Luego de más de una década de disputas legales, el empresario Ricardo Salinas Pliego realizó el primer abono de su deuda fiscal con la Secretaría de Hacienda, en un caso que se convirtió en uno de los más emblemáticos del país por su dimensión económica y política.
El acuerdo aprobado por autoridades fiscales contempla el pago del adeudo restante en 18 parcialidades, conforme a lo previsto en el Código Fiscal de la Federación, aplicable cuando los créditos ya son definitivos.
Hacienda aclaró que no se trata de una condonación, sino de un mecanismo de regularización previsto en la ley tras resoluciones firmes.
Cómo se originó la deuda de Salinas Pliego
Los adeudos se remontan a ejercicios fiscales de más de diez años atrás, cuando el SAT determinó que empresas vinculadas a Grupo Salinas omitieron el pago de impuestos federales.
Con el paso del tiempo, los créditos fiscales se incrementaron por intereses, recargos y actualizaciones, hasta alcanzar un monto cercano a los 51 mil millones de pesos, lo que colocó el expediente en el centro del debate público.

Un conflicto que escaló al terreno político
Durante años, el empresario recurrió a amparos y recursos administrativos, prolongando el litigio en tribunales. Paralelamente, utilizó redes sociales y espacios mediáticos para acusar al Gobierno federal de persecución fiscal.
Desde Hacienda, la postura fue constante: los adeudos eran créditos fiscales firmes, avalados por resoluciones judiciales, y el contribuyente simplemente había postergado su cumplimiento.
La Corte cerró la puerta legal
El punto de quiebre ocurrió cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó diversos recursos promovidos por empresas del grupo empresarial, agotando las vías de impugnación.
Con ello, el pago se volvió inevitable, ante el riesgo de embargos, sanciones adicionales y acciones coercitivas, lo que derivó en el primer abono formal al erario.

Con información de Quien
*BC
