El presidente estadounidense Donald Trump conmemoró el 178 aniversario de la guerra entre México y Estados Unidos, conflicto ocurrido entre 1846 y 1848, al difundir un mensaje oficial en el que exaltó la victoria militar de su país, un gesto poco común por parte del gobierno estadounidense.
En el comunicado, Trump describió el resultado del conflicto como una “victoria legendaria” que aseguró el suroeste del país y reforzó la soberanía estadounidense. Este posicionamiento ocurre en un momento de tensión bilateral, marcado por diferencias en temas de seguridad, migración y comercio.
Énfasis en triunfos militares históricos
El mandatario recordó las campañas militares en California y Nuevo México, así como la toma de la Ciudad de México en septiembre de 1847, episodio que calificó como decisivo para el triunfo estadounidense.
Estas referencias históricas reforzaron el tono nacionalista del mensaje presidencial.
Trump señaló que la victoria condujo a la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, mediante el cual México cedió más de la mitad de su territorio. El acuerdo redefinió las fronteras actuales y marcó un antes y un después en la relación bilateral.
Historia como base del discurso actual
El presidente afirmó que su política de seguridad nacional se encuentra “guiada” por aquella victoria histórica, lo que, según dijo, justifica su estrategia para reforzar la frontera sur, combatir el tráfico de drogas y frenar la migración irregular.
Estas declaraciones contrastan con la postura del gobierno mexicano, que ha rechazado cualquier acción unilateral en su territorio.
Trump también destacó que su administración logró acuerdos comerciales con países de América Latina, como El Salvador, Argentina, Ecuador y Guatemala, y aseguró que evitó una mayor influencia china en la región.
En este contexto, retomó la Doctrina Monroe, que históricamente ha sustentado la política estadounidense de influencia continental.
Relación bilateral bajo presión
La relación con México se mantiene como uno de los principales ejes de su agenda, con propuestas de deportaciones masivas, posibles acciones militares contra cárteles y el uso de aranceles como herramienta de presión.
Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por una estrategia de diálogo, reiterando que la relación con Estados Unidos debe basarse en cooperación y respeto mutuo.
Con información de El Financiero
*ARD
