México avanzó hacia la soberanía sanitaria con la firma de un convenio entre la Secretaría de Salud, Birmex, Liomont y la farmacéutica Moderna para producir vacunas de ARN mensajero en el país, anunció la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El acuerdo permitirá no solo fabricar biológicos contra Covid-19, sino también desarrollar vacunas prioritarias contra dengue y distintos tipos de cáncer, mediante cooperación científica entre especialistas nacionales e internacionales.

Producción nacional reducirá dependencia del extranjero
La mandataria destacó que este convenio fortalecerá la capacidad de México para responder a emergencias sanitarias sin depender de cadenas de suministro internacionales, como ocurrió durante la pandemia.
Además, la fabricación local de vacunas ARN permitirá acelerar procesos regulatorios y ampliar la cobertura de inmunización en zonas de alta vulnerabilidad.
Transferencia tecnológica impulsa ciencia mexicana
El acuerdo contempla la transferencia de tecnología y la capacitación de personal especializado, lo que posiciona a México como un referente regional en biotecnología y producción farmacéutica avanzada.
Expertos señalaron que este modelo puede convertirse en una plataforma para desarrollar tratamientos innovadores contra enfermedades emergentes y padecimientos crónicos.

Brote de sarampión subraya urgencia del acuerdo
El anuncio ocurre en un contexto epidemiológico complejo, marcado por un brote de sarampión en México con 8,459 casos acumulados, incluidos más de 2,000 contagios en las primeras semanas de 2026.
Ante este escenario, el Gobierno federal reforzó las campañas de vacunación masiva, mientras avanza en estrategias de autosuficiencia para garantizar biológicos oportunos.

Impacto en salud pública y política científica
Autoridades sanitarias consideraron que la producción nacional de vacunas de última generación fortalecerá la seguridad sanitaria, impulsará la investigación biomédica y generará empleos especializados en el sector farmacéutico.
Analistas coinciden en que este paso marca un cambio estructural en la política científica del país, al priorizar el desarrollo tecnológico propio frente a la dependencia histórica del extranjero.

Con información de El Independiente
*BC
