Un estudio difundido en el British Journal of Sports Medicine determinó que el ejercicio contra la depresión leve y la ansiedad puede funcionar como tratamiento de primera línea. La investigación examinó 63 metaanálisis con casi 80 mil participantes y comparó diferentes modalidades de actividad física.
Los resultados mostraron que el entrenamiento aeróbico, la resistencia y disciplinas mente-cuerpo reducen síntomas emocionales. Sin embargo, las actividades que elevan la frecuencia cardiaca demostraron mayor eficacia. Por lo tanto, correr, nadar o bailar se posicionan como opciones clave en intervenciones preventivas.
Jóvenes y madres primerizas presentan mayores mejoras
El estudio identificó que adultos jóvenes y madres primerizas registraron avances más notorios. Entre 15 y 20 por ciento de las mujeres enfrenta depresión o ansiedad tras el parto. Además, la prevalencia en jóvenes de 16 a 24 años ha crecido en años recientes.
La Organización Mundial de la Salud reporta más de 280 millones de personas con depresión y 301 millones con ansiedad. En este contexto, el ejercicio supervisado o grupal incrementa beneficios gracias a la interacción social.
Revisión científica respalda hallazgos
Una revisión de la Cochrane confirmó resultados similares tras analizar 73 ensayos clínicos. Investigadores de la University of Lancashire sostuvieron que el impacto puede equipararse al de medicamentos o psicoterapia.
Especialistas explicaron que el ejercicio estimula serotonina, dopamina y endorfinas, así como factores de crecimiento cerebral vinculados a la neuroplasticidad. Aun así, académicos del King's College London precisaron que en depresión severa el ejercicio debe complementar el tratamiento clínico.
En definitiva, iniciar con metas pequeñas, como caminar diariamente, puede ofrecer beneficios tangibles en la salud mental, con bajo costo y mínimos riesgos.
Con información de Agencias
*ARD
