera más sencilla y menos invasiva.
Empresas como NextGen Jane han comenzado a analizar este fluido biológico con el objetivo de desarrollar pruebas médicas innovadoras.
Historias que impulsan la investigación
Una de las voluntarias en estos estudios es Emma Backlund, una estudiante estadounidense que ha sufrido durante años dolorosas menstruaciones.
Cuando tenía 11 años experimentó su primer periodo menstrual con dolores tan intensos que pensó que estaba gravemente enferma.
Durante más de una década sufrió síntomas como vómitos, dolor pélvico y fatiga extrema.
Finalmente fue diagnosticada con Endometriosis, una enfermedad que afecta a millones de mujeres en el mundo.
Un problema global de salud femenina
La endometriosis ocurre cuando el tejido que recubre el interior del útero comienza a crecer en otras partes del cuerpo.
Esto provoca inflamación, dolor severo y problemas de fertilidad.
Se estima que cerca de 190 millones de mujeres en el mundo padecen esta enfermedad.
Uno de los mayores desafíos es que el diagnóstico suele tardar muchos años.
Actualmente, la única forma definitiva de confirmarlo es mediante una cirugía llamada laparoscopia.
Lo que revela la sangre menstrual
Los científicos creen que la sangre menstrual podría ayudar a cambiar esta situación.
Según el investigador Ridhi Tariyal, este fluido contiene células del sistema reproductivo que no se encuentran en otros tipos de muestras biológicas.
Por ello, algunos expertos lo consideran una especie de biopsia natural del útero.
El análisis de este material podría revelar biomarcadores asociados con diversas enfermedades.
Investigaciones prometedoras
La investigadora Christine Metz ha identificado diferencias celulares importantes entre mujeres con endometriosis y aquellas que no padecen la enfermedad.
Entre los hallazgos se encuentran alteraciones en células inmunitarias y en los fibroblastos del endometrio.
Estos cambios podrían servir para desarrollar pruebas diagnósticas más rápidas.
Los científicos esperan que en los próximos años puedan aprobarse kits caseros para detectar la enfermedad.
Nuevas aplicaciones médicas
La sangre menstrual también podría utilizarse para estudiar enfermedades metabólicas.
La empresa Qvin desarrolló una compresa sanitaria llamada Q-Pad que permite analizar niveles de glucosa.
Este dispositivo fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos en 2024.
Además, estudios han mostrado que este fluido puede detectar infecciones como el Virus del Papiloma Humano.
Los investigadores también exploran su utilidad para detectar infecciones de transmisión sexual y enfermedades autoinmunes.
Desafíos científicos y culturales
A pesar de su potencial, la investigación sobre sangre menstrual enfrenta diversos obstáculos.
Durante décadas, el tema fue considerado tabú en muchas culturas, lo que limitó el interés científico.
Además, históricamente la investigación médica se ha enfocado en hombres, dejando de lado muchos aspectos de la salud femenina.
Por ello, los especialistas consideran que este campo apenas comienza a desarrollarse.
Un futuro prometedor para la salud femenina
Actualmente, universidades y centros de investigación están destinando recursos para estudiar la sangre menstrual.
El Instituto Tecnológico de Massachusetts lanzó una iniciativa para analizar cómo el ciclo menstrual influye en el sistema inmunológico.
También están surgiendo biobancos de sangre menstrual que permitirán a los científicos acceder a muestras para investigaciones futuras.
Los especialistas consideran que este tipo de estudios podría transformar el diagnóstico de múltiples enfermedades.
Para millones de mujeres, estos avances podrían significar diagnósticos más rápidos, tratamientos más eficaces y una mejor calidad de vida.
Con información de BBC
*ARD
