La crisis entre Pakistán y Afganistán entró en una fase crítica luego de que Islamabad declarara “guerra abierta” y ejecutara bombardeos sobre ciudades afganas, incluida la capital, en respuesta a recientes enfrentamientos en la frontera común.
La escalada revive uno de los momentos más tensos desde que los talibanes retomaron el poder en 2021.

Explosiones en Kabul y sobrevuelo de aeronaves
Reporteros internacionales documentaron fuertes detonaciones en Kabul y Kandahar, acompañadas por el sobrevuelo de aviones militares.
La ofensiva paquistaní ocurrió después de que fuerzas afganas atacaran posiciones fronterizas de Pakistán, en lo que calificaron como represalia por bombardeos previos atribuidos a Islamabad.
Islamabad endurece su postura
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, declaró que la paciencia de su país se agotó y advirtió que la confrontación entraba en una nueva etapa.
Por su parte, el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, aseguró que los ataques constituyen una “respuesta proporcional” ante la amenaza transfronteriza.
En reacción inmediata, el portavoz talibán Zabihullah Mujahid anunció que Afganistán reanudará operaciones aéreas “a gran escala” contra objetivos militares paquistaníes.

Origen de la tensión: acusaciones cruzadas
Desde la llegada de los talibanes al poder en 2021, las relaciones bilaterales se deterioraron progresivamente. Islamabad acusa al gobierno afgano de permitir la operación de militantes que ejecutan ataques en su territorio, una acusación que Kabul rechaza.
En los últimos meses se registraron:
Enfrentamientos armados en puestos fronterizos.
Bombardeos selectivos en zonas limítrofes.
Cierre temporal de cruces comerciales.
Intercambio de declaraciones hostiles.

Riesgo regional y alerta internacional
El conflicto genera preocupación global debido a que Pakistán es una potencia nuclear. Una escalada prolongada podría desestabilizar Asia Central, afectar rutas comerciales estratégicas y provocar desplazamientos masivos en zonas fronterizas.
Hasta ahora, no se ha confirmado un balance oficial de víctimas ni daños estructurales, aunque autoridades locales reportan afectaciones en áreas urbanas clave.

¿Guerra prolongada o presión diplomática?
Especialistas advierten que la intensidad del conflicto dependerá de la reacción internacional y de la capacidad de ambas partes para contener los enfrentamientos.
Mientras tanto, la región permanece en alerta ante posibles nuevas ofensivas y contraataques, en un escenario que podría redefinir el equilibrio geopolítico en el sur de Asia.

*BC
