Israel aseguró este sábado que Alí Jameneí murió en los bombardeos lanzados junto a Estados Unidos, en un hecho que podría alterar profundamente el equilibrio político en Medio Oriente. De confirmarse, que Israel da por muerto a Alí Jameneí marcaría un punto de quiebre histórico, pues sería la primera vez que elimina a un jefe de Estado en funciones.
La información fue difundida por una fuente oficial israelí bajo anonimato, quien afirmó que el cuerpo del líder supremo fue hallado en un búnker. Sin embargo, agencias iraníes como Tasnim y Mehr negaron el fallecimiento y sostuvieron que Jameneí continúa al mando. Desde Teherán calificaron la versión como parte de una “guerra psicológica”.
Netanyahu habla de “indicios crecientes”
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que existen “indicios crecientes” de que el líder iraní ya no está con vida. Además, declaró que el ataque destruyó el complejo donde operaba el dirigente y advirtió que continuarán los bombardeos contra objetivos estratégicos del régimen.
Según medios locales, la ofensiva inicial alcanzó a cerca de 30 altos mandos iraníes, incluidos comandantes de la Guardia Revolucionaria y figuras vinculadas al programa nuclear. El objetivo declarado por Israel y Estados Unidos es debilitar o derrocar al régimen islámico instaurado tras la revolución de 1979.

El líder que consolidó el poder absoluto en Irán
Alí Jameneí, de 86 años, asumió el liderazgo supremo en 1989 tras la muerte de Ruhollah Jomeini. Desde entonces, acumuló amplias prerrogativas políticas, militares y religiosas. Durante más de tres décadas, ejerció una autoridad que trascendió al presidente iraní y a otras instituciones del Estado.
Su visión política rechazó la separación entre religión y gobierno. Inspirado en corrientes del islam político, defendió que clérigos interpretaran la ley islámica como guía del Estado. Bajo su mandato, Irán enfrentó sanciones internacionales, aislamiento diplomático y un deterioro económico sostenido.
Protestas, represión y fractura social
El mandato de Jameneí estuvo marcado por episodios de represión interna. En 2022, la muerte de Yina Mahsa Amini tras ser detenida por la policía moral desató protestas masivas en todo el país. Organizaciones internacionales reportaron miles de víctimas en distintas oleadas de manifestaciones.
Aunque sectores importantes de la población expresaron rechazo al régimen, aproximadamente un tercio de los iraníes mantuvo su respaldo al sistema político. En este contexto, la noticia de que Israel da por muerto a Alí Jameneí podría generar tanto celebraciones como una radicalización de grupos leales.
Un posible vacío de poder en plena ofensiva militar
Si se confirma que Alí Jameneí murió en los bombardeos, la República Islámica enfrentaría uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La ausencia de un sucesor claramente definido podría abrir disputas internas dentro de la élite política y militar.
Además, la escalada podría extenderse a nivel regional si Teherán responde contra intereses israelíes o estadounidenses. Por ello, la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una confrontación mayor en Medio Oriente.
El derrocamiento del régimen es ahora un objetivo expresado por Washington y Tel Aviv, lo que introduce un nuevo capítulo en la histórica confrontación entre Irán, Estados Unidos e Israel.
*IC
