La toma de la planta de amoniaco en la Bahía de Ohuira por parte de comunidades mayo-yoreme representa un punto de inflexión en la defensa del territorio en Sinaloa.
Desde las primeras horas del lunes, integrantes del colectivo ¡Aquí No! instalaron un bloqueo indefinido en las instalaciones de Gas Petroquímica de Occidente (GPO), filial del consorcio internacional Proman.
La acción, aunque pacífica, busca presionar al gobierno federal para detener un proyecto que consideran una amenaza directa para su supervivencia.
Bloqueo indefinido y control de accesos a la planta
El paro en la planta de amoniaco en Sinaloa inició alrededor de las 4:00 de la mañana, con la instalación de un plantón en el acceso principal.
Entre 150 y 200 manifestantes participan en la protesta, provenientes de comunidades como Ohuira, Paredones, Lázaro Cárdenas y Juan José Ríos.
Los líderes del movimiento han dejado claro que el bloqueo será indefinido y que no permitirán el ingreso de personal o autoridades, hasta obtener una respuesta concreta.

Denuncian devastación ambiental en zona Ramsar
Uno de los principales argumentos de los pueblos indígenas es el impacto ecológico que ya ha generado el proyecto.
De acuerdo con los manifestantes, la construcción de la planta ha provocado:
- Destrucción de manglares
- Relleno de humedales protegidos
- Alteración del ecosistema costero
La Bahía de Ohuira forma parte de un sistema reconocido como sitio Ramsar, lo que le otorga relevancia internacional en materia de conservación ambiental.
Para las comunidades, estos daños son irreversibles y justifican la cancelación total del proyecto.
Más de una década de conflicto y resistencia social
La oposición a la planta de amoniaco no es reciente. Los pueblos mayo-yoreme han sostenido una lucha de más de 12 años contra su construcción.
El conflicto escaló hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que en 2022 reconoció el derecho de las comunidades a ser consultadas.
Sin embargo, los opositores denuncian irregularidades en dicho proceso, lo que ha profundizado la desconfianza hacia las instituciones.

Riesgos para la población y alerta internacional
El conflicto ha generado preocupación más allá de México. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido alertas sobre los posibles riesgos del proyecto.
Entre los principales peligros se encuentran:
- Fugas de sustancias químicas
- Formación de nubes tóxicas
- Impacto en miles de personas que dependen del ecosistema
Se estima que al menos 6,600 habitantes podrían verse directamente afectados en caso de un incidente.
Comunidades rechazan cualquier alternativa que no sea cancelación
Aunque la empresa ha defendido la planta como un proyecto de desarrollo económico, las comunidades mantienen una postura firme.
Los pueblos indígenas han rechazado incluso la posibilidad de reubicar la planta, insistiendo en:
- Cancelación definitiva del megaproyecto
- Reparación del daño ambiental
- Respeto a sus derechos colectivos
Para los manifestantes, cualquier otra opción perpetúa el problema.

Autoridades plantean estudios, pero crece la presión social
Mientras autoridades ambientales proponen nuevos estudios para evaluar el impacto del proyecto, las comunidades consideran que estas medidas son insuficientes.
El movimiento sostiene que el daño ya está documentado y que retrasar decisiones solo agrava la crisis ambiental y social en la región.
La presión social continúa creciendo conforme se prolonga el bloqueo.

*BC
