Puebla, Pue.- La Copa Mundial de la FIFA 2026 marcará el regreso del torneo más importante del fútbol a México. Sin embargo, además del entusiasmo deportivo, el evento refleja cómo ha evolucionado la economía nacional durante los últimos 56 años.
Un estudio elaborado por Manuel Tregear Maldonado, investigador de la Universidad Anáhuac Puebla, compara los indicadores económicos registrados en los Mundiales de 1970, 1986 y 2026, mostrando profundas diferencias en el crecimiento económico, la inflación y el acceso de los aficionados al espectáculo.
De la estabilidad al bajo crecimiento
Durante México 1970, el país vivía una etapa de expansión económica conocida como el Desarrollo Estabilizador. La economía registraba un crecimiento superior al seis por ciento anual, con inflación moderada y estabilidad en el tipo de cambio.
Dieciséis años después, el escenario cambió completamente. En 1986, la Copa del Mundo se realizó en medio de una de las crisis económicas más severas del país, con inflación superior al 100 por ciento, caída del PIB y un panorama agravado por el sismo ocurrido en 1985.
Actualmente, México mantiene estabilidad financiera y una inflación cercana al 3.37 por ciento, aunque el crecimiento económico continúa siendo limitado.
El boleto pasó de ser accesible a convertirse en un lujo
El estudio destaca que uno de los cambios más importantes está relacionado con el costo para asistir a los partidos.
En 1970, el boleto más económico equivalía prácticamente al salario mínimo diario. Incluso durante el Mundial de 1986, un paquete para varios encuentros seguía siendo relativamente accesible para los trabajadores.
En cambio, para 2026, la entrada más económica para un partido de fase de grupos supera los mil pesos, lo que representa más de 20 días de salario mínimo vigente.
Este incremento refleja una pérdida del poder adquisitivo para quienes desean vivir la experiencia desde los estadios.
El Mundial también impulsará la economía
Pese al elevado costo para los aficionados, el análisis estima que la organización de la Copa del Mundo tendrá un impacto positivo en la economía mexicana.
Se prevé que el evento aporte entre 0.14 y 0.15 por ciento del PIB nacional, impulsado por el turismo, el consumo, la inversión y la actividad comercial que genera un torneo de esta magnitud.
México es otro país
Además del cambio económico, el estudio muestra la evolución demográfica.
En 1970, el país contaba con 48.2 millones de habitantes; para 1986 la cifra se acercaba a los 79 millones y, rumbo a 2026, la población supera los 132 millones.
La comparación permite entender que, aunque México conserva su tradición futbolera y vuelve a recibir una Copa del Mundo, las condiciones económicas y sociales son completamente distintas. Hoy, el reto ya no es únicamente organizar el torneo, sino lograr que más aficionados puedan disfrutarlo sin que el costo represente una barrera.
*ARD
