Las personas adultas que se identifican como noctámbulas enfrentan un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, en comparación con quienes mantienen rutinas diurnas, según un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association. La investigación señala que este riesgo es más elevado en mujeres de mediana edad y adultas mayores.
El análisis se basó en datos de más de 300 mil personas del Biobanco del Reino Unido, con un seguimiento promedio de 14 años. Los investigadores evaluaron cómo los cronotipos influyen en la salud del corazón, considerando factores conductuales y metabólicos.
Tipos de cronotipo identificados
Los participantes se clasificaron como matutinos, vespertinos o intermedios. Solo el 8 por ciento se definió como claramente vespertino, mientras que casi el 25 por ciento se identificó como matutino. La mayoría no mostró una preferencia clara y fue clasificada como intermedia.
Para medir la salud cardiovascular, el estudio consideró variables como dieta, actividad física, consumo de tabaco, calidad del sueño, peso corporal, colesterol, glucosa y presión arterial. Estos indicadores permitieron construir una puntuación general de salud.
El análisis reveló que las personas nocturnas presentaron una probabilidad 79 por ciento mayor de tener una mala puntuación de salud cardiovascular. Además, el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular fue 16 por ciento superior en comparación con los cronotipos intermedios.
Diferencias entre hombres y mujeres
Uno de los hallazgos más relevantes fue que las mujeres con cronotipo vespertino mostraron peores indicadores cardiovasculares que los hombres noctámbulos. Este resultado resalta la necesidad de enfoques preventivos diferenciados por género.
Los investigadores explicaron que los noctámbulos tienden a presentar patrones de sueño irregulares, mayor consumo de nicotina y una dieta menos saludable, factores que impactan directamente en la salud del corazón. En contraste, las personas matutinas mostraron mejores puntuaciones generales.
El autor principal, Sina Kianersi, indicó que la desalineación circadiana afecta funciones fisiológicas clave, lo que incrementa el riesgo cardiovascular. Este desajuste ocurre cuando el reloj biológico no coincide con los horarios sociales y de luz natural.
Intervenciones personalizadas
Especialistas de la American Heart Association señalaron que los resultados abren la puerta a intervenciones personalizadas, ya que algunos tratamientos y medicamentos funcionan mejor cuando se ajustan al cronotipo del paciente.
Finalmente, los autores advirtieron que la muestra no representa completamente a la población general y que el cronotipo se basó en autorreporte, lo cual debe considerarse al interpretar los resultados.
*ARD
