Frente al abismo, un paso adelante

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Frente al abismo, un paso adelante
Por  Dr. Mauricio Saldaña 29 de Junio de 2020, 07:27 am

 

En un video mensaje del 27 de junio, Andrés Manuel López Obrador hizo una especie de balance sobre la gestión de su gobierno en el combate a la delincuencia organizada.

Como es su costumbre, empleó verdades a medias que para la mayoría de los mexicanos es imposible su comprobación. La peor parte es que López Obrador exhibe una profunda ignorancia sobre temas de seguridad interior y pública, confundiéndolos, lo que hace cuestionar su capacidad para tomar decisiones en estos asuntos.

Al igual que gobernadores emanados de su partido político, que a la menor provocación dicen que son expertos en seguridad pero la realidad les demuestra la contrario, López Obrador dijo ciertos puntos que deben ser reflexionados cuidadosamente, dado que explican una parte del desastre institucional que vive el país.

Del mismo autor: Oseguera y “El jardinero”

Tres fraseos de López Obrador dan suficiente información para entender sus imparables desatinos y de paso, ubicar en manos de quienes está la seguridad de la nación.

“No usaré balandronadas como declarar la guerra (…) no se van a permitir masacres (…) actuaré para evitar que se cometan atentados”.

El 3 de marzo de 2004, Marcelo Ebrard dio una conferencia de prensa en su carácter de Secretario de Seguridad Pública en el entonces Distrito Federal. Estaba incandescente el tema de Rosario Robles y Carlos Ahumada, uno de los favoritos del régimen de López Obrador y dueño de Grupo Quart.

El marco de la conferencia de Ebrard se daba en torno a la filtración de videos a Televisa, vía Víctor Trujillo, por parte de Federico Doring, en el que se veía a René Bejarano, incondicional de López Obrador, recibir alrededor de 45 mil dólares en efectivo.

Ebrard, dio un tono grandilocuente a sus palabras en esa rueda de prensa: señaló que “Si no le pueden reducir en su popularidad con todos los instrumentos habidos y por haber (a López Obrador), ¿qué es lo que sigue? Se le van a ir encima y eso es lo que no se vale. Vámonos a la lucha política todos y que se aclaren las cosas que se tienen que aclarar".

Joaquín López Dóriga acorraló a Ebrard y le preguntó: “¿Es el riesgo de que alguien mate a Andrés Manuel?”, a lo que el político respondió: “Veo el riesgo de que simple y sencillamente con esto, si no logran bajarle en popularidad, a toda costa intenten cosas peores (…) Matarlo, hacerle algo en su integridad personal, claro”.

Por supuesto, no hubo atentados contra López Obrador: era una cortina de humo para que el escándalo de Bejarano no llegara al tabasqueño. Y Ebrard se encargó de trabajar intensamente para evitar que el lío no arribara a la oficina de su jefe.

En ese sentido, por medio de un periodista afín, el CISEN filtró un dato interesante a la prensa en la tercera campaña del tabasqueño a la Presidencia: justamente por darle seguimiento, identificaron que varios cárteles habían tenido contacto directo con López Obrador a lo largo de sus giras, para ser precisos en ocho ocasiones.

Y en ninguna de ellas, lo tocaron. Simplemente dejaban pasar a su comitiva para que entrara a algún pueblo a hacer su mitin y después, retirarse. Ocho veces.

“Gracias a la inteligencia (…) que ya no se usa para espiar a los opositores (…) se pudo alertar a García Harfuch”.

El 5 de abril de 2013, Ricardo Monreal recibió una llamada de Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación del entonces presidente Enrique Peña Nieto. El secretario le pidió al legislador Ricardo Monreal Ávila que se reunieran de inmediato, porque tenía una información que compartirle. Monreal aceptó y se fue a Bucareli.

Ahí, en la oficina de Osorio Chong estaba Eugenio Imaz, director general del CISEN (cuñado de Claudia Sheinbaum). El secretario y su subordinado pusieron una grabación en la que se escuchaba el dialogo entre distintos personeros de un grupo de la delincuencia organizada, preparando un atentado para eliminar a Ricardo y a su hermano David.

Se dio cauce a que un grupo especial del CISEN y la Policía Federal prepararan un operativo para desmantelar a quienes estaban detallando el doble homicidio. Monreal salvó la vida. A López Obrador se le olvida esa clase de servicios.

“Antes se usaba al CISEN para espiar a los opositores, para escuchar llamadas telefónicas, a quienes estábamos en la oposición. Eso ya se terminó. Estoy hablando de inteligencia, que no es espionaje”.

López Obrador mismo ha sido beneficiado del CISEN. En la madrugada del 4 de diciembre de 2013, el tabasqueño comenzó a sufrir un dolor en el pecho. Se trasladó al Hospital Médica Sur, al área de urgencias.

El tabasqueño no se fue a un hospital público; empleó una póliza de gastos médicos mayores: esas pólizas que quitó a miles de funcionarios públicos a nivel federal.En menos de una semana, dejó el hospital para después entrar en un proceso de recuperación, que duró más o menos un mes.

 

En el hospital, López Obrador estuvo protegido por un grupo de élite de las Fuerzas Armadas, de la Comisión Nacional de Seguridad y del CISEN, dado que, según especialistas de este último, podría ser objeto de un atentado al encontrarse internado.

Lo anterior se dio por una decisión de Estado: si algo le pasara a López Obrador y falleciera, no habría ningún liderazgo al interior de MORENA con la capacidad para sostener tal movimiento.

Pero, en 2020, el CISEN no le salvó la vida a López Obrador: según su cortísima memoria, esa institución se dedicaba al espionaje y no la inteligencia.

La afirmación es señalamiento de una notoria ignorancia: el espionaje es una herramienta de la inteligencia y eso es parte de los conocimientos más elementales de cualquier aprendiz en el mundo de la seguridad interior y nacional.

Lo anterior debe leerse con una clave adicional: Jesús Zambada, “El Rey” declaró en una Corte (Brooklyn, Nueva York) en noviembre de 2018, que había entregado en persona a Gabriel Regino, en su momento subsecretario de Seguridad Pública de López Obrador en la Ciudad de México, sobornos por varios millones de dólares en 2005.

Jesús Zambada no es un delincuente de poca monta: es hermano de Ismael, el más importante jerarca del cártel de Sinaloa.

Así, las declaraciones de López Obrador respecto a su visión de la seguridad pública e interior no solo hay que verlas en la lógica de una enciclopédica ignorancia, sino de lo difuso de un individuo que jamás se ha metido contra la delincuencia organizada.

 

* Dr. Mauricio Saldaña. Egresado con mención honorífica del Instituto Nacional de Administración Pública en la Ciudad de México, se desempeña como analista en temas de inteligencia. De su obra más reciente en inglés se encuentra “Cartels, clans and gangs: towards a taxonomy of organized crime in Mexico” y en español “El Estado Cuestionado”, disponible en La Carpeta Púrpura.

Con información de Lo de Hoy Noticias

 

*IC

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