Los accidentes cerebrovasculares representan una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel global. Las proyecciones más recientes anticipan un aumento sostenido de casos, lo que genera presión sobre los sistemas de salud y afecta a sectores productivos en edad laboral.
La Stroke Association advirtió que, sin acciones preventivas efectivas, el escenario será crítico en los próximos años. La organización enfatizó que la mayoría de los episodios no son inevitables y pueden evitarse mediante el control de factores de riesgo ampliamente conocidos.

Incremento proyectado para 2035
Las previsiones indican que para 2035 se podrían registrar más de 151 mil accidentes cerebrovasculares anuales en el Reino Unido, lo que implica un aumento del 42% frente a los niveles actuales. Esta tendencia refuerza la urgencia de adoptar estrategias preventivas tanto individuales como colectivas.
Alexis Kolodziej señaló que persiste la idea de que los derrames cerebrales son consecuencia natural del envejecimiento. Sin embargo, aclaró que esta percepción es incorrecta, ya que nueve de cada diez accidentes cerebrovasculares pueden prevenirse con acciones oportunas.
El especialista destacó que los controles médicos regulares, combinados con hábitos saludables, influyen directamente en la reducción del riesgo. En particular, el monitoreo de la presión arterial permite detectar de manera temprana condiciones que pueden derivar en un evento cerebral.
Aumento en personas jóvenes
Aunque la mayoría de los casos ocurre en mayores de 70 años, la incidencia crece con mayor rapidez en adultos jóvenes. Este fenómeno se asocia principalmente con factores de estilo de vida, como el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
La hipertensión interviene en cerca del 50% de los accidentes cerebrovasculares. La presión elevada daña las arterias cerebrales y favorece tanto las hemorragias como la formación de coágulos que bloquean el flujo sanguíneo.
Kolodziej subrayó que nunca es demasiado pronto para medir la presión arterial. Valores entre 120 y 129 mm Hg representan una señal de alerta que permite realizar ajustes antes de desarrollar hipertensión clínica.
Ejercicio, alimentación y prevención
La actividad física regular mejora la circulación y reduce el riesgo de coágulos. Además, disminuir el consumo de sal, evitar el tabaco y moderar el alcohol contribuye de forma directa a la prevención de accidentes cerebrovasculares.
La fibrilación auricular incrementa de manera considerable el riesgo de derrame cerebral. Su detección oportuna y el tratamiento con anticoagulantes reducen significativamente la probabilidad de un evento grave.
Con información de Infobae
*ARD
