Ocho semanas de muerte

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domingo, 20 de septiembre de 2020
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Del reportero
Ocho semanas de muerte
Por  Fernando A. Crisanto 10 de Agosto de 2020, 07:27 am

 

El 3 de agosto, Neel Kashkari, presidente del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis soltó una apuesta arriesgada que muy pocos tomaron a broma y que se ha comenzado a analizar en grupos de poder político: cerrar por completo la economía de ciertos estados de la Unión Americana, por dos meses, para frenar al Covid-19.

Neel Kashkari es ingeniero aeroespacial y egresado de la muy prestigiada Wharton School, para posteriormente convertirse en un especialista en ciberseguridad bancaria, trabajando para Goldman Sachs.

Kashkari fue uno de los operadores de la TARP, la serie de medidas anti choque que se diseñó para combatir a una pandemia distinta en 2008: la que inició en Lehman Brothers con las hipotecas públicas y que arrasó con una buena parte de la economía estadounidense.

De acuerdo a Kashkari, es preferible que todas las empresas, todos los negocios y todos los giros cierren sus cortinas por dos meses, para evitar una agonía prolongada, considerando que el Covid-19 podría obligar a que se regresara del “semáforo naranja al rojo” a cada rato, por lo que hay que frenar en seco al contagio.

Con un planteamiento como ese, Kashkari tiene mucho que perder y poco que ganar: ha dado largamente la pelea para ser una y otra vez candidato al gobierno de California, por lo que difícilmente puede pensarse que su planteamiento sobre el cierre total de la economía es una ocurrencia de fin de semana.

Los especialistas recibieron con mucha seriedad lo dicho por Kashkari y algunos se han puesto a hacer números sobre lo que costaría enviar a millones de estadounidenses a hibernar por ocho semanas, lo que supone repartir una especie de bono universal para que puedan sobrevivir durante ese tiempo.

Tal vez el ingeniero aeroespacial no logre que le hagan caso, pero está sacudiendo el ambiente económico de los Estados Unidos con su propuesta.

Vale la pena preguntar y en México, con más de 52 mil fallecimientos y 450 mil contagios oficiales ¿quién hará propuestas para frenar esa larga meseta en la que nos encontramos y todos los días enluta a más personas y familias?

Se plantea, por científicos de instituciones universitarias, que México vivirá dos olas de contagios por lo menos en un año, la primera aún no concluye y podría descender en septiembre próximo, la otra vendrá aún en el otoño y no se sabe cuándo concluirá.

No podemos echar las campanas a vuelo ni pensar que la tímida reactivación de economías como la poblana será la nueva normalidad.

Estamos en semáforo rojo y aspiramos a ser naranja, pero regresar al rojo infierno, del que habló hace unas semanas el gobernador Barbosa, siempre será una posibilidad latente.

 

De las anécdotas que se cuentan

Para que no nos vendan espejitos, ni los conservadores catastrofistas quieran llevar agua a su molino para afectar a la 4T, aquí la siguiente información:

Después de que México superó los 50 mil muertos por Covid-19, tan sólo 161 días después del primer caso confirmado, Francisco González, profesor asociado de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Johns Hopkins no considera que a futuro haya una mejoría.

Lo peor, ya se agregó el ingrediente de las elecciones de 2021.

El doctor en política enumera los factores en contra: persiste la confluencia entre una población de condición socioeconómica precaria en su mayoría; la prevalencia de comorbilidades como obesidad, diabetes e hipertensión, y las deficiencias estructurales que arrastra desde hace décadas el sector salud.

“Esas tres aristas nos llevan a la conclusión de que el pronóstico no es bueno, de que las tasas tanto de infección como de mortalidad van a seguir siendo altas”, explicó.

“A menos de que hubiera un viraje de 180 grados y de pronto apareciera un sistema donde las autoridades están coordinadas, donde se hacen pruebas masivas y a raíz de sus resultados se da seguimiento rápido a los contactos de los ya infectados, y se establecen cuarentenas para todas esas personas”.

Lo cual estima como poco probable al no haber la infraestructura, los recursos y, observa, ni siquiera la voluntad política.

Lo peor es que no hay voluntad política de las autoridades federales, máximo nivel de los responsables sanitarios del país, y los protagonistas están metidos de tiempo completo en el 2021, para cuando la cifra de infectados y muertos se haya duplicado.

Que no nos digan…

 

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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