La relación entre la alimentación y el sistema inmunológico continúa revelando nuevos hallazgos científicos. Un estudio de la Universidad de Queensland, en Australia, concluyó que el tipo de grasas que una persona consume puede modificar la resistencia y funcionamiento de las células T, fundamentales para proteger al organismo.
La investigación, publicada en Nature, señala que la dieta puede cambiar la composición de grasa dentro de estas células inmunes, lo que influye directamente en su capacidad para combatir infecciones y tumores.
Este descubrimiento aporta nuevas pistas sobre cómo la nutrición puede fortalecer la respuesta inmunológica.
El papel de las células T en la defensa del organismo
Las células T forman parte del sistema inmunológico adaptativo y tienen la función de identificar y atacar agentes dañinos como virus, bacterias o células cancerígenas.
Según explicó el profesor Di Yu, del Instituto Frazer de la Universidad de Queensland, estas células dependen en gran medida de su composición lipídica para funcionar correctamente.
En otras palabras, los tipos de grasa presentes en la dieta influyen en la estructura de las células T y pueden determinar si se mantienen fuertes o si se vuelven vulnerables a procesos de daño celular.
Qué reveló el estudio sobre las grasas en la dieta
Los investigadores observaron que las células T son particularmente sensibles a un proceso conocido como muerte celular inducida por oxidación.
Este fenómeno ocurre cuando las grasas oxidadas se acumulan dentro de la célula y dañan su membrana externa.
Sin embargo, el estudio encontró que una dieta con mayor proporción de ácidos grasos monoinsaturados (MUFA) ayuda a proteger a las células T frente a este tipo de daño.
Como resultado, estas células se vuelven más resistentes, se multiplican con mayor eficacia y desempeñan mejor su función defensiva.
Diferencia entre grasas PUFA y MUFA
Las grasas poliinsaturadas (PUFA) y las grasas monoinsaturadas (MUFA) son dos tipos de lípidos presentes en distintos alimentos.
Los científicos descubrieron que cuando la dieta contiene una menor proporción de PUFA y una mayor cantidad de MUFA, las células T presentan una mayor resiliencia frente al estrés celular.
No obstante, los investigadores subrayan que todavía no existe evidencia suficiente para establecer una proporción ideal entre ambos tipos de grasa.
Por ello, recomiendan continuar investigando el impacto de cada nutriente en el sistema inmunológico.
Alimentos que contienen estas grasas
Los alimentos ricos en PUFA incluyen pescados grasos y diversos aceites vegetales.
Entre ellos destacan:
Aceite de maíz
Aceite de soja
Aceite de girasol
Nueces
Semillas de linaza
Mientras tanto, los alimentos ricos en MUFA incluyen productos ampliamente presentes en la dieta mediterránea.
Algunos ejemplos son:
Aceite de oliva
Aguacate
Almendras
Pistachos
Avellanas
Anacardos
Estos alimentos se han asociado durante años con beneficios para la salud cardiovascular y ahora también podrían tener efectos positivos en la inmunidad.
Impacto en vacunas y tratamientos contra el cáncer
Uno de los aspectos más prometedores del estudio es su posible aplicación en el campo de la medicina.
Cuando las células T se vuelven más resistentes, pueden ayudar al organismo a producir más anticuerpos.
Esto podría traducirse en una mejor respuesta a las vacunas y en una mayor capacidad para combatir infecciones.
Además, las células T más fuertes también muestran una mayor eficacia para detectar y atacar tumores, lo que abre nuevas posibilidades para mejorar las inmunoterapias contra el cáncer.
Nuevas estrategias para fortalecer la inmunidad
Los investigadores consideran que el metabolismo de las grasas dentro del organismo desempeña un papel clave en el funcionamiento del sistema inmunológico.
Por ello, modificar la dieta podría convertirse en una estrategia accesible para reforzar las defensas del cuerpo.
En el futuro, los médicos podrían combinar tratamientos médicos con recomendaciones nutricionales específicas para fortalecer las células inmunes.
Aunque aún se requieren más estudios, los científicos creen que comprender la relación entre dieta y sistema inmunológico podría transformar la forma en que se previenen y tratan diversas enfermedades.
Con información de El Debate
*ARD
